A bote pronto

Luis Suárez recuperó su hechizo con el gol

Próximos a cumplir un tercio del campeonato, la liga está al rojo vivo. El FC Barcelona, como es costumbre y tradición en eta última década, manda en la clasificación general y la gran sorpresa es que el segundo puesto, a tres puntos, lo ocupa otro equipo catalán, el RCD Espanyol de Barcelona, que está sorprendiendo muy agradablemente, tanto en calidad de su juego como en los resultados obtenidos.

El FC Barcelona ha superado en España y en Europa la lesión de Leo Messi, venciendo los cuatro partidos que ha estado sin el concurso del astro, lastimado en el codo. Y nos referimos en tiempo verbal pretérito, porque el rosarino ya ha viajado con la expedición blaugrana que, esta noche, se enfrentará en Milán al Inter, con la pretensión de ganarse matemáticamente la clasificación para la siguiente fase de eliminatorias.

En esta temida ausencia, el “uruguayo cazador” se ha puesto el equipo a la espalda y se ha elevado al primer puesto de la lista de goleadores para la conquista del Trofeo Pichichi. A sus tres tantos en la octava jornada disputada, ha adicionado seis más en las últimas tres, uno al Sevilla FC, tres al Real Madrid y dos ante el Rayo en Vallecas.

Únicamente no marcó en la Champions League, competición en la que parece estar gafado ante el gol en las postreras ediciones, pues el dos a cero del Camp Nou ante el Inter lo firmaron Rafinha y Jordi Alba. Sin embargo, la participación en el juego de Luis Suárez fue brillante y esencial para el logro del objetivo colectivo.

Su fútbol “diésel” le cuesta, cada curso, un poco más para que alcance su velocidad de crucero. No obstante, su participación siempre suma y el entrenador Valverde valora su función en la presión y ese plus de amor propio y jerarquía que impone a los centrales contrarios. De ahí que su titularidad no esté cuestionada en los momentos bajos de forma.

No parece que esta noche en el estadio Giuseppe Meazza (cuando juega el Milán lo llaman San Siro) sea el mejor escenario para la reaparición del capitán, empeñado en recortar plazos de recuperación y con el objetivo de conquista europea entre ceja y ceja, como ya avanzó en discurso público en la presentación de la temporada.

Quizá, su presencia en la expedición se deba a un compromiso que tiene que ver con el brazalete y que sirva para perturbar las decisiones previas del entrenador interista Luciano Spalletti.

En Vallecas, el Barça comprometido se dio una tregua, que el azar hizo que no tuviera perjuicio resultadista. La máxima preocupación es la línea defensiva que ya ha encajado catorce goles, cinco más que el Valencia CF que se halla en quinceava posición de la tabla. Con ese mismo número de goles encajados, llegó el Barça hasta la jornada treinta en el curso anterior.

En el lado positivo, presenta un balance de goles de más diecisiete, que casi dobla los nueve a favor del Sevilla FC que le sigue en méritos en este apartado.

El problema no ha sido la lesión de Umtiti, pues el inicio de curso del francés fue flojo y porque el sustituto y paisano Lenglet ha cumplido correctamente, aunque no tenga el factor corrector que imprime Umtiti por su mayor velocidad. Más que un problema individual, tiene que ver con las diferencias en el dibujo introducidas por Valverde, con un tercer hombre con más visión atacante (muchas veces Dembélé).

El momento de forma y de moral de Luis Suárez es el ideal para que rompa su sequía europea. El nivel de concentración del equipo distará mucho del ofrecido en Vallecas, donde los blaugranas se tomaron una hora de asueto, desde los minutos comprendidos entre el 25 y el 85.

El objetivo número uno es Europa, lo recordó Leo Messi y tiene el visto bueno de la afición que, sin embargo, no quiere perder la buena costumbre de ganar la liga, la competición regular más meritoria. Siete triunfos en el postrer decenio, que pudieron ser ocho si no se interpone el inefable Mateu Lahoz, hurtándole un gol legal a Messi en las acaballas del último partido decisivo frente al Atlético, en el curso 2013-14.

Hoy el FC Barcelona tiene un nuevo examen, pero a partir de las once de la noche el pensamiento volverá a ser la liga y la visita del Betis el domingo a la hora de la siesta y es que el fútbol no para. O así piensa nuestra pluma.

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