A bote pronto

Wayne Rooney cacheado

Ocurrió en la jornada de Boxing Day, en estas fechas entrañables en que los protagonistas de La Premier League tienen la impagable generosidad de sacrificar su estancia con sus familias para seguir ofreciendo el espectáculo del fútbol, transportándolo a todos los rincones del planeta terráqueo.

El mítico ex delantero centro Wayne Mark Rooney, leyenda viva de los Red Devils hasta el curso pasado, regresaba a casa por Navidad, desde su actual destino en Estados Unidos, donde disputa la Major League Soccer – MLS – en las filas del D.C. United. Con 33 años, el deportista, natural de Croxteth, en la conurbación de Liverpool, da sus últimos coletazos a su brillante carrera.

Rooney ha figurado durante trece años en las alineaciones habituales del United, con 253 tantos en 559 partidos, máximo goleador de la historia del Club.  Presenta un gran palmarés con trece títulos, entre los que destacan cinco Premier League. Con la selección de Inglaterra ha participado en tres Mundiales y en tres ediciones de la Eurocopa.

Rooney, al acceder a su querido Old Trafford para presenciar el partido de su United ante el Huddersfield, no fue eximido del control rutinario de seguridad y la imagen del jugador siendo cacheado por un miembro de vigilancia no tardó en hacerse viral.

La pregunta que subyace es si el aplicado empleado no reconoció la persona del futbolista, que traspasa el ámbito meramente deportivo, o entendió que su tarea mecánica no atendía a excepciones.

Después de pasar por el trance de ese ninguneo, Rooney disfrutó de la amplia victoria de su equipo de corazón, ya desembarazado del tormentoso Mourinho, ante uno de los colistas de la liga. Días antes había declarado sobre el entrenador portugués: «Estoy seguro que Ed Woodward (accionista dueño del Club) pensaba lo mismo que el resto del personal del clubNi las cocineras ni los utilleros estaban contentos».

Aquí ha habido un error de protocolo, no es de recibo que Rooney no tuviera un acceso directo por la puerta de autoridades, que le librara de esa enojosa servidumbre del cacheo que sufrimos el resto de aficionados comunes.

La seguridad es en beneficio de todos. No obstante, deben revisarse los criterios de aplicación para no caer en exceso de celo. Sin ir más lejos, esta última jornada de liga en el Camp Nou, con la visita del Celta y en el marco de un partido sin ninguna connotación especial de alto riesgo, al cacheo habitual e individualizado se unió la aportación canina adiestrada que husmearon aleatoriamente a los aficionados. Nosotros, en primera persona, pasamos por ese trance de que el hocico del can toque tu indumentaria.

En el registro a Wayne Rooney algunos aplaudieron la igualdad de trato; sin embargo, otros observamos un acto descomedido que nos produjo soflama. O así piensa nuestra pluma.

Facebook: Barça Universal

Twitter: @albertgilper