A bote pronto

De Ligt, De Jong, Isco y Morata

Tuvimos jornada de Copa del Rey inter semanal y ya se ha producido el sorteo de octavos de final que no ha ofrecido ningún duelo en la cumbre. En el bombo, un solo equipo de la liga 1,2,3. Se trata del entrañable Sporting de Gijón, que se medirá frente al Valencia, primero en El Molinón.

El Barça, en marcos distintos de Liga y Copa, concatenará dos visitas a Valencia para jugar contra el equipo granota del Levante. Al Real Madrid le ha tocado en suerte al vecino sureño del “Lega”, el Espanyol viajará primero a Villarreal para enfrentarse a los “groguets” que ya les eliminaron en la década de los noventa.

Duelos con solera y raigambre en los Athletic- Sevilla y Betis – Real Sociedad; de pronóstico incierto en el Celta – Valladolid. Y un Girona – Atlético que puede deparar sorpresas, pues el equipo rojiblanco no ha pasado del empate en las tres confrontaciones ligueras del curso pasado y el actual con el cuadro catalán.

Y ya hoy, se reanuda la liga española con la disputa del primer partido de la decimosexta jornada, en el estadio Municipal de Balaídos, con el Celta- Leganés. A una etapa del parón navideño impuesto en España por el sindicato de futbolistas, que obligará a todos los aficionados a concentrar su atención a La Premier League que este curso vuelve a estar apasionante.

En el entretanto, en la casa blanca se produce una lucha interna, que tiene a Marcelo como delator y a Isco en el punto de mira de la afición. El runrún está en su momento álgido, pues Isco Alarcón, jugador indiscutible para Lopetegui, y también para Luis Enrique en la selección, es muy prescindible para Solari.

Ya se sabe que cuando no acompañan los resultados ni el juego, como le está sucediendo esta temporada al Real Madrid, y que ya visualizó Zidane para apartarse voluntariamente del nuevo proyecto, se magnifican los problemas domésticos.

 

El humillante 0-3, repitiendo derrota ante el colista del grupo el CSKA de Moscú, aparte de una mancha en el palmarés deportivo, ha dejado secuelas de mayor recorrido. La principal se corresponde con el proceso desintegrador de Isco, propiciado inicialmente por el ninguneo descalificador al que fue sometido por su nuevo entrenador.

Quizá ha habido una falta de tacto con el internacional español y le haya perjudicado su alineamiento a muerte con Lopetegui: “Si echan a Lopetegui hay que echarnos a todos”, afirmación llevada a cabo cuando la suerte del entrenador que abandonó a la selección estaba echada por decisión del todopoderoso Florentino Pérez.

El nerviosismo de Isco le ha llevado a proceder contestatariamente con la grada, encarándose indebidamente con un “Qué queréis” desafiante y según Vamos, el canal de Movistar, con un insulto de mayor grosor y calibre con destinación no definida por las imágenes.

El jugador goza de gran cartel en Europa y su traspaso es muy probable. Muy difícil que pueda pescar el Barça en esas aguas turbulentas, pues como ha ocurrido en otras oportunidades, Florentino Pérez pondría todas las dificultades para no hacerlo factible. La voluntad del jugador, que tenía demostrado corazón barcelonista antes de fichar por el equipo blanco, estaría a favor y es de suponer que los técnicos blaugranas también darían su visto bueno.

En todo este affaire se descubre el desmembramiento afectivo de la plantilla merengue. En el caso de Marcelo, uno de los capitanes, se produce el segundo episodio en contra de su compañero. En Roma, insinuó que debía entrenar más para justificar la medida del entrenador que le castigó sin dejarle vestir de corto. Y ahora, le delata, con intencionalidad malévola, ante la opinión pública al desvelar que rehusó el brazalete de capitán que le ofreció cuando fue cambiado. Y aquí se aplica la simbología del brazal para cargar las tintas.

Otro de los jugadores descontentos sería el Balón de Oro, Luka Modric que ya quiso marchar al calcio este verano y cuya temporada post mundial está resultando deficiente.

A más de seiscientos kilómetros de distancia, desde la serenidad que otorga el liderato en España y en Europa, el FC Barcelona estudia los nuevos fichajes. La pareja de jóvenes holandeses, De Ligt y De Jong están en el punto de mira, pero la cotización creciente de ambos hará, probablemente, que se haya de decantar por el central o por el mediocampista. Para no equivocar la elección, lo ideal sería cobrar las dos piezas, pero el precio se dispara a unos ciento cincuenta millones de euros.

No convence Munir en su segunda oportunidad y se debe firmar a un futbolista que sea una alternativa real al veterano y excelente Luis Suárez. Se barajan varios nombres con perfiles distintos. Se puede fichar a un “Larsson”, un futbolista consagrado y veterano que acepte su aportación complementaria o tratar de contratar a un “top”. En esta clasificación, estaría el poco menos que inaccesible Harry Kane.

Nos cuentan que Álvaro Morata, a través de su representante, se ha ofrecido al FC Barcelona. El jugador madrileño, de veintiséis años, traspasado por el Real Madrid a la Juventus jugó dos años con los turineses y fue transferido a los “blues” del Chelsea, donde no se encuentra muy satisfecho, ya que disfruta de pocos minutos de participación en el juego.

Este fichaje, que cuenta con el aval de Jordi Alba (anécdota, por poco influyente), tendría el morbo en atención de su pasado madridista, pero no parece que sea conveniente, pues ha creado muchas expectativas y proporcionado transferencias entre clubes de alto valor económico, pero no ha acabado de cuajar en la élite. Con la selección española, tampoco. O así piensa nuestra pluma.

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