A bote pronto

Recuperar al soldado Dembélé

Este tercer apagón de las competiciones de clubes por el “calendario FIFA” nos ha dejado al FC Barcelona líder en España y Europa, pero con el sabor amargo del último envite en el Camp Nou, donde el Betis ganó en el resultado y en el juego, sirviéndose de la misma medicina atribuida al “adn” culé.

En la primera fecha de selecciones, España ha dejado su suerte al albur de lo que decidan en Londres, las selecciones de Inglaterra y Croacia y, en clave blaugrana, ha dejado un lesionado, Iván Rakitic.

En Francia entrena, convocado por Didier Deschamps, Ousmane Dembélé y no debe estar desatento a la polémica que su figura desata en el seno de su Club, de la que no se ha abstenido su propio seleccionador francés.

Dembélé es el problema prioritario de la secretaría técnica del Club en este su segundo año de estancia. El joven, de solo 21 años, tiene problemas de socialización y ha dado diversas muestras de ello, hasta el punto que ha conseguido el difícil logro de poner de acuerdo a compañeros, técnico y directiva.

Gerard Piqué, precisamente quien compagina diversos menesteres, le envió un recado: “Tenemos que ayudar a Dembélé a ver que el fútbol son 24 horas, hay que vivirlo desde el primer al último minuto”. También el ex capitán Carles Puyol le invitó a la reflexión.

Esta semana se ha propiciado una reunión a dos bandas, con el propio presidente Bartomeu y el vicepresidente Mestre, acompañando a Pep Segura y Eric Abidal y los representantes deportivos del jugador, encaminadas a buscar soluciones. El manager general del Club, en unas declaraciones radiofónicas ha reconocido las dificultades de entronización del futbolista a la entidad y a la ciudad: “Se está trabajando para cambiar la situación y que esta adaptación sea lo mejor posible”.

Dembélé adolece de un entorno familiar y vive en la parte alta de Barcelona sin más compañía que la de un amigo de la infancia. Su madre vive en Francia y sus representantes en Inglaterra y Alemania. De todo ello, deriva un descontrol alimentario, unos retrasos en los entrenamientos injustificados y una actitud global de quien ve el fútbol como un juego y no como una profesión que ejerce en la élite.

A esta crítica se ha sumado inopinadamente Didier Deschamps que echó un capote a Valverde al no convocarle para el último partido de liga, admitiendo los problemas de relación del futbolista, aunque sí está en su convocatoria de la selección campeona del mundo.

Simultáneamente, llegan noticias de Alemania que dan cuenta de la denuncia de su casero anterior en Dortmund por impagos de alquiler y da cuenta del estado deplorable en que dejó la casa: “Por todas partes había basura y desperdicios. En la nevera había alimentos podridos; entre los armarios, numerosas bolsas de plástico viejas; en el suelo, manchas resecas. Detrás de la puerta de entrada había una pila de facturas sin pagar. Al parecer no soy el único engañado”.

Al futbolista le llevó al Barça su talento deportivo, poco homologable en Europa. De ahí que su cotización se disparara y se pagara un traspaso estratosférico que alcanzó los 105 millones de euros de fijo más otros 40 de variables, casi todos ellos por objetivos de muy probable consecución. Las urgencias, por la marcha no contemplada de Neymar, llevó al Club a un fichaje de arrebato donde no se analizaron convenientemente todas las variables funcionales.

Esta altísima inversión obliga a una protección del patrimonio, de manera que las circunstancias deportivas no lo devalúen, al menos, excesivamente. En esa línea, son censurables las declaraciones de Pep Segura. Una de las razones del nombramiento de Abidal como secretario técnico fue su paisanaje con Dembélé y que se colige en un ascendente en la orientación personal y deportiva del joven.

Una filtración nos lleva a la ciudad de Los Beatles e indica el interés del Liverpool de Jürgen Klopp de conseguir la pieza por la que estarían dispuestos a satisfacer, al cambio, cerca de 100 millones de euros.

La disciplina es un valor a preservar, pero el castigo de no convocar al jugador para el partido del Betis, en un equipo que faltaba Coutinho por baja médica, resultó un disparo al pie, en el que el principal herido fue el Club.

Recuperar al talentoso soldado Dembélé debe ser un objetivo principal. Para conseguir los objetivos fijados esta temporada, la aportación del francés se deriva muy importante.

El compromiso es global y nos gustaría ver esa explosión de confraternidad de los jugadores blaugranas que se advirtió hacia Malcom cuando goleó al Inter en Milán, en el próximo tanto que marque Dembélé, con independencia de la importancia de su registro en el resultado. O así piensa nuestra pluma.

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