A bote pronto

Arde (Real) Madrid

Manda la actualidad y ello nos obliga a reiterar protagonismo a los negros avatares del Real Madrid en la cruzada emprendida por Florentino Pérez con final descabellado.

Se cumple, una vez más, la teoría de los vasos comunicantes, que se produce en los dos transatlánticos del fútbol español. No es posible que Barça y Madrid funcionen bien a la par, pues los éxitos de uno de ellos restan valor al otro.

Cuatro derrotas consecutivas blancas en el estadio Santiago Bernabéu, en el seno de tres campeonatos ha dejado al Real Madrid sin competir por mor de esos resultados, es una circunstancia cuya logística no podía ser programada, además de resultar impensada.

Las secuelas del descalabro se van a ir produciendo en diferido y el primer episodio lo marcó la afrenta del presidente y el capitán. Florentino Pérez tildó de “vergonzoso” el comportamiento del equipo y apuntó quejumbrosamente el exceso de permisos a la plantilla como una de las causas del fiasco deportivo.

Sergio Ramos, se encaró con el presidente, olvidando jerarquías, recriminándole acerca de la confección de la plantilla y calificando la planificación “como una vergüenza”, tornándole el epíteto, con el cambio solo de la forma adjetiva a la nominativa. Para acabar, sentenciando y abusando de una posición de ventaja por un contrato muy generoso que le había auspiciado el propio mandatario blanco, el capitán dejó esta soflama intempestiva: “Me pagas y me voy”.

El presidente ha pretendido jugar con las cartas ganadoras y ha propuesto a Solari que renunciara al cargo aludiendo algún tipo de razón personal que tuviera que ver con la asunción de cierta incapacidad. Don Florentino creyó ver en el argentino un sucedáneo de Zidane al que ascendió en las mismas circunstancias y esta vez no le ha funcionado.

El francés dejó el cargo a voluntad, mientras que el argentino se aferra a su contrato y no está por la labor de dar el primer paso. Este fin de semana, el equipo se desplaza a la cercana ciudad de Valladolid y parece que se sentará en el banquillo en la confrontación con el equipo pucelano, ante la falta de alternativas fiables, aunque su descrédito por el cúmulo de errores es unánime y desaconsejan su continuidad.

Al todopoderoso mandamás ya le arrecian las críticas de la masa social y parece vislumbrarse una tenue oposición en torno a este Madrid hierático al que le restan tres meses para alcanzar un objetivo minorado, como es clasificarse entre los cuatro primeros en la liga que le permita acceder a la nueva edición de la Champions League.

A poco más de seiscientos kilómetros, el FC Barcelona vive con una calma reparadora, producto de los resultados deportivos favorables, pero con la lógica tensión de la visita del Olympique de Lyon el próximo miércoles trece de marzo, donde tendrá que superar en el Camp Nou un cero a cero producido en la ida, por lo que solo vale la victoria para clasificarse para cuartos de final de la Champions League.

Antes aguarda la visita del Rayo Vallecano, que se encuentra bajo la amenaza del descenso. El renovado Ernesto Valverde reservará alguna pieza principal, quizá Busquets y Piqué. No muchas más, para no desnaturalizar al equipo. Conviene mantener las distancias con el Atlético, ahora a siete puntos y que el mes de abril visitará el Camp Nou, en un partido que puede ser decisivo en clave rojiblanca para medir sus posibilidades de disputar el título de liga a los blaugranas.

Aunque esta columna de A Bote Pronto en la habitualidad trate de los entresijos del FC Barcelona, la actualidad informativa, marcada por la hecatombe del Real Madrid que trasciende la esfera deportiva, no nos es posible sustraernos a esa marabunta con epicentro en Chamartín. Arde (Real) Madrid. O así piensa nuestra pluma.

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