A bote pronto

La semana grande del FC Barcelona

El FC Barcelona cedió el liderato tras cuatro partidos sin conocer la victoria, donde solo sumó tres puntos de los doce disputados. La racha en negativo comenzó con la igualada en el Camp Nou ante el Girona CF, producida el pasado 23 de septiembre. Se agudizó la crisis con la única derrota operada en el campo del Leganés, a los que siguieron dos empates más, en casa ante el Athletic Club y en el viejo Mestalla ante el titular Valencia CF.

El parón de las competiciones, por mor de los compromisos de los clubes con la FIFA, ha resultado un bálsamo para el Barça que ha preparado la semana grande plenamente concienciado de la necesidad de hacer del Camp Nou un fortín.

El sábado 20 de octubre visitó el Camp Nou el Sevilla FC estrenando un liderato circunstancial que solo tuvo el testimonio de la jornada octava. Los hispalenses perdieron con claridad (4-2) Los blaugranas recuperaron las mejores sensaciones con la confirmación de Arthur Melo en la titularidad ganada a pulso con su gran partido anterior en Londres ante el Tottenham Hotspur. La zozobra vino marcada por la lesión de Leo Messi que tuvo que abandonar el campo temprano, pero ya con un score favorable por dos goles, en los que había tenido una aportación decisiva con la asistencia magistral a Coutinho en el primero y con la espléndida definición en el segundo.

El segundo compromiso ante el Inter se saldó con una gran demostración y con un 2-0 suficiente para revalidar la hegemonía en su grupo, sumando la tercera victoria de otras tantas participaciones. Rafinha ocupó nominalmente el lugar del argentino y el equipo se conjuró en un trabajo colectivo para superar el revés de la ausencia obligada del astro.

Y llegaba el clásico” con un rival herido por sus despropósitos en la preparación del curso a cargo de su director deportivo que ostenta, oficiosamente, su presidente. Precisamente este estado de acuciante necesidad presagiaba una peligrosidad añadida.  Sin embargo, el herido lo es de gravedad y no le valen curas paliativas. El Barça le suministró otra “manita”, la tercera en el Camp Nou en lo poco que llevamos de siglo y le ha hundido al noveno puesto de la clasificación general.

El bache de la última decena del mes de septiembre ha sido superado. El armazón del equipo se ha visto mejorado con la inclusión de Arthur que cose al equipo en la medular y es un engarce perfecto en el complemento con Busquets y Rakitic en línea y de Coutinho y Messi con funciones más atacantes.

Los aficionados, que por tres veces consecutivas han cubierto un aforo con cifras irrepetibles en Europa, han presenciado el crecimiento individual de muchos futbolistas que han sumado en el éxito colectivo.

Ter Stegen es indiscutible bajo los palos y con la garantía de Cillessen como segunda acreditada opción; Semedo se está afianzando y es una buena alternativa al titular Sergi Roberto, el cual ante el Real Madrid y en la dualidad de funciones se mostró brillante. Volvió la versión más cercana al mejor Piqué y su compañero del centro de la zaga, Lenglet está cubriendo con sobriedad y categoría la ausencia de Umtiti. El ala izquierda es propiedad exclusiva de Jordi Alba que está en el mejor momento de su carrera y compromete la decisión del seleccionador Luis Enrique, caso de persistir en el ninguneo.

En el centro del campo la inclusión de Arthur ha sido esencial, así como la aportación de un cuarto centrocampista como Rafinha o Sergi Roberto, cuando ha sido menester.

Mención aparte merece Luis Suárez que es muy necesario, aunque el uruguayo no esté en su mejor momento de forma. Ha vencido a la fatalidad y frente al Real Madrid logró un hat-trick que le reconcilia con su etiqueta de goleador. Ante la ausencia de Messi, fue más protagonista que nunca y su aportación ha resultado impagable.

En esa dinámica positiva quedan elementos a integrar:

Arturo Vidal tiene menos minutos de los que su trayectoria y cartel merece. La nueva situación le ha confundido y ha tenido algún error de relación.

Malcom fue un fichaje “de la directiva” de coste elevado, que superó una lesión menor y no   le llegan las oportunidades.

Dembélé inició el curso fuerte, pero se ha ido deshinchando y ha quedado como segunda opción. La juventud y el altísimo precio de adquisición es una carga adicional. Ha padecido algún episodio de indisciplina e impuntualidad. También, para el seguimiento de un régimen de comidas, el club le ha puesto un cocinero vigilante de su dieta.

Tiene un potencial futbolístico extraordinario, pero parece que el Club estaría dispuesto a desprenderse de sus servicios si recuperase la inversión. Frente al Real Madrid, en el minuto 86, principió con un pase de espuela una serie de combinaciones con sus compañeros aclamadas con olés por la grada entusiasmada.

Él rompió esa secuencia festiva encarando y rompiendo la cintura de Nacho para poner el balón al centro del área blanca a la cabeza de un desmarcado Arturo Vidal. Su desafío propició el quinto gol que tanto agradece la estadística y Gerard Piqué que, raudo, alzó la mano desplegando los dedos. Sin la osadía del francés, no hubiera sido posible alcanzar la valorada “manita”.

Samper, Aleñá, Denis, Munir y Vermaelen, son terceras opciones y su concurso guardará relación a las necesidades por contratiempos. Sus aportaciones principales pueden ser en la Copa del Rey.

El Barça ha elegido las coordenadas acertadas y el éxito está al alcance. O así piensa nuestra pluma.

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