A bote pronto

Valverde puede esconder una sorpresa

Se reanuda el futbol de clubes con dos partidos que acaparan la atención de los aficionados al fútbol.  Abre la jornada sabatina un preliminar Eibar- Real Madrid, donde cualquier resultado que no comporte la suma de los tres puntos al equipo blanco sería una sorpresa mayúscula.

En la noche, en horario español, nos llegan los dos platos de enjundia mayor y, lamentablemente, con horarios solapados. Los ojos del mundo futbolístico estarán en La Bombonera bonaerense, donde River y Boca disputan el partido de vuelta de la Copa de Libertadores que parte con el empate inicial en el Monumental. La expectación es excepcional.

En el caso del seguimiento catalán y madrileño se impondrá la audiencia del Atlético-FC Barcelona pues, al margen de la magnitud del acontecimiento, está el plus de dependencia afectiva hacia los colores, por lo que el partidazo al otro lado del Atlántico puede posponerse para visionarlo en diferido, al no concurrir tantos lazos sentimentales. En líneas generales, los catalanes nos alineamos más con el Boca Juniors, por su representación y significación popular.

Simeone y Valverde han tenido días extras para preparar el match y han servido para casi vaciar la enfermería rojiblanca, en tanto que en la blaugrana permanece Coutinho, baja que se añade a la del sancionado Rakitic.

Si elucubráramos sobre alineaciones, no sería complicado acertar en diez nombres por equipo, porque la mayoría de cartas están señaladas.

Tras un comienzo irregular, el Atlético se ha estabilizado en la liga y tiene encarada su clasificación en la liguilla, pese al estropicio en Alemania, con el 4-0 encajado en Dortmund. La defensa atlética, salvo ese antecedente de reseña, muestra su ancestral oficio e importa más el método que los nombres que, por lesiones, han sido frecuentemente mutados.

El fútbol atlético es huraño con el espectador y no ofrece concesiones. Se construye desde el régimen defensivo y aprovecha para hincar el diente los espacios que concede el rival. Prima la efectividad sobre la vistosidad. El procedimiento permanece invariable pese a que la plantilla atlética está nutrida de excelentes futbolistas que pueden discutir la posesión del balón a cualquier rival.

Jan Oblak solo ha recibido ocho tantos, por lo que sigue en la misma línea que le llevó a ganar el curso pasado el Trofeo Zamora al portero menos goleado.

La defensa blaugrana es su talón de Aquiles con dieciocho goles encajados y se enfrentará a una delantera sin excesivo punch, que solo contabiliza dieciséis tantos, en tanto que la rival suma ya treinta y cuatro. Solo Messi y Suárez, que encabezan la clasificación del Trofeo Pichichi con nueve tantos cada uno, superan al grueso de efectivos rojiblancos.

El FC Barcelona está imbatido en el nuevo Metropolitano. Igualó a uno en su estreno liguero el pasado curso y goleó con una manita al Sevilla en la final de Copa del Rey. Las estadísticas en liga son abrumadoras con Simeone en el banquillo colchonero. Se han enfrentado en trece ocasiones y el balance ofrece nueve victorias barcelonistas y cuatro empates. El técnico argentino no conoce en liga la victoria y, en ello tiene mucho que ver otro argentino, rosarino para más señas, y es que el Atlético, después del Sevilla, es el equipo favorito de Leo Messi para golear.

Siendo ciertas estas estadísticas, nos puede llevar a engaño si no la extrapolamos a la generalidad de enfrentamientos. Y aquí mucho pesan las dos eliminatorias en la Champions League de las temporadas 2015-16 y 2016- 17 en que el Atlético apeó al Barça en semifinales y cuartos de final, perdiendo las finales de Lisboa y Milán contra el Real Madrid de muy discutida forma.

También hay el registro de un empate a uno en la temporada 2014-15 en el último partido de liga que originó que el Atlético se alzara con el título en detrimento del FC Barcelona. Claro que aquí el máximo mérito fue del inefable Mateu Lahoz que anuló, en las acaballas, un gol legal a Messi.

Los ojos repararán atención a Antoine Griezmann, campeón del mundo francés, que todavía arrastra los efluvios del exitoso Mundial de Rusia y solo suma en su haber tres goles. Será su primer partido contra el Barça, tras romper su compromiso verbal para jugar al lado de Messi y no “frente a”.

Frente al dibujo del 4-4-2 o 4-5-1 que proponga Simeone, Valverde baraja no arriesgar y ajustarse también a un 4-4-2, que permite jugar más juntos y asegurar más la posesión. Ello dejaría en el banquillo al rescatado Dembélé y el as en la manga pudiera ser el joven de La Masia, Carles Aleñá.

El partido se presume con resultado corto e incierto. Dependerá mucho del grado de recuperación que observe el Barça tras su palo casero ante el Betis. El equipo ha demostrado saberse superar en situaciones difíciles. Según como se desarrolle el partido, ambos contendientes darían por bueno el empate, pues importa no perder, aunque beneficie a terceros. O así piensa nuestra pluma.

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