A bote pronto

El líder Barça visita Vallecas

Recuerdo de infante, en mis visitas a Madrid con mis padres, coger un autobús de línea en la Puerta de Atocha, desde antes de construir el infumable scalextric franquista y que la democracia derrumbó. Una horrenda fotografía de un cruce de caminos grosero, que se hizo postal para vender “prosperidad”, montado en beneficio del parque móvil y que producía una tremenda agresividad visual.

Para llegar a Vallecas en los años cincuenta se atravesaban unos terrenos cultivados, pues poco más allá de Atocha el cemento dejaba paso al verde natural de los campos, con el colorido de las flores silvestres en los márgenes. Allí íbamos a ver a unos familiares muy allegados.

Mañana el Barça visita Vallecas, ya anexionado por el régimen de Franco a la ciudad de Madrid, con un crecimiento exponencial y varias paradas de metro que alargaron la centenaria línea 1. La estación de Portazgo queda en los mismos lindes de la instalación deportiva. Por el dictado del tiempo inexorable, me aguarda la generación siguiente, que se ha fidelizado al barrio, o pueblo como reivindican la mayoría de sus moradores, y me han ofrecido un cocido madrileño. Gracias a la gentil hospitalidad de mis apreciados primos Jose, María Ángeles y su hija Irene.

Y con tan atractiva propuesta culinaria de María Ángeles, a la que siempre llamé Angelines, el cuerpo quedará preparado para combatir la presumible baja temperatura del estadio del Rayo, aunque ayer no hizo acto de presencia el frío cuando hemos estado en su recinto en mangas de camisa.

Llega el líder en mal momento para el Rayo Vallecano, sumido en una crisis institucional, social y deportiva, con un estadio parcheado que tuvo que ser clausurado por motivos de seguridad este mismo curso por el gobierno de la corregidora Manuela Carmena, que goza en estos lares de una notable devoción, con mucha adscripción militante.

Este Barça que empieza a visionar su velocidad de crucero, debe reafirmarse en un estadio que ha firmado recientemente goleadas importantes. Una de ellas por 0-4 en un partido en que hubo una derivada nociva, pues el equipo entrenado por Tata Martino perdió … la posesión con un porcentaje menor al perdedor y el técnico argentino no entendía las críticas.

En Madrid se comenta la crisis blanca, pero sin excesiva puntilla. Ahora toca hablar de Vinicius y no es descartable que la prensa servil lo compare pronto con Messi, como ya hiciera con otros como, principalmente, Arjen Robben y Cristiano Ronaldo. A los mismos que trabajaban la prevalencia del portugués sobre el argentino canterano del Barça, ya no les importa admitir la superioridad del blaugrana. Las últimas declaraciones del luso les ha dejado con el pie cambiado.

Ahora, la actualidad tiene el nombre propio de Vinicius y ya está agendado para las cabeceras informativas. Las cosas que pasan, pasan menos, si no pasan por Madrid. Ello es una verdad empírica en esta España radial donde todo converge al kilómetro cero sito en la Puerta del Sol.

Apenas críticas para el secretario técnico “in péctore” que no es otro que el presidente Florentino Pérez, que lacera entrenadores con impunidad. Algunos, hasta le han comprado la facinerosa nota oficial en la que humillaba innecesariamente al entrenador al poner en tela de juicio sus capacidades técnicas y de gestión.

Y nos queda el VAR, anacrónico formado por las siglas inglesas, como tema de discusión recurrente que hemos pulsado en la calle. Está todavía en fase embrionaria y su adaptación pasa por el reciclaje de los árbitros en el nuevo registro de pantallas. Ya hace unas semanas, escribimos las deficiencias aplicativas del sistema,

Una de las lagunas del sistema está en someter al colegiado sobre las jugadas antideportivas, consecuencia de la disputa del esférico. Bajo la capa de la subjetividad que comporta la valoración, pasan incólumes jugadas de alto riesgo.

El colegiado valenciano Mateu Lahoz es el más retratado en errores de bulto que el VAR le ha corregido. Una de las jugadas más terroríficas se produjo en el Wanda Metropolitano, protagonizada por el defensa atlético Savic, que emuló a un deportista de otros registros más pugilísticos para saltar con alto riesgo de daño sobre Sangalli. El inefable árbitro, saldó la cuenta con una benevolente amonestación venial a modo de tarjeta amarilla, sin que mediara la intervención de la tecnología asistida para forzar la revisión de esa punible acción que merecía, a los ojos de todos los observadores, una sanción suprema.

En fin, el VAR nuestro de cada jornada será tema de discusión sin fecha de prescripción, cuando a priori no debiera serlo al contar con las impolutas imágenes, pero cuando se juzgan intencionalidades vuelve la inequidad en el análisis y el invento tecnológico se despedaza. O así piensa nuestra pluma.

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