A bote pronto

El Real Madrid sin proyecto deportivo

Se mitificó a la delantera merengue con Bale, Benzema y Cristiano Ronaldo, a los que se denominó conjuntamente por sus iniciales “BBC” que coincide con la prestigiosa televisión pública inglesa. Nada que ver con Real Madrid TV o el canal amigo Antena 3.

La voluntad de Cristiano Ronaldo hipoteca el futuro del Real Madrid y marca la agenda de su secretario técnico in pectore que se corresponde con la persona de su presidente, Florentino Pérez, ávido de nuevos “galácticos” para su colección. Ni un supuesto éxito reiterativo en Europa garantiza estabilidad de una plantilla que bajó los brazos para jugar una sola carta.

Cristiano Ronaldo cumplió este mes 33 años y el paso del tiempo empezó a hacer mella en un futbolista que basaba más el despegue del defensa en velocidad que en el regate en estático. Perdida esta cualidad, ha abandonado la banda y ha centralizado su juego aprovechando sus cualidades de rematador certero con los pies y la cabeza.

Su rendimiento deportivo no da ya para ser el buque insignia del Real Madrid, aunque sus pretensiones económicas y de auto estima permanezcan en la cumbre. A finales del año 2016, el portugués renovó el contrato hasta el año 2021, que le proporciona unos ingresos anuales del orden de 21 millones de euros netos.

El nuevo contrato de Leo Messi con el FC Barcelona de cuarenta millones de euros y de Neymar de 30 millones que, con variables, pueden alcanzar los 38 millones, han dejado desfasado el contrato de Cristiano Ronaldo, que siempre ha tenido en el espejo al barcelonista. El luso sigue considerándose el mejor jugador del mundo y el dinero que reclama, expresa, ese reconocimiento implícito: “No es una cuestión de dinero, sino de estatus”.

Florentino Pérez quiere a Neymar, pero juntar a ambos se le dispara la masa salarial y teme crear tensión en el vestuario. El mercado de Cristiano Ronaldo en una liga competitiva es limitado y los clubes que pueden satisfacer sus expectativas deportivas y económicas, solo están en Manchester y, en menor escala, en Londres y París. Hace falta saber el interés de estos equipos por contratarle.

Todo parece indicar que Florentino Pérez modifique al alza el contrato del luso, pero lejos de los cuarenta millones que pretende. En ese escenario, las novedades afectarán a la continuidad de Bale y Benzema. El francés está en el ojo del huracán de la afición que no conecta por la supuesta abulia y apatía del jugador, desconectado del gol.

El jugador galés ha ido perdiendo predicamento en la afición y en los estamentos del club. Fue el fichaje más caro del Real Madrid (entre 101 y 111 millones de euros al cambio, según versiones), cifras vanamente minorizadas para no herir la susceptibilidad de Cristiano Ronaldo, que siempre quiere para sí los picos de los récords.

Gareth Bale pudo irse el curso pasado transferido al Manchester United y su negativa impidió el fichaje de Mbappé, que acabó en el P.S.G, para formar el “tridente” de moda  con Cavani y Neymar.

Desde que llegó en el año 2013 ha tenido momentos en la cumbre, como el recordado gol de la final de Copa del Rey que le dio el título en el curso 2013-14. Sin embargo, globalmente, no se ha acostumbrado ni al idioma ni a las costumbres españolas. Su último affaire lo ha protagonizado esta semana en el partido aplazado de liga en Butarque, cuando durante el juego abandonó su posición en el banquillo en zapatillas, sin las preceptivas botas calzadas. A sus 28 años, necesita un cambio de aires.

En el Real Madrid se vive una situación de provisionalidad, supeditada solo en parte, por lo que acontezca el 6 de marzo en París.  Una eliminación del Real Madrid podría precipitar decisiones, pero el éxito solo serviría para aplazarlas.

Este runrún blanco también afecta a un Zidane, de siempre sosegado en ruedas de prensa y que ahora muestra un perfil de más inseguridad. Su última decisión de hacer jugar los últimos 38 segundos al futbolista Dani Ceballos con el marcador ya decantado, está provocando una fuerte polémica entre opinadores. Es, sin duda, una humillación al futbolista, una penalización en toda regla que el francés no ha explicado. Puede que  tenga sus motivos, el carácter de Ceballos es difícil y el entrenador quiso señalarle. Lleva dos meses en el ostracismo y su participación en la temporada es testimonial. Encima tuvo que sufrir la chanza de la afición bética la pasada semana en el estadio Benito Villamarín.

¿Qué cromos nuevos aportará Florentino Pérez en la temporada próxima?, ¿Habrá revolución? Lo que es notorio y evidente es que cuando todo depende de una fecha, es que no ha habido una buena programación. El secretario técnico in pectore ha fracasado y se avecina un nuevo proyecto. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper