A bote pronto

Los aciertos del presidente Bartomeu

Josep Maria Bartomeu está en el ecuador de su segundo mandato, el que las urnas democráticas le legitimaran por los socios para presidir el Club. En la primera fase, lo hizo aplicando la reglamentación vigente para relevar a Sandro Rosell que presentó su dimisión irrevocable.

Actualmente, el ex presidente está recluido en las prisiones de Madrid, víctima de la lenta justicia española y en la provisionalidad de un juicio aún pendiente. Caso de resultar inocente, nadie restituirá a Rosell de tanto tiempo privado de libertad.

Hay perspectiva temporal suficiente para juzgar en su globalidad las actuaciones del actual presidente al mando de la nave barcelonista. Lo primero que tenemos que constatar es el alto grado de dificultad que el cargo encierra y que se ha aderezado por los momentos convulsos políticos en que vive la sociedad catalana y cuya imagen más impactante nos traslada al pasado día uno de octubre y la celebración del referéndum para la independencia que el Estado español juzgó de ilegal, actuando con una fuerte represión contra la población que custodiaban las urnas.

Es el FC Barcelona la primera entidad civil catalana. Lo es por sus proporciones y también por el sentimiento colectivo que genera. No es, pues, de extrañar que se haya aprovechado su marco y sus altavoces mundiales para expandir actos de protesta y reivindicaciones. La UEFA y la FIFA siempre han ido de puntillas sobre los asuntos políticos de los países y han tratado de evitar la injerencia política en el fútbol. Circunstancia harto difícil, habida cuenta que el fútbol, como espectáculo de masas, refleja el momento social.

El FC Barcelona ha defendido la libertad de expresión de sus socios y seguidores, no poniendo puertas al campo y dejando oir la voz de la afición. La UEFA, con su reglamentación restringida, ha castigado injustamente al Club por no evitar que los aficionados exhibieran banderas catalanas con la estelada incorporada. Ha sido un largo camino de recursos y al final, ha ganado el Club en beneficio de las libertades individuales inherentes a la democracia.

No debemos olvidar, empero, la pluralidad del club que le hace el más grande, como indica los estudios de marketing de la marca Barça, y ello conlleva aunar todas las sensibilidades que se manifiestan.

En el manto del Barça caben todas las ideas politicas manifestadas democráticamente y sus colores blaugranas son patrimonio de todo el espectro de la sociedad que se sienta identificado y ello, ocurre, en todos los ámbitos ciudadanos. Se puede ser muy catalán y no ser del Barça y muy español y ser barcelonista. Esta es una ecuación compuesta y cuyo desarrollo es común a una fórmula universal.

Los sentimientos del ser humano se corresponden con una serie de ímputs encadenados  desarrollados en una lógica transversal. En muchos casos, el fútbol va por libre y se aleja del patriotismo popular en que ,demasiadas veces, los dirigentes políticos quieren someter a la población para su beneficio.

El FC Barcelona no renunciará nunca a su condición de entidad catalana y, desde esta base, se proyecta al mundo para erigirse un Club universal. Para ser una entidad global tiene que dar amparo a todas las sensibilidades de la sociedad, desde su independencia de actuación, no sujeta a poderes fácticos que la cuestionen.

El Club puede dar un paso de gigante con la renovación de sus estructuras. De un lado, en la Ciutat Esportiva Joan Gamper se está construyendo el estadio Johan Cruyff donde competirán, por lo menos, el Barça B, el juvenil A y el equipo femenino. Será la joya de la corona, de unas instalaciones que ya están en funcionamiento para los entrenamientos del primer equipo y partidos de los equipos de formación. Alberga también el edificio de la nueva Masia y oficinas administrativas.

Se ha conseguido con mucha perseverancia y arduas dificultades superar todos los inconvenientes para conciliar los intereses de los vecinos del barrio de Les Corts, los del Ajuntament de Barcelona y los del propio Club, con lo que se ha podido conciliar el acuerdo y aprobarse el Plan Urbanístico, en el que se ofrece a la ciudadanía, para uso y disfrute permanente, el llamado Espai Barça, a cambio de unos permisos de edificación restringidos.

A un año vista, el Barça empezará la remodelación a fondo del Camp Nou, al que pondrá apellido comercial para equilibrar el balance económico y el Espai Barça donde se construirá el Nou Palau Blaugrana. En total, unas inversiones presupuestadas en 600 millones de euros.

En el marco deportivo, en la etapa de Bartomeu han habido luces y sombras. El Club se ha ratificado como el mejor del fútbol español como atestiguan los títulos y el juego desarrollado. Sin embargo, queda el sabor agridulce del comportamiento europeo, donde se suman ya tres temporadas sin llegar a las semifinales de la Champions League, competición que ha ganado el eterno rival y que señala la estadística, aunque no refleja, en la frialdad de los números, todas las irregularidades que fueron menester para esos discutidos logros.

En el tiempo de los mandatos de Josep Maria Bartomeu se han sumado doce títulos:

– Cuatro en la primera fase: Liga, Copa y Champions, que conformaron el segundo “triplete” de la historia en la temporada 2014-15 y la Supercopa.

– Ocho acumula el mandato vigente: 2 Ligas, 3 Copas del Rey, 1 Mundial de Clubs, 1 Supercopa de Europa y 1 Supercopa de España.

Estos éxitos deportivos están muy por encima de la media del Club a lo largo de su historia principiada en 1899.

El Barça tiene el presupuesto más alto de las entidades deportivas del mundo que tienen en el fútbol su primera actividad. Asciende a 897 millones de euros. El Club tiene un endeudamiento de 240 millones , plenamente controlados por la capacidad de generación de ingresos.

Después de la Champions League lograda por el FC Barcelona en el año 2015 en Berlín, el Real Madrid ha concatenado tres consecutivas que, con la obtenida en el año 2014, iguala a cuatro a las conseguidas por el Barça en la “era Messi” (2006-2009-2011-2015). Para valorar las marcas deportivas siempre están las referencias comparativas y es ahí donde a la afición barcelonista le ha sobrevenido el arrebato de pensar que no se está aprovechando del todo el disponer del mejor jugador del mundo, el “efecto Messi”. O así piensa nuestra pluma.

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