A bote pronto

5-1 a favor (o en contra) del Real Madrid

Aún quedan casi dos meses de “mercatto” y los movimientos de fichajes empiezan a moverse con cierta fuerza y alguna temeridad. Como es habitual, quienes más lanzan la oferta son los equipos perdedores que vienen de una etapa negra.

En esa situación de sombras está el Real Madrid que cerró el curso en blanco, haciendo honor al color de su camiseta, pero no a su historia deportiva. Florentino Pérez, tras unos años de relajación que, incluso, llevó a la osadía de desnutrir la plantilla con la venta de Cristiano Ronaldo, se ha puesto el traje que más le gusta. No es otro que el de secretario técnico, cartera en ristre.

Lleva ya Don Florentino cinco fichajes, todos ellos con el denominador común de la divisa extranjera. Un listado que empezó con el brasileño Éder Militao, de veintiún años de la cantera del San Paulo y fichado al Porto por 50 millones de euros. Es un lateral, reconvertido en central.

De la misma nacionalidad es el delantero Rodrygo, de la escuela de Robinho o Neymar con quienes le comparan. El Real Madrid ha pagado al Santos por esta joven promesa de dieciocho años la friolera de 45 millones de euros. Llega, como Vinicius en su día, directamente de Brasil, sin formación europea.

Luka Jovic, es el tercer fichaje. Delantero centro del Eintrach de Fráncfort. El serbio solo tiene veintiún años, ha sido goleador en la Bundesliga y tiene un coste de 60 millones más un diez por ciento de variables.

El cuarto ha sido Eden Hazard. El belga ha costado 100 millones fijos más unas variables que pueden llegar a setenta millones (otras fuentes los rebajan a 46). Viene de ganar la Europa League con el Chelsea. Es el fichaje más caro de la historia del Real Madrid. Cumplirá 29 años a mitad de su primera temporada blanca.

El último en llegar es el francés Ferland Mendy, hasta ahora en el Olympique de Lyon. Su coste es de 48 millones de euros. Lateral izquierdo potente que amenazará la titularidad de Marcelo.

Una suma nos lleva a la cifra de una inversión de 308 millones de euros, sin contar las importantes cantidades variables adicionales.

Y falta el estrambote que puede atender a alguno de estos nombres: Neymar, M’Bappé, Eriksen o Pogba, con más probabilidad a uno de los centrocampistas. El sueco del Tottenham es la apuesta de Florentino Pérez y el francés del P.S.G., es la exigencia de Zidane, bajo el escudo de la promesa conferida para su retorno al banquillo.

Frente a este rosario de adquisiciones, el FC Barcelona solo ha concretado la del holandés Frenkie De Jong, cuyo coste ascendió a 75 millones, más once de variables. Bien es verdad que la firma de Antoine Griezmann está sujeta a la rebaja a 120 millones de la cláusula de rescisión que será efectiva este uno de julio.

Donde las prisas no se corresponden con las diligencias es en las bajas. Ambas plantillas, la blanca y la blaugrana, van a parecer el camarote de los hermanos Marx. Además, los dos equipos necesitan hacer caja para equilibrar presupuestos. Significativa, por realista, la declaración del blaugrana Jasper Cillessen: “El Barça no me dejará por una manzana y un huevo. No soy portero de hacer ruido”.

A día de hoy, 13 de junio, en la comparativa con el FC Barcelona, hay un marcador contundente de 5-1 a favor (o en contra) del Real Madrid. O lo que es lo mismo 303 millones de euros (la suma de 50+45+60+100+48) frente a 75 millones de euros.

Las urgencias están en Concha Espina y el ritual de movimientos se corresponde con esa realidad. Valdebebas puede esperar. El marketing del Real Madrid exige primeras figuras del elenco. O así piensa nuestra pluma

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