A bote pronto

Mención especial para Jordi Alba

Jordi Alba fue recuperado por el FC Barcelona del Valencia CF para el curso 2012-13, pagando un traspaso millonario. Allí, a la ribera del Turia, se había consagrado futbolista de Primera División, después de unos años de formación en La Masia.

Venía ya con la aureola de internacional con España desde el año 2011 y campeón de Europa. Desde entonces se hizo fijo en la selección, cubriendo la plaza que dejó el también catalán Joan Capdevila, doble campeón, europeo en el 2008 y del mundial en el 2010.

Era un fichaje contrastado y el carril defensivo izquierdo fue suyo con la camiseta del Barça. En el tercer y último año de Luis Enrique en el banquillo del Camp Nou, temporada 2016-17, algunos desajustes en la retaguardia llevaron al técnico a otros ensayos que cambiaron el dibujo defensivo, con la inclusión de un tercer central, en detrimento de la posición natural de Alba, que se vio constreñido a la reserva en partidos puntuales, pero que coincidieron con los de mayor enjundia y significado.

Jordi Alba era carne de banquillo, una experiencia nueva desde que se consagrara en el Valencia como futbolista de élite. Es constatable que no asimiló bien la nueva situación y tuvo alguna tímida respuesta políticamente incorrecta.

La marcha por voluntad propia de Luis Enrique, al no querer renovar su contrato, se presumía favorable para los intereses deportivos de Alba. A las primeras de cambio, cuando advirtió que recuperaba todo el protagonismo en la era de Valverde, picó el anzuelo, servido por reporterismo a pie de calle y de sala mixta, cayendo en la tentación de la comparativa de los métodos y procederes de los entrenadores.

El mundo del fútbol no se sustrae, bien al contrario, lo alimenta, a las variables funcionales y los avatares del destino han llevado a Luis Enrique como seleccionador nacional y el asturiano ha pasado cuentas pendientes. En las dos convocatorias para compromisos dobles concertadas hasta la fecha, ha dejado fuera de la convocatoria a Jordi Alba, solo para extrañeza de quienes no conocen bien al asturiano.

Por activa y por pasiva, se le ha inquirido al técnico sobre la ausencia de Alba y, primero, se desmarcó bajo la excusa pueril de que no hablaba de la gente que no estaba en el grupo elegido (no fue cierto porque se refirió al veterano bético Joaquín) para, después, reafirmarse en que solo le movían razones técnicas en la elección de los hombres que forman su grupo de trabajo.

Luis Enrique ha priorizado a Gayà y Marco Alonso para el lateral y hay coincidencia plena que han distado mucho de ofrecer el rendimiento del de L’Hospitalet.

Alba tiene dos obsesiones en el corto plazo: Recuperar el puesto en la selección estatal y renovar por el Barça el contrato que expira en junio del año 2020, mejorando las condiciones económicas. Pero lejos de ser una perturbación, está siendo un acicate para la superación.

El punto álgido de la temporada se produjo en el mítico Wembley donde el Barça alcanzó un gran resultado enfrentado al Tottenham Hotspur (2-4) y descolló Alba que corrigió en defensa y dio tres asistencias de gol para confirmar el excelente estado de forma, que ha mantenido en esta “semana grande” que ha puesto al club blaugrana a la vanguardia de las competiciones.

La llegada de Ernesto Valverde coincidió pocas fechas después con la marcha inopinada de Neymar al P.S,G. El “txingurri” corrigió el esquema y el extremo izquierdo fue sustituido por un jugador alineado en la derecha y, generalmente, de corte más defensivo, muchas veces, Paulinho. La decisión también vino condicionada por la grave lesión del fichado Dembélé que le mantuvo mucho tiempo en el dique seco. Ello dio mayor protagonismo a Alba que tuvo para sí todo el carril, poniendo a contribución su reconocida velocidad, su buena lectura del juego y su buen pie izquierdo.

Jordi Alba es temperamental en el terreno de juego y fuera de él. Un cambio de dieta más saludable, el alcanzar la categoría de padre, la estabilidad familiar y unos ejercicios físicos más personalizados nos han reportado al vigente Alba plenamente maduro y que está en la lista reducida de los mejores futbolistas del mundo en su puesto.

Su cláusula de rescisión es de 150 millones de euros y dicen que Mourinho ha solicitado su contratación. La directiva blaugrana tratará el tema al cierre de la temporada en curso.

Jordi Alba a sus 29 años está en el esplendor de su carrera profesional, en una temporada agridulce; en el haber, los éxitos individuales y colectivos con su equipo de nómina y corazón, pero, en la columna del debe, el sentirse desconsiderado por Luis Enrique que le ha apartado de “la roja”.

El momento de forma excepcional de Jordi Alba destruye el hilo argumental de Luis Enrique, que no podrá justificar su exclusión por razones deportivas. Y más con la afición española y la prensa a favor, que es un clamor invocando su regreso. O así piensa nuestra pluma.

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