A bote pronto

Las porterías son protagonistas

En nuestro penúltimo artículo, intitulado “Importancia superior del arquero” ya dimos cuenta, en consideraciones varias, de la importancia in crescendo de este puesto especialista que observa novedosas funciones duales desde que en 1992 cambió el reglamento y obliga a los cancerberos a un mayor dominio de la técnica del balón y de la estrategia colectiva.

Ya nos hicimos eco de una doble transacción que estaba perfilada, cuál era la llegada de Thibaut Courtois al Real Madrid, abonando el club de Concha Espina 35 millones de euros y la cesión de Kovacic por un año y la cobertura del puesto en los “blues” con Kepa Arrizabalaga, por el que el conjunto londinense satisface su cláusula de rescisión estipulada en 80 millones de euros.

El cambio de cromos le cuesta al Chelsea la friolera de 45 millones de euros y, lo que es peor, sin que suponga, a priori, la permuta un refuerzo deportivo. Hasta ayer, que se cerró el mercado de fichajes en la Premier hubo la posibilidad de que el techo se pudiera romper por la transacción de Jan Oblak, el guardameta esloveno del Atlético, que se hubiera correspondido con los cien millones de su cláusula. Esta amenaza latente, es improbable que la lleven a cabo el P.S.G. o el Mónaco, únicos equipos al que se presupone esa capacidad económica.

Los grandes porteros se han relacionado, generalmente, con un solo equipo de referencia a lo largo de la historia. También en tiempos más modernos con Víctor Valdés, Casillas, Buffon, Neur, …  Ha sido el puesto menos proclive a generar traspasos importantes, porque el dinero se ha movido más en torno a los que marcan goles que sobre los que tratan de evitarlo.

El mítico Gianluigi Buffon a sus cuarenta años y con diecisiete de servicio a la Juventus, dará sus últimos coletazos en el P.S.G. francés y abrió unos cambios en las porterías en un mercado inflacionario que se relaciona también con los especialistas bajo palos. El gran “Gigi” no pudo despedirse con Italia en el Mundial porque su selección decepcionó a todos los aficionados, ausentándose de la cita de Rusia al no alcanzar los objetivos deportivos.

Estamos ante la revolución de los porteros que, con su renovada encomienda deportiva, se valora su juego con los pies como concepto de creación de juego, distinto al portero de hándbol que utilizan todas las extremidades como ocupación defensiva.

En este hábitat, el hombre de más actualidad es el de Kepa Arrizabalaga, portero vasco que defendía la portería del Athletic Club por decisión inicial del entonces entrenador de los leones Ernesto Valverde, que fue su máximo valedor y le otorgó toda su confianza, en detrimento del veterano Gorka Iraizoz.

Kepa (Ondárrea, 03-10-1994) acabó el curso con su presencia en Rusia como reserva de David De Gea. Los reiterativos errores del titular, no sirvieron para que el eventual Fernando Hierro promoviera el cambio que reclamaba toda la afición. Está por ver la decisión del nuevo seleccionador Luis Enrique, para saber si el futuro de la portería de “la roja” pasa por Kepa, línea sucesoria de otros paisanos vascos ilustres como Iríbar, Arconada y Zubizarreta, interrumpida por la irrupción de Iker Casillas, que es madrileño de Móstoles, aunque tenga referencia nominal vasca (igual que su hermano Unai, simpatizante del Barça).

Thibaut Courtois es un portero belga que triunfó en el Atlético y fue fichado por los petrodólares del Chelsea y se hizo con la titularidad de la portería blue que ostentaba el afamado checo Petr Cech, que ahora ocupa la portería de los “gunners” (Arsenal). A sus solo 26 años (Bree- Bélgica, 11-05-1992) tiene un currículo deportivo extenso al primer nivel de exigencia.

El Chelsea, obligado por las circunstancias de la decisión tomada por el futbolista de no querer renovar, ha dejado en el camino 45 millones, sin que ello garantice una mejora deportiva. Objetivamente parece a la inversa, al prescindir de un valor consagrado y muy experimentado y fichar a un portero que no tiene ese grado de consolidación. También es un dato objetivo significar que pierde trece centímetros de altura (199 -186).

Mientras la portería blue queda al amparo de la consolidación en la élite del guardameta vasco, el marco del Real Madrid queda fortalecido con dos especialistas muy cualificados, con ventaja para el que aterriza. A Keylor Navas (Costa Rica, 15-12-1986) no se le ha reconocido del todo sus muchos méritos acumulados bajo la portería blanca, comenzando por su propio presidente Florentino Pérez que siempre ha soñado con un “uno” de más glamoor y quiso cambiarlo por De Gea, en aquel vergonzante episodio de la avería providencial de un fax que mantuvo “secuestrado” al jugador en un avión camino de las islas. Un bochorno histórico.

Más allá de la portería, el Real Madrid, que fracasó en España, pero ganó en Europa, sigue acumulando líos. Se fueron Zidane, Cristiano Ronaldo y, ahora ha forzado la salida Kovacic. Modric quiere irse al Inter y a Marcelo le tienta el portugués para que le acompañe  a su aventura con la “vecchia signora”.

Del croata, Balón de Oro del Mundial, ya prescinden en una foto icónica de cinco miembros y su presidente le envía recados en la presentación del cancerbero belga, aludiendo al compromiso. El guardameta que confesó que siempre ha tenido el corazón blanco, aunque desde el balcón del Ayuntamiento de Madrid, celebrando un título liguero con el Atlético, les cantara a los blancos un muy grosero y desdeñoso estribillo coral.

Mucha zozobra apaciguada por esa prensa servil que domina el madridismo oficial y que provoca ficticias puestas de sol en días de tormenta en el epicentro. O así piensa nuestra pluma.

Facebook: Barça Universal

Twitter: @albertgilper