A bote pronto

Ousmane Dembélé agota la paciencia

En una entidad de la dimensión estratosférica del FC Barcelona, la ausencia de problemas es una quimera. La posición deportiva actual del equipo invita al optimismo, dimanante de su liderazgo en las competiciones. Ha puesto tierra de por medio en la liga española, competición que domina en la última década y con el liderazgo en Europa, siendo ya, a la cuarta jornada de la liguilla de la Champions League, el único equipo matemáticamente clasificado para la fase de eliminatorias.

Sin embargo, a esta superioridad deportiva no son ajenos los problemas derivados de la gestión del día a día, que tienen un nombre propio en Ousmane Dembélé. Su último acto de indisciplina acaeció este jueves cuando no se presentó al entrenamiento y el Club tardó una hora y media en poder contactar con el futbolista, el cual alegó padecer una gastroenteritis. Causa de ello, este viernes se ejercitó fuera del grupo, aunque su concurso para el partido de liga ante el Betis en el Camp Nou, responderá más a razones deportivas y disciplinarias que médicas.

El secretario técnico del FC Barcelona es Eric Abidal y a su nombramiento no pareció ajeno a la pertenencia de Dembélé a la plantilla. En razón del cargo y con el valor añadido de la misma nacionalidad, el ex lateral deberá procurar su tutela fuera de los rectángulos de juego para optimizar su rendimiento deportivo y de relación.

La puntualidad no es una virtud que conforme el catálogo de presentación del francés y su comportamiento global está en la lupa de los gestores blaugranas. Fue un fichaje exprés, acelerado por las urgencias derivadas de la sorpresiva marcha de Neymar. El Borussia Dortmund se aprovechó de las circunstancias y cotizó la transferencia contractual del futbolista en 145 millones de euros, cuarenta de ellos camuflados bajo la fórmula, muchas veces tramposa, de “variables” que no son otra cosa que unos pagos en diferido.

La lesión de Leo Messi ante el Sevilla FC debía propiciar un relanzamiento del extremo, pero ya entró en la sustitución demorándose en exceso y sin estar preparado para la emergencia en el banquillo. Ello motivó que el equipo jugara con un hombre menos casi diez minutos y que un jugador tan mesurado como Rakitic denunciase públicamente la anomalía.

Obviamente, le falta madurez, pese a que a su edad ya tiene mundo recorrido. También el siempre recatado Valverde ha hecho mención y ello se traduce en una aportación sobre el terreno poco sincronizada con el grupo y con un déficit de esfuerzo individual en tareas defensivas.

Tampoco el estilo de vida concuerda con la discreción que observan los miembros de la plantilla. Compartió piso con su compatriota Umtiti hasta que se trasladó a domicilio propio con un familiar. Por su régimen alimenticio poco ortodoxo, obligó al Club a ponerle un cocinero que regulara sus comidas.

Es evidente que hay problemas de adaptación al Club, al entorno y a sus compañeros, pues su relación con la plantilla queda mermada por el idioma, ya que aún no domina el castellano.

El caso es que el FC Barcelona tiene que ir con pies de plomo para preservar el patrimonio en caso de optar por traspasar a Dembélé. No obstante, dada su extrema juventud y su indudable potencial futbolístico, todavía hay confianza de recuperarle para la causa blaugrana. Dispone de cualidades innatas para el éxito: Juega con las dos piernas, tiene capacidad de dribling, una gran velocidad que le hace imparable en espacios abiertos y es un notable rematador. O así piensa nuestra pluma.

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