A bote pronto

El VAR esquivó al Huesca y al River Plate

Se celebró la jornada dominical de la decimoquinta etapa del campeonato de la liga española iniciada en viernes y que se finiquitará hoy lunes con el Athletic Club – Girona FC en San Mamés.

Ha resultado una jornada de liga dominical atípica porque los equipos de cabeza habían jugado en fecha sabatina y el peso de la jornada lo acaparaba la inusual final de la Copa Libertadores entre River y Boca, castigada por la Commebol, acrónimo de la Confederación Sudamericana de Fútbol, a celebrarse en la ciudad de Madrid, por los graves incidentes de orden público.

A niveles informativos, la finalísima sudamericana eclipsó a la liga, ya que toda la cohorte mediática quedaba fijada en esa final al celebrarse en Madrid. Desde buen comienzo, el acontecimiento rebasó la esfera deportiva y bajo la excusa de las medidas de seguridad impuesta, tuvo eco sobredimensionado en todos los espacios informativos.

Por si ello no fuera suficiente hándicap para nuestra liga, los partidos de los equipos que ocupaban los puestos de Champions League, FC Barcelona, Sevilla, Atlético y Alavés se habían adelantado al calendario. Ahí estaba, entre ellos, el partido cumbre de la jornada que se correspondía con el derbi barcelonés.

El Real Madrid visitaba por primera vez las modestas instalaciones de El Alcoraz para enfrentarse al local y colista Huesca, en un partido que se presuponía de puro trámite. Pero este Madrid desangelado no está para demasiados trotes y apenas pudo contrarrestar el ánimo y voluntad oscense.

Le bastó un gol tempranero de Bale para sumar los tres puntos y ascender a la cuarta posición de la liga que le clasifica para la Champions League. El Huesca luchó con denuedo hasta el último suspiro, donde acumuló saques de esquina, obligó al renovado acierto del meta Courtois y, batido el meta, a Carvajal sacando un balón bajo palos.

El Huesca se fue del recinto de juego sin sumar puntos, pero con la honra que le fue reconocida por una hinchada fiel, pese al cúmulo de contratiempos que predice malas sensaciones finales.

La jugada del partido que pudo cambiar el signo del encuentro se produjo en el minuto 26 de la primera mitad, cuando un contragolpe local lo interrumpe el superado Dani Carvajal con un brusco codazo intencionado a la cara de “Cucho” Hernández.

El colegiado Melero López vio la infracción y señaló la falta y una venial cartulina amarilla, que no se correspondía con la intensidad de la violenta acción. Para nada sirvieron las súplicas de los futbolistas locales y del irritado público. En Las Rozas, al frente del dispositivo del VAR estaba el colegiado Mateo Lahoz. El videoarbitraje no actuó y la condescendencia favoreció los intereses del Real Madrid y de su jugador, que, más de una hora de juego después, sería decisivo para evitar el empate.

Horas después concluyó, por fin, en el estadio Santiago Bernabéu, la Copa de Libertadores entre River Plate y el Boca Juniors, con la victoria de los riverplantenses que les permite reducir distancias en el palmarés mutuo comparativo.

El partido se celebró bajos unas medidas de seguridad colosales y del elevadísimo coste que ha supuesto este dispositivo poco se ha escrito acerca de su asunción. Todo hace prever que será a cargo del erario público, esto es de los impuestos de cuarenta y siete millones de españoles, en tanto que los beneficios que el delegado del Gobierno en Madrid ha calculado en 92 millones de euros – 42 directos, más 50 por la “marca Madrid” – será lucro para los intereses locales.

La jugada discutida que pudo cambiar el signo del partido acaeció en el minuto 55 de encuentro, con 1-0 para los “xeneizes” en el marcador y con los “millonarios” en pro de la igualada.

Lucas Pratto recibió una asistencia de Ponzio y fue arrollado dentro del área por el meta de Boca Juniors, Esteban Andrada, en su desesperada salida cuando el delantero ya se había adelantado tocando balón. El colegiado uruguayo Andrés Cunha hizo caso omiso a las reclamaciones, que se sucedieron en tanto el juego estuvo paralizado para atender al conmocionado Pratto. El trencilla no recurrió al VAR y éste se inhibió de rearbitrar la jugada.

Dos partidos, de distinta trascendencia, pero con el mismo denominador común: La inhibición del VAR en jugadas muy susceptibles de dudas. En el “clásico” argentino, no tuvo incidencia, pues el posible perjudicado, acabó dando la vuelta al marcador. Sí pudo tenerla, en el caso de que el Real Madrid se hubiera visto obligado a jugar en inferioridad numérica más de una hora de juego en el partido.

La conclusión es que el VAR resulta poco menos que infalible cuando actúa y sería, por ejemplo, el caso de un gol anulado al Espanyol, aunque incomprensiblemente se tardara casi tres minutos en tomar la decisión que no parecía polémica y que con un 0-4 en el registro del luminoso la hacía intrascendente.

Los agravios de la incorporación del VAR se manifiestan en toda intensidad, precisamente, cuando no actúa. O así piensa nuestra pluma.

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