A bote pronto

Un mal Barça aliviado por un peor Madrid

La tarde comenzaba bien, el FC Barcelona femenino había remontado con autoridad el 3-1 en contra en la Champions League y lograba la clasificación en el Miniestadi. (3-0). Sin solución de continuidad, abordamos en la misma pantalla, con el preceptivo cambio de canal, el envite de Messi y los suyos. Una previsible victoria podía abrir brecha en la clasificación y poner presión al Real Madrid que después jugaba en el difícil campo del Ramón Sánchez Pizjuán ante el Sevilla FC.

El tradicional y endémico recato de Valverde le llevó a reducir las rotaciones a Alba y Suárez, lo que permitió las primeras oportunidades a Vermaelen y Munir, jugadores que estuvieron deslucidos y señalados al ser reemplazados en la emergencia de un score adverso.

CD Leganés 2 FC Barcelona 1, protagonistas y goles

FC Barcelona: Ter Stegen; Sergi Roberto, Piqué, Umtiti, Vermaelen (Jordi Alba, min.69); Busquets, Rakitic, Coutinho; Messi, Dembélé (Malcolm, min.69) y Munir (Luis Suárez, min.60).

Goles: 0-1, min.11: Coutinho. 1-1, min.52: El Zhar. 2-1, min.53: Óscar Rodríguez.

Árbitro: Undiano Mallenco, del colegio navarro. Amonestó a Rubén Pérez (min.39), Bustinza (min.48), Umtiti (min.59), Vermaelen (min.64) y En-Nesyri (min.91). Expulsó a Joseba Iturbe, preparador de porteros del Leganés (min.62).

Incidencias: Partido correspondiente a la sexta jornada de LaLiga, con 12.400 espectadores que llenaron las gradas del estadio de Butarque.

El partido principió con un guion agradecido en forma de gol en el primer cuarto. Messi atrae defensores y cede la pelota en horizontal a su nuevo socio preferido, Coutinho. El brasileño realiza un deficiente control, pero tiene recursos para modificar la intención y rematar a bote pronto a la caída del balón. El balón sale expedido con fuerza y colocación y sorprende a Cuéllar. Poco después, Messi se zafa de contrarios y envía un balón a la cruceta, su octavo poste del incipiente curso. Aún tendría otra oportunidad el crack en un balón que recibe de Coutinho y su remate, que se presumía letal, le sale centrado y mordido, fácil para el arquero.

A partir de aquí, un Barça contemplativo, sin ahínco para cerrar la victoria, dejó reestructurarse a los “pepineros”, que arrastraban las inseguridades propias de su clasificación. Pronto los blaugranas empezaron a dar signos de endeblez, preludio del desastre que le sobrevendría, ya que los pupilos de Mauricio Pellegrino se les iban a subir a las barbas con una fe y entrega digna de encomio.

En el transcurso de los minutos 52 y 53, con el intervalo de 68 segundos de tiempo real y 25 segundos de juego efectivo, el “Lega” dio la vuelta al marcador ante la incredulidad general. Un balón servido en largo y en diagonal para la carrera de Silva, que se beneficia del marcaje blando y perezoso de Sergi Roberto que le permite un centro en forma de globo al segundo palo que remata El Zhar ante la inanidad de Vermaelen, que creyó estar de espectador como en las contiendas precedentes. En la inmediatez, Coutinho yerra un pase a Busquets que provoca otro balón largo que controla Piqué para querer servir en horizontal a Sergi Roberto, en pase fallido – y tremendista – que intercepta Óscar, que agradece la asistencia rematando a la red sin oposición.

Quedaba más de media hora para que los blaugranas ayer con la equipación amarilla fluorescente, reaccionaran y recondujeran la situación. Nada de ello, ocurrió, los locales aupados por su público entusiasta, se vinieron arriba y presionaron la salida del balón. Hay nervios y Busquets corrige la posición de Umtiti que responde con visible enojo.

Pasan los minutos y el Barça no genera peligro. Valverde devuelve la titularidad a Alba y Suárez, en cambios que no alteran el dibujo, al igual que el postrimero de Malcom por un flojo Dembélé. Solo registramos una doble y extraordinaria intervención de Cuéllar, primero al rechazar un magnífico remate de Coutinho y a un segundo disparo de Rakitic en boca de gol que parecía inapelable. No hubo más luces. A los jugadores del Barça, capitán incluido, les faltó alma competitiva, ambición deportiva para sumar unos puntos que, a priori, estaban descontados ante un equipo colista que no conocía la victoria y que llevaba encajados diez goles.

El Barça, inopinadamente, sumaba su segundo tropiezo consecutivo, dejando cinco puntos en el camino. Sin embargo, no iba a variar, en el campeón, su condición de líder.

El Real Madrid saltaba al terreno nervionense sabedor de que evitando la derrota se colocaba al frente de la clasificación, pero tuvo un comportamiento que se asemejó a los barcelonistas y que se tradujo en el marcador con mayor descaro por la superior entidad del rival.

El Sevilla de Pablo Machín pasó por encima del Real Madrid que, cuando quiso despertarse, ya tenía el marcador de 3-0 con el que concluiría el desigual match. El presunto subidón del Real Madrid por la posibilidad de encaramarse al primer puesto de la tabla solo afectó a sus aficionados, incluidos los periodistas “bufanderos” que transitan por medios de difusión estatal. Sus futbolistas no estuvieron por la labor. O así piensa nuestra pluma.

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