A bote pronto

Kepa y Rafinha, uno se queda y otro se va

La actualidad frenética del día a día acostumbra a dejar cabos sueltos. Lo que hoy se certifica con vehemente seguridad, mañana queda en entredicha su veracidad y, a veces, con rotundidad compulsada queda desmentida categóricamente.

Sería el caso del meta vasco Kepa, donde ya las portadas de los dos diarios deportivos de Madrid ya lo vestían de blanco. Kepa Arrizabalaga, natural de Ondárrea, ha renovado por el Athletic Club hasta el año 2025 y una cláusula de rescisión que ha pasado de los veinte millones a los ochenta. Desde este uno de enero, el jugador tenía libertad para negociar su contrato y parecía que el Real Madrid lo tenía atado, según las informaciones que apuntaban que el jugador ya había pasado reconocimiento médico en Madrid por encargo del equipo que preside Florentino Pérez.

El presidente bilbaíno Josu Urrutia, ex jugador rojiblanco, mantuvo un pulso en pos de retener al cancerbero, a pesar de que por su proyección deportiva a sus 23 años, la cláusula de rescisión baja lo ponía en el aparador, con varios equipos potentes que veían una oportunidad de oferta del mercado.

El presidente del Athletic Club ha contado con un colaborador necesario pero imprevisto. Ha resultado el entrenador del Real Madrid que se ha opuesto al fichaje y ha plantado cara a su todopoderoso presidente. Su aval son las dos Champions League consecutivas y la última liga, que salvan su actual debacle en el actual campeonato, donde el líder Barça necesita un retrovisor manipulado de aumento para observarle en la distancia. (19 puntos con un partido menos).

Desde que Jose Mourinho cuestionó a Iker Casillas, hasta entonces titular indiscutido, la portería blanca ha pasado por muchas vicisitudes que no ha conseguido paliar el costarricense Keylor Navas, pese a sus buenas actuaciones no del todo reconocidas.

El mercado de invierno ha traído al Camp Nou a Coutinho, el fichaje soñado, y a Yerry Mina. Se han ido Arda Turan, regalado con la posibilidad de cobrar una propina de trescientos mil euros si el equipo del Istanbul Basaksehir gana la liga turca, Mascherano a precio de venta por confirmar pero que puede equipararse bastante al coste del sustituto colombiano y Rafinha Alcántara.

La marcha al Inter de Milan del jugador hispano-brasileño nacido en San Paulo, es por un contrato de cesión con opción de compra por 35 millones más 3 de variables. No consta en el comunicado del Club que se haya podido llevar a efecto la pretensión de cerrar la obligatoriedad del traspaso en las condiciones económicas pactadas en el caso que el cuadro lombardo se clasifique para la Champions League. Actualmente, los interistas ocupan la tercera posición y se clasifican directamente los cuatro primeros.

Así las cosas, esos números publicados de 35+3 no dejan de ser papel mojado, pues el Inter podrá negociar cualquier otra cantidad y solo actúa en su beneficio si se produjera una revalorización del futbolista en el mercado que superara esas cifras. En definitiva, el paraguas, no nos llevemos a engaño, queda en las manos transalpinas que tienen un derecho reconocido, pero ningún compromiso obligatorio.

Quedan por colocar los catalanes Deulofeu y Aleix Vidal, una vez descartada la marcha de André Gomes, de Alcácer y de Denis Suárez. No es descartable que acaben quedándose, ya que las ofertas del Nápoles y del Sevilla FC son bajas y no cumplen las expectativas.

Los descartes del Real Madrid tienen, ancestralmente, una mayor cotización que los del FC Barcelona. Al margen de la gestión, también tendrá que ver con la característica del juego blaugrana que marca un estilo propio y poco transferible y, por lo tanto, no tan exportable a otras entidades que practican un fútbol con menos firma de autor. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper