A bote pronto

Los títulos al Barça le cuestan más caros

El recorrido del FC Barcelona se asemeja, muchas veces, a un campo trillado de ortigas, pues en la lucha deportiva de los títulos en juego, lo hace en desventaja, por la manifiesta parcialidad de las instituciones y medios de comunicación que sirven intereses.

Mientras desde el Barça se habla “a cau d’orella” (al oído) en el entorno del Real Madrid se instalan potentes altavoces en el que el ruido mediático obstruye la razón y las buenas causas.

El FC Barcelona ha ganado la Copa del Rey  en una final de ensueño, digna de enmarcar y con un fútbol de muchos quilates, totalmente infrecuente en las finales de fútbol, donde privan los nervios, las jugadas de estrategia o el golpe de fortuna aislado para dilucidar el campeón.

En Laliga, el cuadro blaugrana ha sido insultantemente superior y mantiene su imbatibilidad, tras disputarse 36 jornadas, a solo un par del cierre.

Todo ello durante un curso muy convulso en el plano político con la imposición del artículo 155 de la Constitución española que suspendió la autonomía de Catalunya y que en la jornada aciaga del uno de octubre, obligó al FC Barcelona a jugar su partido contra el Las Palmas en el Camp Nou a puerta cerrada, como única fórmula de manifestar su indignación por los gravísimos hechos policiales acaecidos contra la población civil con más de mil heridos. La   incomparecencia acarreaba la pérdida de los tres puntos en juego y otras sanciones en el ámbito deportivo y económico.

Sergi Roberto es el último cabeza de turco con una sanción de cuatro partidos por una supuesta agresión a Marcelo que las cámaras televisivas no logran atestiguarlo fehacientemente. Le castigan por un puñetazo lo que parece ser que no es más que un manotazo para quitarse de encima al contrario que, sin la pelota en juego, le iba incordiando verbalmente. Eso sí el futbolista “agredido” teatralizó una caída fulminante. Todo ello un minuto después que se perdonase una agresión de Bale a Umtiti sin el balón con posibilidad de ser jugado por el madridista.

La punición es consecuencia de la determinación del aficionado madridista confeso, Francisco Rubio, que es presidente del Comité de Competición, y por el que el Barça ha clamado por su sustitución en reiteradas oportunidades por sus incomprensibles fallos.

Sus incendiasrios tweets políticos en contra de los catalanes y de Catalunya, ya deberían haberle apartado de su función sancionadora por su demostrada incapacidad técnica. Se trata de un forofo incontrolado. He aquí algunas de sus perlas en las redes:

– “Al menos, algunos ya saben qué es un ‘colegio’. ya solo queda que sepan qué es el gel, el champú, la democracia y el respeto a la ley” (con ocasión de los hechos del uno de octubre con las urnas en los colegios).

“Urnas, escrutinio, cómputo y resultados del referéndum ilegal de Cataluña”, mensaje sobre una fotografía de un inodoro, escombros, una calculadora rota y una suma errónea.

Es muy sencillo evitar más incidentes: basta con que líderes independentistas dejen de provocar y los borregos macarras marchen a sus casas.

– “Algún día el fútbol será solo un deporte y un espectáculo? Algún día parará todo lo que se hace o se dice con el pretexto del fútbol?” (comentario a raíz de jugarse el FCB- Las Palmas a puerta cerrada por determinación de la directiva blaugrana, que buscó esta solución intermedia ante las fuertes presiones de la sociedad civil catalana que optaba por la suspensión del partido).

Esta sanción de cuatro partidos al catalán Sergi Roberto se da de bruces con la que recibió recientemente el futbolista uruguayo del Getafe, Damián Suárez ,de solo un partido por una idéntica jugada, en la que concurre el mismo juez y el mismo redactado del acta. Aunque el daño deportivo sea menor con la liga sentenciada, el FC Barcelona debe recurrir a la sanción por un asunto de dignidad.

En otro orden de cosas, el FC Barcelona parece que va a llevar a cabo la contratación del jugador del Atlético Antoine Griezmann pagando la cláusula de rescisión de cien millones de euros. Parece que el club catalán se ha asesorado sobre la legalidad de la operación y los lamentos y amenazas atléticas, no son otra cosa que cantos de sirena ante su afición.

Olvidan de que esta práctica ha sido comúnmente utilizada por ellos mismos en otros casos que tienen nombres propios, como Vitolo, Diego Costa o Augusto, éste último arrebatado al Celta en un mercado de invierno. Y los altavoces mediáticos vuelven a elevar el tono denunciado, ahora, malas prácticas.

En el foco informativo, también tiene presencia Neymar al que ya ponen la camiseta blanca. Con la blaugrana le asistían todos los males, con el posible cambio de color al blanco todo son eufemismos y silencios para paliar sus déficits. Llegado el caso, le propondrán para el premio a la deportividad. En el entretanto de esta posibilidad, el entorno de Cristiano Ronaldo, con la fijación en la final europea de Kiev y disgustado con Florentino Pérez por sus promesas incumplidas (dinerarias), baraja posibilidades de futuro. Aquí también se ha bajado, a conveniencia y con recato, el volumen.

El Barça juega sin el brazo armado de las instituciones y en campos muchas veces minados. Por ello, sus triunfos, al superar barreras, suman valor y tienen un plus de credibilidad. O así piensa nuestra pluma.

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