A bote pronto

Samuel Umtiti y su rodilla maltrecha

El desgaste del cartílago de la rodilla izquierda de Samuel Umtiti está generando muchos problemas en el orden deportivo, que se trasladan a otros ámbitos por la negativa del futbolista francés a someterse al criterio de los médicos del Club, partidarios de una intervención quirúrgica de un deportista de solo 25 años, con mucho recorrido por delante.

Ya hay los antecedentes de dos procesos conservadores que solo han dado resultado parcial a muy corto plazo. No obstante, Umtiti se resiste a claudicar y pasar por el quirófano para solucionar los problemas rotulares que arrastra desde el curso pasado. El tratamiento conservador le permitió jugar el Mundial de Rusia, pero ha resultado solo un diferimiento.

El impedimento físico dio la alarma el curso pretérito y el FC Barcelona perdió su concurso en los tres postreros partidos de la liga, en aras a favorecer una administración médica cautelosa, que permitiera a “Big Sam” llegar a punto al Mundial de Rusia, defendiendo los colores de su selección. Así fue, el francés formó el eje defensivo de la selección gala formando tándem con Varane y solo dejó de disputar el partido ante Dinamarca, proclamándose campeón del mundo.

En el estadio de Butarque de Leganés, ciudad sureña de la Comunidad autónoma de Madrid, el Barça, en la sexta jornada, perdió no solo los tres puntos en juego, sino que también a Umtiti que se resintió de su vieja avería. Era un 26 de septiembre y durante casi dos meses, el jugador se ha sometido a un nuevo tratamiento conservador para reaparecer en un partido de máxima exigencia en el Wanda Metropolitano frente al Atlético.

Volvió la pesadumbre en la inmediatez y este miércoles no estuvo en el estadio Philips Stadion de Eindhoven en el partido de cierre de la liguilla del grupo B de la Champions League, ni siquiera en el banquillo. Vio el partido desde la grada al reaparecer las molestias físicas.

Desgraciadamente, el resultado parece dar la razón al acreditado doctor Ricard Pruna y a su equipo, partidarios de la solución más invasiva. Sin embargo, por tercera vez el futbolista desoye el dictamen de los galenos del Club y se va a someter a un nuevo procedimiento médico conservador, que se llevará a cabo en Doha, capital de Catar.

Esta terapia viene recomendada por la medicina francesa y contará con la supervisión de los servicios médicos del FC Barcelona. La opinión del afectado ha sido decisiva y es que, en temas de salud, la decisión del jugador resulta trascendente y vinculante para el tratamiento. No obstante, debería tenerse en cuenta el veredicto doctoral de los médicos del Club

La nueva disposición curativa tiene también un recorrido largo y, para muchos, aleatorio. Desde luego, ya está descartado que el doliente pueda reanudar su actividad en este año 2018.

Las infiltraciones a que ha sido sometido Umtiti no han regenerado el cartílago. Los médicos del Club piensan que el futbolista acabará precisando la intervención quirúrgica que entierre sus males. En tal caso, la decisión del jugador habría causado un grave quebranto al FC Barcelona que tan generosamente retribuye su contrato laboral.

La cuestión que se subyace es obvia: ¿Quién resarce al FC Barcelona del detrimento por el alargue del tiempo de recuperación del futbolista?

Parece que los derechos de las partes no quedan alineados en igualdad. La decisión pertenece al ámbito del jugador al tratarse de un tema de salud, pero el perjuicio económico –  el deportivo no es cuantificable – debe ser valorado e imputarse personalmente. Las decisiones personales debieran tener un coste, asumible por quienes las toman unilateralmente. O así piensa nuestra pluma.

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