A bote pronto

Piqué y Dembélé estelares en un Barça líder

La desconexión del Barça con el liderato de la liga solo ha durado una semana. La victoria blaugrana frente al Villarreal y el posterior empate insuficiente del Sevilla en Gasteiz/ Vitoria ante el Alavés, tornaron las cosas a la común normalidad de este decenio.

Ernesto Valverde repitió el “once” que dispuso en Eindhoven, tampoco tenía mucho donde elegir, considerando las ocho bajas del primer equipo y su reticencia a tirar de la cantera. Le mueve al “txingurri” una razón y una causa. La primera es respetar el status de los jugadores profesionales adscritos a la primera plantilla y, la segunda, el conocimiento de su realidad actual que pasa por los éxitos en la inmediatez, lo que le resta margen de maniobra, pero no le redime del sinsabor de un entorno que le gustaría más presencia de La Masia.

FC Barcelona 2 Villarreal 1, protagonistas y goles

FC Barcelona: Ter Stegen; Semedo, Piqué, Lenglet, Alba; Busquets, Rakitic, Arturo Vidal (Aleñá, min. 71); Dembélé, Messi y Coutinho (Malcom, min.80).

Villarreal: Asenjo, Mario, Álvaro, Víctor Ruiz, Pedraza; Cáseres, Trigueros (Bacca, min. 67); Cazorla (Raba, min.87), Fornals, Chukweueze y Gerard Moreno (Toko Ekambi, min.79).

Goles: 1-0, min. 36: Piqué. 2-0, min. 87: Aleñá.

Árbitro: Munuera Montero (Comité Andaluz). Mostró cartulina amarilla a Víctor Ruiz (min. 11), Lenglet (min. 18), Álvaro (min. 26), Alba (min. 70), Fornals (min. 90) y Pedraza (min. 91).

Los guarimos finales denotan el primer gran logro que ha resultado mantener la portería incólume después de seis partidos y en un campeonato que ya ha encajado diecinueve tantos que casi cuadriplica las cifras del mismo período del curso pasado.

Para conseguir el objetivo perseguido fue necesario que el palo, en los compases iniciales, repeliera un disparo de Gerard Moreno, beneficiado de una grave indecisión de Lenglet y que Gerard Piqué firmara un partido colosal en el que se hizo grande en las dos áreas.

“El submarino amarillo” no traslada al marcador su ancestral producción de fútbol que se corresponde con una plantilla de elevada calidad técnica, a la que se ha incorporado un puñal nigeriano que juega por la derecha a pierna cambiada. Se trata del joven Chukweueze que procuró un trabajo ímprobo a Jordi Alba al que restó protagonismo vanguardista.

Salvo el susto referido, empezó bien el Barça dominando los terrenos e imprimiendo aperturas y velocidad por el carril de Dembélé, bien conectado con Semedo. El premio tardó en llegar y fue consecuencia de una segunda jugada en un córner con centro espléndido de Dembélé y cabezazo de Piqué, que marca su cuarto gol personal en el curso e iguala los registros del anterior.

Leo Messi estuvo espeso, aquejado por las “caricias” y malos modales de su compatriota Cáseres y la incompetencia reconocida del colegiado Munuera Montero que, sin influir en el resultado, ofreció uno de los peores arbitrajes de la liga, con falta de uniformidad de criterios en la aplicación del reglamento que confundió a los futbolistas y otras carencias no menores.

Los “groguets” despertaron de su letargo en el segundo acto y la estrechez del luminoso tensó al público y presionó a los locales. Dembélé bajó de intensidad y la conexión con el medio campo blaugrana se descompuso un tanto. A ello contribuyó la preocupante actitud de Messi que pareció hastiado de sus marcadores a la procura y tuvo una escasa participación en el juego.

El FC Barcelona resistía bien atrás con el mariscal Piqué que se hacía grande y ganaba todos los duelos individuales. Reapareció la lucha dialéctica y física de los dos Gerards, que viene de la época en que el delantero militaba en las filas del RCD Espanyol. Calleja, con buen criterio, optó por cambiar a su punta. También Busquets y Fornals, compañeros de la última convocatoria del seleccionador estatal Luis Enrique, tuvieron sus conatos.

No se registraron intervenciones de mérito a Ter Stegen, pero el corto resultado quedaba al albur de una acción del juego. Valverde tomó una decisión tildada de valiente y, en corto intervalo, cambio a Arturo Vidal y Coutinho por Aleñá y Malcom para agrandar el campo y beneficiarse de los espacios que creaba el equipo de La Plana Baixa que, en busca de la igualada, ya había permutado al mediocampista Trigueros por el delantero centro colombiano Carlos Bacca.

La jugada definitiva que cerraba el encuentro llegaría a las acaballas. Leo Messi salió de su letargo y dibujó, con escuadra y cartabón, un pase excelso al espacio, medido en tiempo, dirección y velocidad a la carrera de Aleñá. El “uno a uno” ante el portero lo definió el maresmenc con un disparo por elevación con su bota izquierda que superó a Asenjo.

El estadio acogió a un público que apenas cubrió las tres cuartas partes del aforo con los 73.003 asistentes. A priori, el horario de las 18’30” es bueno. Sin embargo, la media tarde de un día a las puertas del invierno invitó a muchos a seguir en su sofá doméstico, atendiendo una programación de fútbol televisado que tenía por delante el Girona – Atlético y, como cierre, el hasta entonces líder Sevilla que visitaba el estadio de Mendizorroza.

Ambos resultados favorecieron los intereses blaugranas que recuperan el liderato con un punto de ventaja a los hispalenses, tres a los madrileños atléticos y cuatro a los vitorianos, con los que cierran los puestos clasificatorios para la alta competición europea. En quinta posición está el Real Madrid.

Entre semana llega la competición de la Copa del Rey, en fase aún de dieciseisavos de final. Fácil para el FC Barcelona y no tanto para el Espanyol que debe vencer al Cádiz que cuenta con una última reseña positiva en confrontación directa. Ambos equipos catalanes se encontrarán en Cornellà-El Prat en la decimoquinta jornada, en un duelo que se presume apasionante, aunque los blanquiazules hayan perdido fuelle con tres derrotas consecutivas que han rebajados sus expectativas. O así piensa nuestra pluma.

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