A bote pronto

Acallan el ruido de la marcha de Cristiano Ronaldo

Ha resultado un matrimonio de conveniencia que ha durado nueve años y que ha resultado muy productivo para el talego goleador del Real Madrid. Su jugador franquicia le ha promediado cincuenta goles por temporada, hasta firmar el mayor registro individual de la historia blanca, con 450 goles, superando a mitos como Alfredo Di Stéfano o Raúl González.

El Real Madrid abonó, en el verano del año 2009 , noventa y cinco millones de euros al Manchester United por la ficha federativa de Cristiano Ronaldo que ya venía avalado por el trofeo del “Balón de Oro” conseguido con los red devils. Ahora, ha recuperado la inversión, por un precio algo superior y que compensa la tasa de inflación acumulada.

La operación, desde el punto de vista mercantil, solo puede tener plácemes pues se ha rentabilizado un futbolista ya amortizado. Sin embargo, su fin de etapa pone cierre a una lista de desencuentros que ha tenido en el presidente Florentino Pérez el punto de mira y de lanzamientos de dardos dialécticos del engreído jugador.

El mandatario blanco siempre llevó mal que el buque insignia llevara en la divisa el nombre de su predecesor en el cargo presidencial. Efectivamente, Ramón Calderón fue el que cerró el acuerdo de la transacción y el aspirante Florentino Pérez dejó alguna crítica solapada sobre el excesivo coste de la operación.

Ahora, con el Mundial de Rusia en marcha y con Portugal y España, que compitieron entre sí en el grupo B, eliminados en octavos, Cristiano Ronaldo ha fichado por la Juventus, tras haber rebajado la cláusula el Real Madrid un 90 %. Tanto Cristiano Ronaldo como Florentino Pérez tenían ganas de finiquitar su distante e interesada relación. El futbolista se apresuró a manifestarse sobre el mismo terreno de juego de la final de Champions League, dejando al aire su continuidad  y el presidente le recogió el guante, indignado con la insolente actitud del portugués que no respetó los minutos de gloria post partido tras el éxito deportivo.

Hacienda, aunque tarde, ha llegado a las cuentas del futbolista y a sus complejos entramados contables para evadir obligaciones fiscales. El jugador ha mantenido su pretendida inocencia hasta no ha mucho, que parece que ha reconocido los números y está dispuesto a salvar la pena de prisión abonando una serie de millones de euros.

En todo este proceloso proceso, el ciudadano Cristiano Ronaldo ha contado con la cautela  del aparato mediático que ha aliviado el tema. Todo lo contrario cuando pasó con Leo Messi que se puso el ventilador en la quinta marcha.

Pese estos agravios a Leo Messi, de los cuales puede sentirse privilegiado al no sumarlos en su debe, el luso está receloso por el distinto trato a favor que le dispensado el club y no se ha recatado en poner en valor las deferencias y ayudas morales y materiales que el Barça ha otorgado al canterano argentino.

El presidente ha obligado al futbolista, para la rebaja de la cláusula de rescisión que posibilitara la transferencia, a emitir un comunicado dejando bien notorio que la voluntad de la operación es iniciativa suya y el club ha replicado agradeciendo los servicios prestados y ponderándolos con mesura. Esto es, de una frialdad latente que nace del aporreo programado de las teclas del ordenador.

Se fue Hierro, después Raúl y Casillas, ahora Cristiano Ronaldo y, todos ellos, han dejado un caldo de cultivo para la polémica, por el que florecen las convulsas relaciones de las estrellas con los dirigentes merengues. Todo ello, contrasta con las agradecidas despedidas a Xavi e Iniesta al otro lado del puente aéreo. O así piensa nuestra pluma.

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