A bote pronto

Los Comités se ensañan con Sergi Roberto

El Comité de Apelación ratificó la sanción de cuatro partidos a Sergi Roberto, que el Comité de Competición le impuso por su expulsión. El origen  proviene del último “clásico” celebrado el pasado 6 de mayo en el Camp Nou, en que el colegiado canario Alejandro Hernández Hernández mostró la tarjeta roja directa al jugador catalán por una supuesta agresión a Marcelo y que las cámaras no acabaron de verificar.

El acta arbitral reflejó el motivo de la expulsión por: “golpear a un adversario con su brazo, con el uso de fuerza excesiva, no estando el balón a distancia de ser jugado”.

Fue una decisión apresurada y aplicando una rigurosidad que no había tenido tan solo un minuto antes cuando condonó una acción muy peligrosa de Gareth Bale, que golpeó los gemelos de Umtiti sin estar la pelota en disposición de ser jugada y apfeciándose voluntariedad.

El equipo blaugrana no venció pero mantuvo, en inferioridad numérica, la imbatibilidad por lo que el título de campeón ya estaba muy maduro y a una fecha de su confirmación.

Quizá esta haya sido la causa de que la reivindicación barcelonista hacia la sanción haya sido muy tenue y retardada en el tiempo, pues el jugador ya ha cumplido dos partidos inactivo, cuando lo lógico es que hubiera podido jugar en el Ciutat de València frente al Levante.

Las alegaciones del FC Barcelona se basaban básicamente en los antecedentes de esta misma temporada. Una acción similar del defensa uruguayo Damián Suárez que milita en el Betis fue sancionado por solo un partido por una acción similar, con el mismo árbitro que redactó por igual la jugada en el acta.

Sin embargo, el Comité de Apelación observa la jugada bajo otra óptica: “lejos de un simple golpe de protesta o de bloqueo de un adversario, sino con fuerza desproporcionada a todas luces, es decir, como agresión”. En esta resolución se produce una manifiesta contradicción al desdeñar el comité la comparativa con la jugada protagonizada por el futbolista bético: “por la aludida carencia de imágenes, que impide establecer comparaciones con el caso presente”. Si no hay imágenes, ¿cómo son capaces de definir la jugada como agresión?

Esta es la primera resolución – y muy polémica – que adopta el Comité ya con Luis Rubiales al mando de la Federación Española de Fútbol. Al FC Barcelona le toca acudir al TAD, Tribunal Administrativo del Deporte, para hacer valer sus derechos conculcados. De obtener justicia, el reusense descontaría un partido y podría comenzar el nuevo curso desde el inicio con sus compañeros.

Otro disparate jurídico que crea agravios comparativos. O así piensa nuestra pluma.

Anexionamos al pie, el TEXTO ÍNTEGRO DE LA RESOLUCIÓN del que es fácil deducir amplias discrepancias.

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“Expediente nº 492 – 2017/18

Reunido el Comité de Apelación para resolver el recurso interpuesto por la representación del FÚTBOL CLUB BARCELONA, contra resolución del Comité de Competición de fecha 9 de mayo de 2018, son de aplicación los siguientes ANTECEDENTES

Primero.- El acta arbitral del encuentro del Campeonato Nacional de Liga de Primera División, disputado el día 6 de mayo de 2018 entre el FC Barcelona y el Real Madrid CF, en el apartado de jugadores, bajo el epígrafe de expulsiones, literalmente transcrito, dice: “F.C. Barcelona: En el minuto 44, el jugador (20) Sergi Roberto Carnicer fue expulsado por el siguiente motivo: Golpear a un adversario con su brazo, con el uso de fuerza excesiva, no estando el balón a distancia de ser jugado”.

Segundo.- Vistos el acta y demás documentos correspondientes al referido encuentro, el Comité de Competición, en resolución de fecha 9 de mayo de 2018, acordó imponer al citado jugador sanción de suspensión durante cuatro partidos, por infracción del artículo 98.1 del Código Disciplinario de la RFEF, con multa accesoria en cuantía de 1.400 € al club y de 3.005 € al futbolista, en aplicación del artículo 52.3 y 4 del mismo texto.

Tercero.- Contra dicha resolución se interpone en tiempo y forma recurso por el FC Barcelona.

FUNDAMENTOS JURIDICOS

Primero.- Frente a la presunción de veracidad y certeza que confiere al acta arbitral el artículo 27.3 del Código Disciplinario de la RFEF, opone el club recurrente la existencia de error manifiesto sufrido por el árbitro interviniente, único supuesto en que decae la presunción indicada. Incumbe la prueba de la existencia del error al recurrente, como constantemente señala la doctrina de los comités disciplinarios y corrobora el propio Tribunal Administrativo del Deporte, y en este aspecto, nos encontramos con la ausencia de imágenes del incidente que permitan revisar si la decisión arbitral se ajustó a lo realmente sucedido o, por el contrario, el árbitro actuó bajo una representación mental errónea, en términos absolutos y no de mera opinión discutible, pues el artículo 27.3 CD exige que el error material sea “manifiesto”, es decir, como constantemente repiten los comités disciplinarios, de fácil e inmediata percepción, indiscutible o incontrovertible. El club recurrente, en sus alegaciones ante el Comité de Apelación, ha invocado en su favor el precedente que cree existir en la expulsión del jugador don Damián Nicolás Suárez, pero por dos razones tal argumento es insostenible; en primer lugar por la aludida carencia de imágenes, que impide establecer comparaciones con el caso presente, y en segundo, porque entonces se discutió la aplicación de la Circular nº 3 del Comité Técnico de Árbitros, que supuso amonestación simple para todo jugador que salte con el brazo extendido por encima de la cadera o el hombro del adversario, con lo que se evidencia que este supuesto no guarda relación con el caso presente, en el que lo sucedido, como el propio recurrente destaca, tomándolo del acta arbitral, es que “el jugador (20) Roberto Carnicer, Sergio fue expulsado por el siguiente motivo: golpear a un adversario con su brazo, con el uso de fuerza excesiva, no estando el balón a distancia de ser jugado”.

Segundo.- Cita también el recurrente tres expedientes (394, 470 y 487, de esta temporada 2017/2018), en los que el Comité de Competición aplicó el artículo 123.1 CD (producirse de manera violenta con un contrario) y sancionó con un partido de suspensión, pero aunque se habla en esas resoluciones de golpear en la cara, o en el cuello, la carencia de imágenes en el presente recurso nos impide pronunciarnos sobre la similitud esencial de aquellos hechos con el actual, para juzgar si el golpe que ha motivado la sanción de hoy entraña o no agresión.

Tercero.- En estos términos, el criterio sancionador asumido por el Comité de Competición guarda consonancia con el relato del acta arbitral y a ésta hay que atenerse, en la cual, al describir la jugada, hay una frase que sin duda inclinó al órgano de instancia a estimar el hecho como agresión y no como simple conducta antideportiva, y es la de que el golpe del jugador del FC Barcelona a su adversario se produjo “con el uso de fuerza excesiva”, es decir, lejos de un simple golpe de protesta o de bloqueo de un adversario, sino con fuerza desproporcionada a todas luces, es decir, como agresión. Cuarto.

En consecuencia, no encontramos motivo alguno para revisar la correcta aplicación del artículo 98.1 CD, a lo que ha de unirse que la sanción impuesta lo ha sido en el grado mínimo absoluto, por lo que resulta ocioso hablar de falta de proporcionalidad.

En virtud de cuanto antecede, el Comité de Apelación, ACUERDA: Desestimar el recurso formulado por el FC Barcelona, confirmando el acuerdo impugnado, recaído en resolución del Comité de Competición de fecha 9 de mayo de 2018.

Contra la presente resolución cabe interponer recurso ante el Tribunal Administrativo del Deporte en el plazo de quince días hábiles, a contar desde el siguiente al que se reciba la notificación.

Las Rozas (Madrid), a 18 de mayo de 2018″