A bote pronto

Qatar 2022, la nueva cita del fútbol mundial

Aún Francia festeja, con legítimo orgullo patrio, su triunfo mundialista en Rusia, que le ha representado su segunda estrella, veinte años después que se estrenara en el mismo suelo francés de París.

El Mundial de Rusia, además de  culminar con la victoria francesa, obtuvo el reconocimiento de los dirigentes de la FIFA y de la opinión pública y publicada acerca de la magnífica organización del Gobierno de Vladímir Putin, que proyectaron y llevaron a cabo una extraordinaria tarea de gestión preventiva, con gran presencia deportiva e implicación de la afición.

La nueva cita es Qatar -2022  y las altas temperaturas del golfo pérsico conllevarán una modificación en las fechas que trastocará todo el calendario tradicional futbolístico.

La economía mueve al mundo y el fútbol, como deporte abanderado de masas, no puede ser una excepción. Antes, al contrario, es punta de lanza de los movimientos transversales en la política. De ahí, la designación del próximo país organizador: Qatar, escrito con la grafía de la nomenclatura de la ONU. Se trata de un estado soberano árabe ubicado en el oeste de Asia, que alberga una población que no alcanza los tres millones de habitantes y que ocupa la pequeña península de Catar en el este de la península arábiga. Tiene en Doha su capital.

Al Lusail, se corresponde con la ciudad próxima a Doha que acogerá la apertura del Mundial y que ahora está inmersa en grandes y suntuarias obras públicas de adecuación, es asimismo el nombre del lujosísimo megayate, propiedad del emir de Qatar, Sheikh Tamim bin Hamad Al Thani que sondea el mar Mediterráneo y nos recuerda la efeméride futurista. Se le ha visto recientemente en paradas técnicas en Tarragona, Palma de Mallorca y también en Málaga.

Gianni Infantino, abogado suizo de ascendencia italiana y presidente de la FIFA, tiene la encomienda de tratar sobre las fuertes indemnizaciones que deberán conseguir los clubes propietarios de los derechos federativos de los futbolistas por su cesión a las selecciones nacionales de sus países. A este respecto, ya ha visitado el pequeño y riquísimo país asiático bañado en petróleo.

Un millardo de millones puede ser el punto de partida para llegar a un acuerdo y se confirmen las fechas elegidas entre el 21 noviembre y el 18 de diciembre de 2022, que rompe el calendario tradicional de las principales ligas. De momento, la Asociación de Clubes de Europa (ECA), integrada por 213 clubes ha impugnado las fechas ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS).

La contestación a la designación de Qatar tiene, obviamente, concomitancias políticas al ponerse en cuestión la poca calidad democrática del país del Golfo. Haciendo abstracción de las consideraciones sociopolíticas y ciñéndonos al tema deportivo, tenemos pocas dudas sobre el éxito que acompañará al magno evento.

Poderoso caballero es Don Dinero, ya lo escribía Francisco de Quevedo hace cuatro centurias. Los petrodólares ayudarán al glamoor de los festejos, actos y representaciones, sin duda, pero queremos resaltar la modificación que atañe en el terreno meramente deportivo.

Las nuevas fechas implican que los futbolistas estarán en plenitud física, con un corto recorrido de las competiciones estatales. Todo lo contrario de ahora, que las fechas se corresponden con las postrimeras del curso y los futbolistas principales, que luchan con denuedo por la consecución de los títulos con sus equipos, acceden a esta fase final con un un agotamiento físico y mental que casi llega a la extenuación.

El nuevo registro de fechas comportará una mayor competitividad deportiva en plenitud y el espectáculo lo acusará en positivo. El lujo será el complemento. Se vislumbra el mejor Mundial de la historia. O así piensa nuestra pluma.

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