A bote pronto

Lo que se espera de Coutinho y Dembélé

Este nuevo curso Ernesto Valverde se ha propuesto recuperar el tradicional dibujo del 4-3-3, que se corresponde con la filosofía del FC Barcelona. En la medular, a los fijos Iván Rakitic y Sergio Busquets se suma Philippe Coutinho, sustituto de Andrés Iniesta y, en la delantera, a los no menos permanentes Leo Messi y Luis Suárez, se incorpora Ousmane Dembélé.

Este equipo presenta una vanguardia impresionante que garantiza una media de goles alta, en la suficiente producción para aspirar a ganar los campeonatos. Sin embargo, no se puede escribir con la misma convicción en lo que atañe a las prestaciones de la retaguardia.

Empero, no se trata de un problema individual, pues el cancerbero  Marc – André Ter Stegen está acreditado entre los mejores del mundo, al igual que los centrales Gerard Piqué y Samuel Umtiti; en tanto que los laterales Sergi Roberto y Jordi Alba alcanzan el nivel de calidad requerido para un equipo campeón.

El quid de la cuestión es el de la adaptación de los hombres al sistema impuesto y aquí se establecen las discordancias, que afecten, principalmente a los dos futbolistas de más reciente incorporación: Coutinho y Dembélé.

En este esquema ambicioso donde prima la creación, el brasileño se siente más cuarto delantero que tercer mediocampista y el francés se desconecta con facilidad de seguir al lateral para prestar apoyo defensivo. A intermitencias, desaparecen de las acciones y los Suárez, Rakitic y Busquets, deben multiplicarse para compensar la presión y tapar espacios.

En los momentos que el Barça más acusa estas deficiencias, se observa al equipo roto y pierde el control del juego, aunque luego acostumbre a superar a los contrarios en el marcador por su superior pegada.

Coutinho debe implicarse más en tareas de contención y arriesgar menos en terrenos comprometidos. Ni Iniesta ni Coutinho tienen un físico privilegiado para trabajos de destrucción, pero el manchego tiene una cualidad que las estadísticas han reflejado siempre, desdiciendo de las primeras impresiones de los espectadores y es que corta muchos balones por su gran intuición y sabia colocación.

Dembélé debe asentar su juego, seleccionando los momentos de riesgo para asegurar las posesiones de balón en las transacciones.

Si estos dos jugadores señalados no superan las exigencias del puesto, la solución pasa por un cambio de nombres. Coutinho puede ser el tercer delantero escorado a la izquierda y de allí recuperar los adentros, habilitando el espacio paralelo a la cal a las subidas de Alba. La vacante del centro del campo se la podrían disputar “los Arturos”, Vidal para los partidos más ásperos y Arthur para los encuentros que prime más el espectáculo, quedando Denis y Rafinha como alternativas.

En este escenario, el equipo gana consistencia en una cobertura zonal menos arriesgada. Pierde explosividad arriba por la ausencia de Dembélé, pero el talento de Messi, Suárez y Coutinho puede resultar suficiente.

Dembélé pasaría a ser el jugador número doce para las emergencias en el transcurso de los partidos comprometidos y primer jugador en las rotaciones de ataque, pues cuenta con la ventaja de que puede actuar en las tres posiciones de arriba. O así piensa nuestra pluma.

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