A bote pronto

Los futbolistas croatas ya son héroes para siempre

El Croacia – Inglaterra, no alcanzó los niveles de calidad del precedente Francia – Bélgica, pero mantuvo la emoción en un nuevo partido prolongado con la media hora extra por la igualación del marcador. Ya es la tercera vez que los croatas obtienen el premio a su ímprobo esfuerzo fuera del tiempo reglamentario de los noventa minutos iniciales.

Croacia, que había ganado los tres partidos de la liguilla (2-0 a Nigeria, 3-0 a Argentina y 2-1- a Islandia), llegó a la final en su tercera prórroga que se corresponden con todas las eliminatorias directas de octavos, cuartos y semifinales. En las dos precedentes hubo que recurrir a los lanzamientos desde el punto de penalti para dilucidar la clasificación, siendo Iván Rakitic el percutor definitivo. Esta vez, lo evitó un gol del veterano Mandzukic.

Parecía que la suerte balcánica estaba echada, pues los ingleses vieron puerta pronto. Una falta innecesaria de Modric sobre Dele Alli, lanzada por el lateral del Tottenham, Trippier, contó con la inanición del meta Subasic que midió mal la altura del balón  en su tardía estirada. Pudieron ampliar el score los “three lions” pero Kane y Lingard no estuvieron inspirados en sendas oportunidades.

En el segundo tiempo, cambió el escenario y los hombres de Zlatko Dalic  se vinieron arriba, comandados en el rectángulo por Modric , Rakitic y Perisic. Obtuvieron el premio del empate en un extraño remate del extremo que se adelantó a Walker con el pie en un balón a media altura que pretendió despejar el defensa con la testa. Otra acción fructífera a balón parado, especialidad croata en el Mundial. (cinco de córner, tres de penalti y uno de falta). Mérito del trabajo del técnico Dalic, cuyo cargo tenía un recorrido poco mayor que el de Hierro en “la roja”.

Con las tablas, sacaron fuerzas de flaqueza los croatas y por orgullo se vinieron arriba, Perisic contabilizó un balón al palo. Sin embargo, en el trasncurrir de los minutos, los ingleses mostraron una superioridad física manifiesta.

Llegó el tiempo extra y Stones tuvo el gol nuevamente a la salida de un córner, pero donde no llegó Subasic, sí lo hizo su compañero Vrsaljko bajo palos. Respondería Pickford, tapando un remate a bocajarro de Mandzukic, del que salió maltrecho por el inevitable encontronazo. Sin duda, el joven cancerbero británico ha sido la revelación bajo palos del campeonato.

En el minuto 109, un balón filtrado entre los centrales permite al avispado Mandzukic, todo y la merma física, adelantarse a la acción y cruzar el balón a la red. Las fuerzas croatas están medidas en la justeza, tras las eliminatorias prolongadas con Dinamarca, Rusia e Inglaterra y, además, tendrá un día de descanso menos que su opositora Francia que cuenta con más y mejores alternativas en el banquillo.

En el Mundial ganado por la anfitriona Francia en 1998 obtuvieron su mejor clasificación al quedar terceros con Davor Suker sobre el terreno de juego y, ahora, como presidente de la Federación, ha visto superar la gesta.

Inglaterra, campeona como anfitriona en la lejana fecha de 1966 y en una acción – gol fantasma – que el VAR hubiera invalidado, puede levantar cabeza y lo demuestra desde la base. No en vano son campeones del mundo sub 17 y sub 20, y de Europa sub 19.

Croacia es un país surgido  en 1991, que obtuvo el reconocimiento internacional por parte de la ONU en 1992, de la falsa integración europea procurada por la Guerra Mundial. Solo cuenta con cuatro millones y medio de habitantes, pero suficientes para que en varios deportes muestren un nivel altísimo de competencia.

El próximo domingo en el mismo estadio de Luzhniki contendrán Francia y Croacia. El color de la final es claramente galo, tanto como si el rival hubiera sido Inglaterra. Un duelo de dos viejas naciones históricas como Francia e Inglaterra hubiera tenido más morbo añadido, al tener el mismo más connotaciones que las estrictamente deportivas.

A nivel individual, de este choque puede salir el nuevo “Balón de Oro” que rompa la tiranía de Leo Messi y Cristiano Ronaldo. Luka Modric y Antoine Griezmann se postulan para el relevo. O así piensa nuestra pluma.

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