A bote pronto

Valverde volverá de la melancolía a la realidad

El FC Barcelona, a pesar del postrimero contratiempo, sigue siendo el líder de la liga española y único equipo europeo ya clasificado para la disputa de la fase de eliminatorias de la Champions League. En el plano resultadista, el brillo blaugrana es evidente.

Pero lo cierto es que si analizamos los resultados, estableciendo la comparativa con ejercicios anteriores, se observan diferencias sustanciales. No, precisamente, a favor. Entre el líder Barça y el sexto clasificado, el Real Madrid, solo media una diferencia de cuatro puntos.  Ocurre igual en el tren de la cola, aunque Huesca y Rayo, recién ascendidos, se hallan algo más despeñados.

Desde esa constatación, la prensa local madrileña busca réditos en la descalificación “per se” y así el rotativo As escribe: “LaLiga más barata de casi todo el siglo XXI. Desde la temporada 2001-2002 (Deportivo, 23 puntos) no había un líder con tan pocos como el Barcelona en la duodécima jornada. De hecho, hacía una década que el primer clasificado no alcanzaba los 30 puntos tras la primera docena de partidos”.

No obstante, es de Perogrullo constatar que el tercero y sexto clasificados, Atlético y Real Madrid, respectivamente, observan mayor deficiencia en sus clasificaciones y no lo superan en la calidad de juego, con un Atlético titubeante, también en Europa con goleada encajada en Alemania frente al Dortmund y con un Real Madrid que ya ha echado al entrenador a las primeras de cambio. Les resulta más eficaz regalar la vista a sus lectores escribiendo sobre la ascensión del “fenómeno Solari”, al que los jugadores han dado el visto bueno.

El acceso a los mercados de jugadores internacionales y, sobre todo, a la modificación del reparto del dinero de las televisiones, ha otorgado una mayor igualdad al fútbol español, de manera de que la frase “no hay enemigo pequeño” se corresponde con la realidad. En esta jornada doce, en las lindes de cumplirse un tercio de competición, el Betis se subió a las barbas al Barça en el mismo Camp Nou, venciéndole en el marcador y superándole en el juego con personalidad y autoridad.

El FC Barcelona de Valverde ha cosechado su segunda derrota en el curso, primera en el Camp Nou, tras más de cuarenta partidos imbatido en casa. Frente al cuadro bético, se observó un equipo nublado de ideas y con poca convicción.

El fútbol actual tiende a la movilidad y el futbolista ha de estar participando en el partido con intensidad, aunque el balón se encuentre alejado de su lugar en el campo. Ha nacido un nuevo concepto, “el juego sin balón” y la preponderancia física es primordial. El juego posicional obliga a la racionalización de espacios, a una ocupación integral. Representa el fútbol total, donde la especialización es categoría y privilegio de muy pocos y el trabajo grupal una necesidad imperiosa para aspirar al triunfo.

No es casualidad que, precisamente, en la reaparición de Leo Messi, el equipo haya dado un paso atrás. El astro, pese a los dos goles, saltó al terreno de juego con reservas sobre su lesión codal y no resultó decisivo por sí mismo. Por el contrario, su aportación al esfuerzo colectivo sin balón fue menor. Con la presencia de Messi, algunos futbolistas se relajaron en exceso y sus aportaciones individuales resultaron menores.

Ello explica que en el análisis individual predominen los suspensos y los aprobados “rapados”. En el caso de los que estuvieron bajo mínimos, hay que señalar a Ter Stegen que no tuvo su nivel de aciertos en el primer gol, fue culpable directo del tercero y suyo fue el pase al contrario que propició el cuarto gol. También volvió a quedar retratado Sergi Roberto en su fase defensiva. Y así mismo suspendieron Rakitic, Busquets y Malcom.

La constante inferioridad en muchos duelos individuales explica la superioridad bética que el marcador reflejó con absoluta justicia. Dieciocho tantos encajados por el Barça en doce partidos ofrecen una media de gol y medio por encuentro. Son dos goles más que el CD Leganés, clasificado en puesto de descenso y único equipo, hasta ayer, que había vencido al FC Barcelona en esta temporada. El Betis, con solo ocho tantos, era el equipo menos goleador del campeonato y fue capaz de tetragolear en el Camp Nou.

Ernesto Valverde deberá revisar el esquema táctico y volver al 4-4-2 que propició la marcha de Neymar. No más de un futbolista puede estar exento de obligaciones defensivas y este es Leo Messi. Dembélé y Malcom, si aspiran a minutos de calidad, deberán perseverar en las aplicaciones de retaguardia.

El equipo debe jugar más junto y con una propuesta de anticipación, cuando el juego interior de precisión blaugrana pierda el balón. Ante el Betis, el equipo estuvo roto y el medio campo era superado con un solo pase de Carvalho para la carrera de Juniors o Tello.

El equipo ha adquirido sus mecanismos y sus señas de identidad, jugando con laterales largos, máximo con un solo futbolista exterior que juega a banda cambiada, con Messi pululando por todas partes y con Suárez peleando (metáfora formal) con los centrales. Busquets y Rakitic han de pivotar al equipo y Coutinho y Arthur han de gestionar los tiempos para anestesiar al rival con su técnica depurada.

Cuando falla el sistema y sus ejecutores, se evoca a la raza. La reciedumbre y pundonor de Arturo Vidal mejoraron las prestaciones de un Barça espeso, pero no fue suficiente. No es la solución ideal, pero para atender a las emergencias, es un recurso no desdeñable que da frutos ocasionales, como en Vallecas en la jornada precedente. O así piensa nuestra pluma.

Facebook. Barça Universal

Twitter: @albertgilper