A bote pronto

Presentación de Abidal bajo la sombra de Griezmann

Ya tenemos foto oficial sobre el enésimo movimiento de nombres que concurren en la sobredimensionada secretaría técnica del Club, ahora comandada por Pep Segura, quien se ha otorgado total responsabilidad en el nombramiento de Eric Abidal como secretario técnico.

Sin expresarlo explícitamente, se colige que también ha sido decisión suya el desprenderse de Robert Fernández, el anterior propietario del puesto. No se olvide que la irrupción de Pep Segura, desde el fútbol formativo, representó un cambio de organigrama, al situarlo Bartomeu por encima del castellonense de Bechí, en una extraña maniobra de ostracismo al secretario técnico.

Presidió el acto de presentación el vicepresidente Jordi Mestre, quien se aprovechó del paraguas, poco excusable, de la centralización del acto en la presentación de Eric Abidal, para pasar por alto el interés informativo que giraba en torno al “affaire Griezmann”. Todo ello, “para no faltar el respeto a Abidal”.

El “serial Griezmann” está en la segunda fase. Al parecer hay un documento que penaliza en veinte  millones de euros el retracto del francés de no fichar por el Barça y que el jugador ha negociado que se haga cargo el Atlético, pero éste le quiere descontar cuatro millones por cada uno de los cinco años del nuevo contrato (19 millones en lugar de los 23 anuales pactados). Todo ello ha sido puesto a la luz por un noctívago programa de la telebasura que, a pesar de su ancestral descrédito, tiene visos de verosimilitud, atendiendo a la lógica mercantil.

Pusimos, días pasados en A Bote Pronto, el ejemplo del entonces candidato Florentino Pérez a la presidencia del Real Madrid que negoció con el capitán del FC Barcelona, Luis Figo, pero con una atadura que le impidió al luso hacer efectivo el arrepentimiento posterior. Es difícil imaginar que solo un apretón de manos sirviera para sellar un acuerdo del jugador Griezmann con el FC Barcelona.

En esa línea de lógica argumental se inscriben las declaraciones del consejero delegado del Atlético de Madrid, Miguel Ángel Gil Marín. No solamente se ha mostrado satisfecho del final feliz de la historia para los intereses deportivos del Atlético, sino que ha amenazado sobre la posibilidad de denuncia al FC Barcelona por intromisión: “Valoraremos si presentar o no alguna denuncia al Barcelona por haber negociado con Griezmann”.  Esa poco velada amenaza puede servir para disuadir al club catalán de la exigencia de esa penalización millonaria, máxime si, como advierte Gil Marín, se disponen de pruebas del intervencionismo.

La directiva del Barça no se ha levantado del mazazo que supone la negativa de Griezmann, un fichaje que ya daba por descontado y que se ha visto superado por los acontecimientos, que les deja en una situación de debilidad ante la opinión pública y publicada. De ahí que Mestre, se haya agarrado a ese asidero de la ficticia desconsideración hacia Abidal para no entrar al trapo y negarse a responder a todas las preguntas relativas al espinoso asunto. Sí ha admitido desazón con Piqué y Umtiti por su distinta participación. El catalán por la polémica grabación de la decisión y el francés por un tweet inoportuno.

Las piezas del tablero se descomponen en favor de otras estrategias. En lugar de un delantero, dos centrocampistas, en unos movimientos que denotan la falta de continuidad de una línea de trabajo que conducen a decisiones tomadas más desde el impulso coyuntural que desde la programación elaborada.

Eric Abidal y su ayudante Ramon Planes parece que desistirán de un cuarto delantero con vitola de titular y centrarán sus pesquisas en el medio campo y en el defensa central francés del Sevilla, Lenglet.

Y antes de entrar, dejen salir, pero pasando por caja. Difícil tarea de cerrar carpetas de bajas de futbolistas con contratos económicos altos y cotización deportiva a la baja.

En otro orden de cosas, la actualidad nos lleva a las declaraciones de Pedro Horrach, fiscal del “caso Nóos”, ahora en excedencia, que ha concedido a La Vanguardia y publicada en su prestigiosa sección “La Contra” con la firma del periodista Víctor Amela. Se refieren al todopoderoso Florentino Pérez sobre la investigación en la adjudicación de la construcción del Hospital Son Espases de Mallorca:

“Decidí llamar a declarar al constructor Florentino Pérez, y sólo como testigo. Pues bien, recibí llamadas previas disuasorias”. Se presentó a la citación, pero “tuvo el morro de quejarse por declarar presencialmente y no por teléfono, siendo amigo -me dijo- del fiscal general del Estado y del director general de la policía”.

Ya lo afirmó Emilio Butragueño en su momento que el señor Pérez era “un ser superior”. O así piensa nuestra pluma.

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