A bote pronto

Neymar, de nuevo, en lectura barcelonista

Hace dos temporadas la bomba informativa deportiva tuvo su epicentro en el Camp Nou con el anuncio de que el futbolista Neymar jr. abandonaba la disciplina blaugrana, satisfaciendo la cláusula de rescisión de 220 millones de euros al FC Barcelona, con el dinero de Nasser Al-Khelaifi, propietario del París Saint-Germain.

Una parte de ese capital, más de la mitad, si contamos las variables que se pagarán en diferido, fueron destinadas al fichaje del francés Ousmane Dembélé, que heredó el dorsal número once, una promesa en ciernes, pero cotizada a precios consolidados en la élite.

La salida de Neymar, como en su día la del portugués Figo, fue contra natura. No es habitual que un futbolista abandone la disciplina de la primera entidad deportiva del mundo a voluntad propia. Ello causó un tsunami en el Club y en la afición, aunque fuera parcialmente corregido en el terreno de juego con el mantenimiento de la hegemonía en el fútbol español.

Neymar estaba llamado a dar continuidad a la excelencia que tenía y tiene en Leo Messi nombre propio, pero le hicieron decantarse por el PSG con unas expectativas deportivas que han quedado lejos de cumplirse.

El curso 2017-18 ha sido bastante aciago para el futbolista que tuvo que superar una lesión de larga duración y vio cómo su equipo era eliminado en los octavos de final de la Champions League. Tampoco brilló Brasil en el Mundial de Rusia y los títulos individuales como el Balón de Oro, La Bota de Oro o el The Best han tenido otros destinatarios, en los futbolistas Luka Modric, Leo Messi y Cristiano Ronaldo, respectivamente.

Si en el FC Barcelona estaba bajo la sombra del omnipresente Messi, en el PSG le cuesta reivindicarse como “número uno”, entre otras razones, por la irrupción de Kylian M’bappé, el joven francés que encandila a sus paisanos y que luce como tarjeta de presentación la vitola de campeón del mundo de selecciones y con una participación individual en Rusia muy exitosa, con gran repercusión mediática.

La Ligue1 francesa se le queda pequeña al astro brasileño y pronto se ha dado cuenta del percance y suspira por el regreso al Camp Nou, en el marco de la Barcelona, capital de Catalunya, que añora, pese a la opulencia de París.

Muchos pensaban y aún es propio conjugar el verbo en tiempo presente, que la aventura parisina era un paso previo al fichaje por el Real Madrid de Florentino Pérez que padece el ego herido y quiere saldar cuentas pendientes. Sin embargo, el acercamiento del futbolista al entorno blaugrana ha sido palpable y constatable en hechos puntuales. Se visualizó este agosto en su visita a la Ciutat Esportiva de Sant Joan Despí, donde departió muy amistosamente con los jugadores en el propio vestuario.

Hay una cuenta pendiente que se dilucida en los juzgados y que tiene que ver con la liquidación del brasileño que reclama un monto de 26 millones al FC Barcelona. Obviamente, un primer paso sería desjudicializar este proceso.

La cadena SER apunta a un acuerdo celosamente ocultado a la opinión pública, por el cual el jugador puede abandonar la sede francesa con el reembolso de la misma cantidad de coste.

Mundo Deportivo, apunta a que el presidente Josep Maria Bartomeu ha elevado consultas individuales a los pesos pesados de la plantilla acerca de pulsar su parecer a un hipotético retorno. Por ahí no habría problemas, el futbolista guarda excelentes relaciones individuales en el seno de la plantilla que le acogería con cordialidad.

Estos avatares nos llevan a un nuevo escenario, donde lo que parecía imposible solo es improbable. Para que esa improbabilidad se rebajase, hay largo trecho que recorrer para vencer obstáculos.

¿Qué opina la afición? La ira por su marcha brusca ha ido cicatrizando con el tiempo, el reconocimiento a su calidad futbolística prevalece y la ilusión por el refuerzo deportivo que supondría su retorno iría in crescendo de forma exponencial en la medida que la posibilidad alcanzase visos de factibilidad.

La memoria en el fútbol profesional solo es patrimonio de los coleccionistas de estadísticas y del disco duro de las computadoras. En el día a día, la ética deportiva, la razón y hasta la dignidad tienen la frontera con la inmediatez del éxito. El gol cura el corazón herido. O así piensa nuestra pluma.

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