A bote pronto

Muchas novias para Cillessen

Lleva dos temporadas Jasper Cillessen a la sombra del germano Ter Stegen, quien es el que ostenta la titularidad en el marco blaugrana tras la marcha al Manchester City de Guardiola del internacional chileno Claudio Bravo.

El holandés se adaptó perfectamente en la plantilla del FC Barcelona y acató su rol de segunda opción para la portería, aceptando la ascensión de Marc André Ter Stegen. Sin embargo, ello no ha sido óbice sino acicate, para reivindicar su calidad en las ocasiones que ha disfrutado de la titularidad y, en particular, en la Copa del Rey, competición de la que ha sido el titular.

Jasper Cillessen tiene 29 años, (22 de abril de 1989, Nimega, Países Bajos), en plena madurez deportiva y aún con amplio recorrido, tratándose de un un cancerbero. Alcanza clasificación de notable en todas las facetas del juego. Bloca bien, está bien colocado, dirige la defensa, sale del marco con determinación y valentía, tiene buena visión de juego y dispone de un buen juego de pies que favorece la salida del balón. Es un garante para los defensas a los que confiere seguridad y tranquilidad.

La especialilidad del portero representa la crueldad del ostracismo para el número dos. Llegó de titular en el Ajax de Amsterdam y permanece dos años a la sombra de Ter Stegen. Demasiado tiempo para no tratar de revertir la situación observando las posibilidades del mercado.

Le pasó antes al meta alemán que estuvo a la sombra de Claudio Bravo dos años, en contra de sus previsiones al aceptar la oferta del FC Barcelona, en una brillante intervención del director deportivo Andoni Zubizarreta, responsable de su fichaje. El chileno Bravo fue una imposición de Luis Enrique y jugó un primer año de manera excepcional.

Con visión de futuro el Barça asguró la presencia de Ter Stegen, permitiendo la salida de Bravo. Robert Fernández con gran ojo clínico se fijó en Cillessen y su fichaje ha sido toda una garantía. Ahora se vuelve a cumplir el ciclo de dos años de la estancia de un portero de calidad, sumido al segundo plano en la liga.

No han  pasado desapercibidas las grandes actuaciones de Cillessen en la Copa del Rey. Tuvo mayor visibilidad mediática la última final con el cinco a cero infligido al Sevilla FC, donde, con el marcador por estrenar, fue protagonista destacado e incluso tuvo participación directa en un gol con un saque largo que dejó desmarcado al delantero.

Desde los mejores equipos de La Premier llegan los contactos con el meta blaugrana. El neerlandés está en las agendas de Liverpool, Arsenal y Chelsea, tres equipos punteros que aspiran a desbancar al City de Pep Guardiola. Kloop, que parece ha dado calabazas al banquillo del Real Madrid, le quiere para la portería del equipo de la ciudad de Los Beatles, muy cuestionada desde el desaguisado de Karios en la final de Champions League que le costó la pérdida de la final en beneficio del Real Madrid. También el calcio, a través del  Nápoli, ha lanzado sus redes.

La cláusula de rescisión de Cillessen es de 60 millones y, en primera instancia, a esa cifra se remite el Barça. La cobertura de un segundo portero de garantías en la plantilla para atender emergencias es de necesidad imperiosa y el Barça ha padecido ese trastorno en la época de Víctor Valdés que no tenía en Pinto una alternativa de calidad contrastada.

Es comprensible que Cillessen quiera más protagonismo deportivo y sabe que debe encontrarlo fuera del Club. En este caso, su marcha sería dolorosa, pero dejaría un beneficio económico también al Club, por lo que debe estudiarse a la baja el contrato firmado. Por dos tercios de la cifra firmada, podría obtener la libertad de contrato.

El problema que se derivaría es el de la sustitución y, como es la obligación los scouters ya tienen rastreado el mercado. No entraremos en la quiniela de nombres, pues son muchas las especulaciones que atañen a jóvenes promesas o a veteranos contrastados.

Jasper Cillessen y su familia se encuentran muy a gusto en Barcelona y en el Club. Su discurso continua siendo pasivo, pero menos, al dejar la puerta abierta a las negociaciones. “Pienso que estuve bien en los partidos que jugué de la Copa del Rey. Ahora toca esperar tranquilamente”. Efectivamente, tiene la calma que le otorga un contrato de cinco años de duración.

Los equipos han de disponer de dos porteros de máxima garantía, pero resulta normal que el segundo vaya rotando si el primero se hace dueño vitalicio del marco. Nosotros recordamos en los años sesenta al Barça y al Madrid tener hasta tres porteros internacionales en sus plantillas.

En el equipo catalán, figuraban el catalán Sadurní, el valenciano Pesudo y el andaluz Reina, padre del actual jugador de “la roja” que ha militado en el Nápoli y que va a fichar por el Milan. En el Real Madrid, coincidían el donostiarra Araquistain, el canario Betarcourt y el catalán Vicente. Eran otros tiempos, conservados en la memoria y en los viejos álbunes de cromos. O así piensa nuestra pluma.

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