A bote pronto

El VAR descubre a Mateu Lahoz

LaLiga, como el resto de campeonatos domésticos, hace un alto en el camino para someterse a la dictadura de la jornada FIFA establecida, sin otro acicate que no se derive del interés mercantilista.

España juega hoy en Gales, frente a una selección de nivel muy inferior y que compite internacionalmente separada de su adscripción política. Seguirá sin estar Jordi Alba sin razón deportiva y cuya justificación aparente se debe atribuir a las malas relaciones personales con Luis Enrique en su etapa de coincidencia blaugrana. Era presumible que el técnico, en posición de ventaja, pasara página. No ha sido así y pierde España, Luis Enrique y Jordi Alba. Gana el Barça que tendrá descansado al futbolista, que juega en la única plaza no doblada.

Luis Enrique ha convocado para el doble compromiso, que se cierra la semana frente a Inglaterra en Sevilla ya en partido oficial, a veintitrés futbolistas. No sabemos si quiere afianzar al grupo de titulares o querrá abrir el abanico hacia una participación más coral.

El mejor jugador galés, Gareth Bale, no jugará atendiendo las presiones del Real Madrid y se reserva para el siguiente partido frente a Irlanda, ese sí bajo disputa clasificatoria. El futbolista galés lleva por la calle de la amargura a los estamentos blancos, bajo el manto de supuestas lesiones por las que se registran ausencias a la carta. Un gol en la final de Champions League le otorgó el privilegio de la continuidad, gracias a que Florentino Pérez desmontó unilateralmente el acuerdo con Zidane acerca de su prescindencia.

Esta decisión le costó la dimisión irrevocable del francés que el presidente no tardó en lamentar profundamente y con consecuencias crecientes en función del grado de frustración que dejó a la afición española por desnudar a “la roja”, por las negativas de posibles sustitutos con Mauricio Pochettino en la lista principal y por las dudas que suscita el contratado Lopetegui, de corto currículo.

Este paréntesis competitivo nos permite volver a ahondar en la aplicación del VAR objeto de la polémica indisoluble al fútbol. El aplicativo tuvo su estreno estelar en el Mundial de Rusia y su implementación exitosa sorprendió a los reticentes de siempre, a los que, en las innovaciones, ponen palos a las ruedas. La campeona Francia fue la primera beneficiada al restituirse a Griezmann de un penalti no señalado por el juez sobre el campo, error que el VAR restauró. El video arbitraje fue poco interviniente, solo en jugadas decisivas y lo hizo con perceptible celeridad.

En la liga española está resultando a peor. Aquí indaga e interviene en jugadas apreciativas, causando un efecto indeseado por el miramiento comparativo cuando se inhibe. Un dato, que tampoco nos sorprende, es que el inefable Mateu Lahoz es el árbitro más corregido en LaLiga por el VAR (anacrónico formado por las siglas inglesas).

Solo en cuatro casos está contemplada la intervención del VAR que se resumen en los goles, en penaltis, en tarjetas rojas y en identificación de los actores. En España, al frente del cual está un colegiado en activo del mismo rango que su compañero de césped, ha dado un peligroso giro al entrar en jugadas que son interpretables. El caso más flagrante se produjo en el Camp Nou, en el FC Barcelona- Girona que Lenglet fue expulsado por un supuesto codazo a Pere Pons, cuando a este jugador se le había señalado falta y, deportivamente, se había disculpado. En pleno desconcierto, el colegiado olvidó la primera falta y señaló la segunda. (Este error no era computable por el VAR al tratarse de una jugada no decisiva)

En el derbi madrileño mayor, el VAR, al frente del cual estaba el ínclito José Luis González González disgustó a los rojiblancos que, con razón, se sintieron perjudicados por el colegiado Juan Martínez Munuera, al menos en tres ocasiones:

– Se inhibió de una mano separada del cuerpo de Casemiro en área propia a centro de Koke desviando el balón. Se negó a revisar la jugada ante la desesperación atlética que vio una acción de penalti.

– Perdonó una segunda tarjeta amarilla a Carvajal por una entrada muy dura a Rodri, impidiendo un contraataque. Señaló la infracción, pero olvidó el reglamento. Había obtenido la primera cartulina en una alevosa entrada a Koke.

– Dejó solo en tarjeta amarilla una nueva agresión con el codo de Sergio Ramos a Correa.

Proporcionalmente, se observa una mayor intervención en el VAR español con relación al Mundial de Rusia y básicamente se produce por la mala interpretación por sobredosis, del papel a que está constreñido el video arbitraje. La irrupción del VAR ha modificado la orientación de la polémica, pero lejos de suprimirla. En estos albores, han abundado los errores por sobreactuación.

El registro de los tiempos en tomar decisiones, también sufren una demora excesiva que perjudica al espectáculo y dan argumentos a los detractores. En ello influye la inclusión indebida de las jugadas interpretativas.

Todo ello a dos jornadas del primer “clásico” que tendrá el Camp Nou como escenario y las decisiones del árbitro y las intervenciones del VAR serán escrutadas con lentes de mucho aumento… y de todos los colores. O así piensa nuestra pluma.

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