A bote pronto

Sin Cristiano Ronaldo y… sin Alfredo Di Stéfano

Algún periodista de bufanda ha tratado de compensar la ausencia de Leo Messi, caído en el combate frente al Sevilla, con la baja de Cristiano Ronaldo que no está en la plantilla blanca. Esa tesis carece del más común de los sentidos, pues mientras el barcelonista está en la nómina culé y es una baja real, el presidente madridista Florentino Pérez dejó marchar al portugués a voluntad – y satisfacción – propia.

Es equivalente a que los blancos lamentaran la ausencia de Alfredo Di Stéfano, Puskas o Amancio y los barcelonistas suspiraran por Laszy Kubala, Cruyff o Luisito Suárez.

La realidad nos lleva que la única baja importante es la del barcelonista, pues Messi marca la diferencia por sí mismo. Las ausencias de Umtiti y Carvajal son secundarias y su cobertura con Lenglet y, probablemente, Nando les otorga un punto equiparable, tanto en el contratiempo como en la resolución.

La primera decisión discutible nace en los despachos y a favor del Real Madrid. Vinicius, expulsado en la anterior jornada en el filial Castilla, ha podido viajar con el primer equipo por la decisión, no comprendida, del Comité de Apelación de anularle la sanción.

Bajo la probable lluvia, el Camp Nou recibirá a un Real Madrid herido con el entrenador Lopetegui en el disparadero y solo sostenido por la falta de candidatos fiables al banquillo blanco, de la misma manera que le aupó al puesto la negativa a Florentino Pérez de media docena de propuestas de profesionales que, por fas o nefas, declinaron el ofrecimiento. No es un ultimátum para el entrenador, pues ya está juzgado y condenado.

El Real Madrid llega con sus penurias, en séptima posición de la tabla y pudiera acabar esta jornada en el décimo lugar, en el caso de cosechar una nueva derrota. A su favor juegan los últimos resultados en el Camp Nou a partir del 2015 en el que ha salido imbatido, pero con algún empate que no le ha resuelto sus urgencias, como el del último curso.

Valverde, siempre cauto, comedido, recatado y políticamente correcto, advierte de las dificultades que opondrá un Real Madrid herido. El miedo mutuo a perder llevará consigo una táctica conservadora en el abrigo de la retaguardia y se espera una táctica común con cuatro centrocampistas y solo dos delanteros por banda que responden a las parejas de baile de Luis Suárez y Coutinho, Bale y Benzema.

El jugador excedente de la medular blanca parece que será el diluido Asensio, en favor del cuartero formado por Modric, Casemiro, Kroos e Isco. Por parte blaugrana, la única duda estriba en la banda derecha, según el puesto que ocupe Sergi Roberto que dará pie al concurso de Semedo o Rafinha.

El Real Madrid, que batió su record de negatividad con ocho horas y un minuto sin ver puerta, acusa la ausencia de los goles que ahora marca Cristiano Ronaldo para la Juventus y el éxito del nuevo neroazzurro cuestiona la decisión personalista de Florentino Pérez, alimentando la situación de crisis merengue.

El “clásico” estrenará el VAR en una situación de riesgo, pues sus intervenciones y sus no comparecencias, son objeto de críticas de las aficiones que ven agravios comparativos en los desenlaces. Todo pasa, porque a diferencia del Mundial de Rusia, aquí se ha caído en la determinación de juzgar jugadas subjetivas de opinión variable, por lo que el halo parcial en las decisiones vuelve a ponerse en cuestión.

Veremos el partido con un abogado argentino que ha venido expresamente para la ocasión. Cenando ayer, con las respectivas parejas, nos da cuenta de la enorme expectación mundial de estos encuentros que él ha vivido con intensidad en diferentes países y el grado de implicación de los hinchas.

Ser del Barça o del Madrid resulta, en diversas oportunidades, una transversalidad a otros posicionamientos sociales y políticos. Cuando media la pasión extrema, la coherencia acostumbra a debilitarse. Hay culés monárquicos y merengues republicanos; madrileños culés y catalanes madridistas, …

El resultado final condicionará la lectura que se haga del partido. Una igualada es un mal menor para ambos. Ojalá se imponga el deseo de ganar por encima del temor a perder. O así piensa nuestra pluma.

Facebook: Barça Universal

Twitter: @albertgilper