A bote pronto

Las estratagemas de las “variables” en los traspasos

Los nuevos patrocinios y la cesión de derechos a las televisiones hacen que el dinero llegue a espuertas al mundo del fútbol. En esta nueva centuria, el fútbol ha dado un paso adelante en la consideración de mayor espectáculo deportivo y solo falta romper la barrera de EE.UU. para su consolidación total. En esa línea está el contrato por diez años de la Liga de Fútbol Profesional – LFP -, que preside Javier Tebas, para llevar un partido anual del FC Barcelona o del Real Madrid a estadios americanos.

En este sentido, ya se están haciendo esfuerzos importantes y la amplia comunidad latina que habita en Norteamérica ya cumple en su labor difusora. La MLS, Major League Soccer, es la principal liga que se juega en Estados Unidos y Canadá, bajo la supervisión de la primera potencia mundial, que es miembro de la FIFA.

Estas ingentes cantidades monetarias que ingresa el fútbol no sirven para solucionar problemas de desigualdades y de crecimiento sostenido, ya que la competición genera urgencias resultadistas y produce una inflación galopante. Los principales beneficiarios son los jugadores, actores y protagonistas principales. Lo cual tiene un principio de justicia, aunque no atiende a principios de equidad, más allá de los considerandos de “tanto produces, tanto cobras”, viciados por el propio sistema que aleja la ética de la sociedad.

Los clubes, en su lucha por estar en el escalón más alto, tratan de potenciar la escuadra deportiva con fichajes de brillo que den resultado en la inmediatez, dejando a un lado los modelos de crecimiento programados en base a unas estructuras acordes al empeño.

Hace unos años, arribó para quedarse la moda de los traspasos a precios indefinidos, en función a varios vectores. De esta forma, se diluían las cifras reales y finales de las transacciones.

Un ejemplo muy palpable de este abuso lo tenemos en el traspaso del futbolista Ousmane Dembélé, francés de raíces malienses, del Borussia Dortmund al FC Barcelona, producido a las acaballas del mercado de verano del curso pretérito. El precio fijado al joven delantero fue de 105 millones fijos con el aditamento de 40 millones según supuestos diversos. Esto es, casi un 40% del monto total está sujeto a circunstancias razonadas desde el método del apriorismo.

Al cumplirse un año del contrato formalizado, el FC Barcelona ya ha tenido que satisfacer dos bonus de 5 millones cada uno al cumplirse dos propósitos de fácil consumación, como es que el futbolista estrella fuera alineado en 25 partidos (objetivo individual) y que el FC Barcelona se clasificara para la siguiente edición de la Champions, por lo que solo era menester clasificarse entre los cuatro primeros (objetivo colectivo).

Quedan 30 millones por discernir, de los cuales 20 tienen la misma orientación, por lo que su desembolso es más que probable. Restan diez millones (dos retos de cinco millones) que están referenciados a que el Club gane la Champions League. Resumen: La cantidad variable alcanzó casi el 40% de la parte fija, de los cuales un 75% – treinta millones – se convierte, en la práctica, en un pago obligado y diferido que distorsiona la información objetiva.

Para tratar de frenar esos impulsos de los directivos de gestionar arbitrariamente esta masa de dinero y evitar las malversaciones, la FIFA ha impuesto elementos de control. Es lo que se ha dado en llamar el Fair Play Financiero, que establece cómputos máximos de la masa salarial, con vigilancia de los ratios de endeudamiento. Medidas que frenan a los que pagan en petrodólares y que se han subido a la moda de adquirir equipos de futbol, como fórmula para expandir sus inversiones económicas.

En ocasiones, una baruca atiende soluciones “imaginativas”. En ese estadio, cabe situar la cesión el curso pasado de Kylian M’Bappé, parisino con ascendencia argelina y camerunesa, del A.S. Mónaco al P.S.G. que incluye una obligada compra millonaria que atenderá el jeque propietario accionarial Nasser Al-Khelaifi.

En el FC Barcelona, los éxitos deportivos de los últimos años han encumbrado a los jugadores, con Leo Messi como principal icono mundial del fútbol, disparando y comprometiendo su masa salarial, la cual alcanza porcentajes prohibitivos y preocupantes.

El indicador óptimo de seguridad está considerado en el 55%, en tanto que el límite precautorio se establece en 70. A partir de ahí, se encienden las luces de alarma. El FC Barcelona está en el 84%. Quiere ello decir que solo se destina para el resto de compromisos el 16% de los recursos del balance. De ahí esa necesidad latente de nuevas vías de ingreso por la vía de los patrocinios. O así piensa nuestra pluma.

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