A bote pronto

Los impresentables Sergio Ramos y Jose Mourinho

El fútbol a la carta ofrecía un partido estrella en Turín, con la Juventus y el Manchester United, mientras el Real Madrid debía cumplir el trámite ante el modesto Viktoria.

La jornada europea aportó, en negativo, dos nombres propios ya reincidentes: Sergio Ramos y Jose Mourinho. El madridista agredió, otra vez, a un rival impunemente y el entrenador alabancioso se encaró al público turinés tras un triunfo in extremis. La actitud belicosa de Ramos y la protagónica de Mourinho, otrora en un destino blanco común, causaron vergüenza ajena por su reincidencia e indemnidad resultante.

  • Sergio Ramos

Hasta llegar al minuto 14 en Pilsen, el modesto equipo local se había frustrado con un balón a la madera del marco de Courtois y una acción de posible penalti sobre Chory de Ramos y el capitán del Real Madrid volvió a actuar a su albedrío.

En una disputa con Havel, le propinó un codazo espeluznante, produciéndole una fractura en el tabique nasal por lo que tuvo que acabar sustituido con dificultades para cerrar la hemorragia. Resultaba impactante ver sangrar a chorros al jugador agredido. A todos (o casi) nos pareció una agresión en toda regla, donde la voluntariedad de la mala acción era manifiesta.

En la memoria colectiva de este mismo año, aunque del curso pasado, estaba la lesión provocada a la figura egipcia del Liverpool, Mohamed Salah, también a las primeras de cambio, en la final de la Champions League que deslució el partido y decantó el pronóstico.

Esta vez fue el colegiado alemán Deniz Aytekin, que miró hacia otro lado y no aplicó el reglamento sancionador, ello pese al negro historial disciplinario del futbolista del Real Madrid. Es más, como, ocurriera en el precedente con Salah, ni siquiera fue sancionada la acción con falta.

Pese a los favores de protección ancestral de la camiseta blanca por los organismos reguladores, que no computa, por ejemplo, las lesiones últimas a Salah y Havel, la estadística le delata: Es el futbolista más expulsado de la liga española y ya suma 19 y que alcanzan 24 en el global de las competiciones.

Si hubiese funcionado el VAR en Europa, el asalto a la nariz de Milan Havel hubiera acarreado la expulsión inexorable de Ramos, dejando sin efecto la ceguera incomprensible de árbitro y asistentes. Curiosamente, este colegiado fue reprobado desde el madridismo, imputándole parcialidad en el arbitraje en la heroica remontada del Barça al PSG (6-1) en los octavos de final de la última edición de Champions League.

  • Jose Mourinho

El portugués volvió a liarla parda, esta vez en el Juventus Stadium. Su equipo había remontado in extremis el magnífico gol inicial de Cristiano Ronaldo, con los tantos de Juan Mata y Alex Sandro en los minutos 86 y 90 y el técnico saltó al terreno de juego desafiando al público con sus virajes y su mano en la oreja a modo escuchante.

Cierto es que Mourinho tuvo que oír improperios de la grada piamontesa que le recordaba su pasado lombardo, pero al portugués no le cuesta demasiado perder las formas. Bonucci, Chiellini y Dybala se le encararon y fueron los propios jugadores red devils quienes retiraran a su entrenador a los vestuarios.

El caso nos remonta al Camp Nou en abril del 2010, cuando el Inter eliminó al Barça de Pep Guardiola en semifinales. También como un poseso y de forma descontrolada, el luso asaltó el terreno de juego y se produjo con aspavientos reivindicativos de su egocentrismo ilimitado. Los aspersores, impropiamente accionados, y la enérgica actuación de Víctor Valdés, requiriéndole la retirada, le conminaron un tanto.

La victoria del Manchester United no impide el liderato de la “vecchia signora”, pero sí perjudica al Valencia CF, en su intento de acceder a la segunda plaza en posesión inglesa.

  • Keylor Navas

Nombre propio de la jornada por su ausencia en la meta del Real Madrid. Lopetegui había asignado la Champions League para el costarricense y la liga para el contratado Thibaut Courtois. El empleado Solari, sustituto cada vez menos provisional, ha dispuesto que Courtois debute en la competición europea, en menoscabo de Keylor Navas, elevando el nivel de injusticia.

La fe de Navas está fuera de toda duda y en su cuenta de Instagram ha colgado el siguiente versículo bíblico: “Pero bendito el hombre que confía en mí, que pone en mí su esperanza. Será como un árbol plantado a la orilla de un río, que extiende sus raíces hacia la corriente y no teme cuando llegan los calores, pues su follaje está siempre frondoso. En tiempo de sequía no se inquieta, y nunca deja de dar fruto”.

La fe mueve montañas, pero da la sensación que se enfrenta a una cordillera inaccesible, donde todas las rutas favorecen al belga, expreso deseo del presidente. O así piensa nuestra pluma.

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