A bote pronto

Lloro por ti Argentina

La primera barbaridad de Argentina es su excéntrico entrenador Jorge Sampaoli que, sin disponer de las grandes figuras de antaño, coloca alrededor del número uno mundial, Leo Messi, un elenco de futbolistas, seleccionados a capricho, donde Banega, Higuaín, Di Maria, Dybala son reservas y “Kun” Agüero reemplazado. Ello en favor de otros futbolistas de menor fuste y empaque.

Un equipo donde el veterano Javier Mascherano, transferido desde el FC Barcelona a la poco competitiva liga chinesa, ocupa aún plaza de titular en el centro del campo, no deja de ser una vara en negativo para medir la competencia actual de la albiceleste. Y todo quede escrito, salvaguardando el honor y la leyenda del ex capitán, un futbolista honrado a carta cabal que ha prestado grandes servicios.

El partido de estreno ante Islandia ya fue un primer aldabonazo alarmante respecto a las posibilidades de Argentina en este Mundial de Rusia y ha tenido confirmación en el Estadio Nizhny Novgorod, con la severa derrota encajada y que aflora con nitidez la precaria situación de un equipo a la deriva, que dispone de una afición muy exigente que, en su pasión desmedida, no calcula su mermado potencial deportivo.

Croacia 3 Argentina 0, protagonistas y goles

Argentina: Caballero, Salvio (Pavón, 56′), Mercado, Otamendi, Tagliafico, Mascherano, Enzo Pérez (Dybala, 68′), Acuña, Meza, Messi y Agüero (Higuaín, 54′).

Croacia: Subasic, Vrsaljko, Lovren, Strinic, Vida, Badelj, Rakitic, Rebic (Kramaric, 57′), Modric, Perisic (Kovacic, 82′) y Mandzukic (Corluka, 90).

Goles: 0-1, Rebic (m. 52), 0-2, Modric (m. 80), 0-3, Rakitic (m. 90)

Árbitro: Ravshan Irmatov (7) (uzbeko). Tarjetas amarillas: Rebic (m. 40), Mercado (m. 50), Mandzukic (m. 58), Vraslkjo (m. 66), Otamendi (m. 84), Acuña (m. 88), Vedran Corluka (m. 90).

Incidencias: Partido correspondiente a la segunda jornada del grupo D disputado en el Estadio Nizhny Novgorod ante 42.500 espectadores.

Es Croacia un equipo veterano, con hombres curtidos en las mejores ligas y algunos como Rakitic, Modric o Manzukic en los mejores equipos. Ante un equipo serio, bien trabajado, con critero colectivo en el manejo del balón y en la distribución posicional, se ha estrellado la mediocre Argentina, que ha jugado con la inercia y con la conjura a la genialidad del astro del Barça, oriundo de Rosario.

Ya a los tres minutos de juego, Perisic disparó con la zurda dentro del área y Caballero, en una gran estirada, alcanzó con la yema de los dedos a desviar a córner el balón. Fue el preludio del drama.

Con paciencia y sentido grupal, los balcánicos fueron elaborando su juego y obtuvieron el primer fruto al inicio de la reanudación y con el estropicio del veterano arquero Willy Caballero, que regaló el gol, al tratar, con osadía reclamante, de jugar un balón con el pie en un intento frustrante de vaselina. El resto lo hizo Rebic con una volea inapelable.

La amplitud del score se fue cociendo a juego lento y aún pudo tener ribetes de mayor escándalo. Un sensacional golpe franco ejecutado por Rakitic dio con el balón en la cruceta, antes de que el propio jugador cerrara el marcador con un tercer gol que premiaba su encomiable partido, con la imagen inane de un Mascherano inmóvil reclamando un fuera de juego inexistente.  Resultó la imagen de la impotencia que define a esta albiceleste a años luz de sus mejores gestas.

Antes, Modric ya había asegurado la victoria con segundo tanto en un espléndido remate con efecto al ángulo desde la frontal del área.

Argentina jugó ya de principio agarrotada, con poca fe en sus posibilidades, que ya las había menguado su entrenador en una incomprensible selección de nombres. La mala experiencia del debut quiso repararlo Sampaoli con la titularidad de Mercado, Acuña y Enzo Pérez, pero siguió manteniendo en el ostracismo a Banega y Dybala a los que concedió solo una porción de minutos. Es el medio, el futbolsita con más criterio para enlazar con Messi y el joven jugador de la Juventus, un garante de peligro en el área rival.

La participación en el juego de Messi fue inconexa, a veces, distante. Solo con su implicación activa, ofrecía peligro Argentina. Las opciones argentinas se fueron al limbo cuando Enzo Pérez, perdonó un remate franco convirtiéndolo en un pase al portero Subasic, el cual no recogió, pero que salvó el omnipresente Rakitic interponiéndose al remache de Messi a boca de gol.

Argentina no depende de sí misma. Con el liderazgo del Grupo D para Croacia, que ha vencido en sus dos partidos, con cinco goles a favor y ninguno en contra, luchará con Islandia y Nigeria para el segundo puesto clasificatorio. Los escenarios posibles pasan por su victoria ante Nigeria y que los islandeses tropiecen ante Croacia y ante NIgeria, rival común pendiente.

El empate de Islandia fue un aviso, la derrota ante Croacia ha sido una estocada y aguarda a Nigeria y a la diosa fortuna en la combinación de resultados para evitar la puntilla.

La casuística exacta para que pueda clasificarse Argentina es la siguiente:

Islandia gana a Argentina. En este caso, Argentina debe ganar a Nigeria y queda supeditada a que Croacia gane a Islandia, en un encuentro en que la igualada clasifica a los dos. Además, Argentina debería superar el registro de goles a favor y en contra (ahora en menos 3).

Islandia y Nigeria empatan:  Es necesario el triunfo albiceleste ante Nigeria, conjugado con una igualada o derrota en el encuentro Croacia-Islandia.

Nigeria gana a Islandia. Argentina debe ganar a Nigeria y confiar que los nórdicos no ganaran a los balcánicos. Aquí también cuenta el balance de goles encajados y anotados.

En definitiva, el pase a octavos de Argentina está en el alero y su situación es dependiente. Este Mundial de Rusia ya ha sufrido la doliente ausencia de Italia. Si Argentina se queda tempranamente fuera, los nostálgicos del fútbol también perdemos. Lloramos por ti, Argentina. O así piensa nuestra pluma.

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