A bote pronto

Wembley es el estadio talismán para el Barça

Por el Reino Unido pasó un gran Barça para reverdecer los mejores recuerdos. En el viejo Wembley ganó en el año 1992 la última edición de la Copa de Europa y ya en el renovado estadio conquistó la Champions League en el año 2011.

Pero la referencia del Barça con Inglaterra se remonta mucho más lejos. Un tres de febrero de 1960 y también en el marco de la Copa de Europa, el equipo entrenado por Helenio Herrera registró en Wolverhanpton, ciudad del condado de West Midlands cuya capital es Birmingham, un triunfo histórico, ganando a los locales del Wolverhampton Wanderers, popularmente, el “Wolves” con un marcador de 2-5, con cuatro goles de Sándor Kocsis y uno de Eulogio Martínez.

Partido que sí jugó Luis Suárez Miramontes el único Balón de Oro español, pero no Laszy Kubala. Una alineación formada por Ramallets; Rodri, Olivella, Gracia; Segarra, Gensana; Coll, Kocsis, Martínez, Suárez y Villaverde, reseñada bajo la fórmula formal de la época, establecida de tres defensas, dos medios y cinco delanteros.

Aquel resultado y aquel juego asombró a los inventores del fútbol y sentó cátedra. Han transcurrido casi sesenta años y continúa siendo un acontecimiento referencial. Uno lo recuerda de niño en las crónicas de la radio y las tertulias de bar en las que acompañaba a mi padre con el oído expectante y la boca cerrada.

Cerca, en la capital londinenses, el FC Barcelona reeditó sus éxitos y se reencontró como el equipo que demuestra, con reiteración, liderar el fútbol español. La herida de la eliminación en Roma en la última edición no está curada, como se entrevió del discurso de Leo Messi en la presentación del curso. El nuevo capitán y primer estandarte del fútbol mundial, al margen de la propaganda de los trofeos, calificó de “linda” esta competición y la puso como primer objetivo.

Tres tropiezos consecutivos en la liga no le descabalgaron del liderato, pero sí restó confianza a la afición y creó dudas en el entorno. Valverde operó un solo cambio efectivo al introducir a Arthur en el centro del campo y dar puesto en la delantera a Coutinho en detrimento de Dembélé. El equipo jugó más ordenado y más junto y la posesión alcanzó el 58%.

Tottenham Hotspur 2 – FC Barcelona 4, protagonistas y goles

Tottenham: Lloris; Trippier, Alderweireld, Sanchez, Davies; Wanyama (Dier, m.57), Winks, Lucas; Lamela (Llorente, m.79), Son (Sissoko, m.66) y Jarry Kane
FC Barcelona: Ter Stegen; Semedo, Piqué, Lenglet, Jordi Alba; Sergio Busquets (Vermaelen, m.91), Rakitic, Arthur (Vidal, m.87); Messi, Coutinho (Rafinha, (m.83) y Luis Suárez

Goles: 0-1, Coutinho, m.2, 0-2, Rakitic (m.28), 1-2, Kane, (m.52), 1-3, Messi (m.56), 2-3, Lamela (m.66), 2-4, Messi (m.91).

Árbitro: Felix Zwayer (GER) amonestó a Alderweireld (m.14), Wanyama (m.40), Lamela (m.43), Arthur (m.59), Busquets (m.71), Kane (m.74) y Dier (m.93)

Incidencias: Partido correspondiente la segunda jornada del Grupo B de la Champions League disputado en el estadio de Wembley en Londres.

El grado alto de compromiso pronto se vio recompensado en el marcador con el primer tanto de Coutinho en una rápida transición de Busquets, la conducción de Messi, la apertura a Alba que salva la precipitada salida del meta Lloris para centrar retrasado a Coutinho que remata con precisión y potencia para salvar el obstáculo de tres defensas que cubrían el marco en la emergencia.

El equipo catalán jugó muy concentrado, respondió a la exigencia física y no se amedrantó para poner el pie y rescatar balones divididos. Los centrales Piqué y Lenglet cerraban espacios y obturaban las penetraciones del siempre peligroso Kane. Busquets, Arthur, Messi, Rakitic y Coutinho cosían al equipo y combinaban con seguridad, dando al esférico la velocidad requerida para llevar la zozobra al área inglesa.

La autoría del gol 600 en la máxima competición europea corresponde a Rakitic con una volea excepcional, de trazo de alta dificultad, que puso colofón a una brillante acción coral con Coutinho como penúltimo intérprete que convirtió en majestuosa asistencia un balón recuperado en el aire antes que sobrepasara los límites que fija la cal.

En la reanudación y en el espacio de seis minutos, Leo Messi repite su jugada de marca registrada, llevando el balón enganchado al pie, de derecha a izquierda, sorteando rivales para rematar a la cepa del palo derecho del arquero. Este segundo poste sería preludio del primer gol inglés en el que Kane recorta en el área a Semedo, salva el obstáculo de Piqué y su tiro cruzado besa las mallas. Del probable 0-3 se había pasado al inquietante. 1-2

Pero esta versión del Barça tuvo capacidad de reacción y otra magnífica jugada colectiva con Messi y Alba, posibilita el centro del catalán y una doble dejada de Coutinho y Suárez con remate letal, esta vez sí, del argentino en la misma orientación del palo opositor.

No bajó la guardia el cuadro de Pochettino y en una jugada desgraciada, la espalda de Lenglet desvía el esférico, rematado por Lamela, de la dirección primitiva que se correspondía con la estirada de Ter Stegen. Con el 2-3 volvían los ingleses a albergar esperanzas de remonte.

Hubo épica para mantener el resultado y cerrar las oleadas visitantes y Messi nos ahorró algún minuto de ansiedad con el cuarto gol, tras otro amago de Suárez, definiendo con la seguridad que le es propia en el “uno contra uno” ante el portero, amagando a un palo y disparando al otro.

La estadística de Messi refleja ya diez goles, cuatro de ellos en Champions League y, además, suma nueve disparos escupidos por la madera. Injustamente, en esos registros están los datos de Luis Suárez que lleva tres años sin marcar en Europa como visitante.

Bajo la batuta mayestática de Leo Messi, el FC Barcelona firmó un gran encuentro y donde muchas piezas destacaron. Mención especial, también, para Busquets, el ancla del equipo, Arthur, Coutinho y Suárez, dentro del buen comportamiento general.

El campeón del fútbol español dio un golpe de autoridad en la cuna del fútbol. El capitán Messi fue el guía de un Barça, con libretto homologable al de sus mejores días, que recuperó la brillantez de su fútbol de marca registrada.

Ojalá se corresponda con el punto de inflexión que preconizamos, A Bote Pronto, en el análisis de la previa. O así piensa nuestra pluma.

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