A bote pronto

Josep Lluís Núñez “in memoriam”

Llevaba más de un mes internado en la Clínica Teknon de Barcelona, aquejado de una grave enfermedad. Su fallecimiento, a los 87 años cumplidos, no por esperado, ha dejado de llenar de consternación al mundo blaugrana, incluidos sus contestatarios que, durante 22 años (1978-2000) pusieron palos a las ruedas.

Bajo su dilatada presidencia, el FC Barcelona tuvo un crecimiento social y deportivo exponencial y agitó las vetustas estructuras del fútbol español. Fue el primer presidente democrático del balompié hispano, salido de la voluntad de sus socios convocados a sufragio universal. Era el año 1978, en pleno fulgor de los cambios sociales y políticos en España después de cuarenta años de dictadura.

Su legado es importante en el plano deportivo con la conquista global de 171 títulos oficiales en todas las secciones, pero lo es más aún en el aspecto económico y social. Fichó a futbolistas como Maradona y Schuster y rescató a Cruyff como entrenador.

Bajo su égida, recuperó la economía del club a través de las ampliaciones del estadio del Camp Nou con derramas de los socios, a los que facilitó financiación a través del desaparecido Banco Occidental, que fuera adquirido por el Banco Vizcaya en la década de los ochenta y que luego se conformaría en el actual BBVA, con la adscripción también del Banco Bilbao y Argentaria (antigua Caja Postal). Negoció contratos con televisión española, que solo contemplaba el oligopolio del Real Madrid, único equipo que recibía contraprestación monetaria por sus retransmisiones.

Fueron veintidós años de agitación, de brillo y de penumbras, que se iniciaron un día uno de julio de 1978 cuando ganó las elecciones a Ferrán Ariño y a Nicolau Casaus. Antes se había retirado de la pugna el publicitario Víctor Sagi de forma extraña, vinculadas a presiones recibidas. Ariño representaba el voto más nacionalista, alineado con la incipiente Convergència Democrática de Catalunya (CDC), en tanto que Casaus tenía mayor raigambre y predicamento barcelonista.

El voto catalanista, al quedar fragmentado, benefició la calculada estrategia de Núñez de diferir el acuerdo para incorporar a Casaus como vicepresidente primero en su directiva y con Joan Gaspart como tercera cabeza visible.

Quiso apartar al Club de los movimientos políticos reivindicativos que vivía el país, procurando un Barça universal. Dio auge al movimiento de las Peñas, desarrollado en toda la geografía del mapamundi.

Las incomprensiones hacia Núñez llegaron desde el primer momento. La política se acercaba al seno barcelonista y Núñez pretendió dejarla aislada para salvaguardar un Barça de todos. De ahí, su poca sintonía y complicidad con Jordi Pujol, presidente de la Generalitat de Catalunya (1980-2003)

En la recta final de su mandato, el movimiento político-deportivo L’Elefant Blau que comandaba Joan Laporta, llevó a cabo una oposición dura que llevó a Núñez a la dimisión, desgastado por tantos años en primera línea y, también, disgustado por falta de reconocimiento popular.

Desde buen comienzo, el sector crítico ya cargaba contra el nuevo presidente, apoyado en medios afines salidos de la incipiente democracia. El nueve de marzo de 1979, con poco más de ocho meses en el sillón presidencial, nosotros publicamos en R.B, Revista Barcelonista el texto que aquí reproducimos parcialmente.

 En favor de quien no votó

“… Las “cosas” de nuestro Barça seguirán siendo fuente fecunda e inextinguible de información. La primera Institución popular de Catalunya, infaliblemente a su derredor, continuará tejiendo un tinglado de procaces mercaderes con intenciones procelosas y servidumbres ineluctables. Erradicar este fenómeno es utópico; atorarlo, una apremiante medida de gestión.

Gentes del país que propalan su talante democrático “de toda la vida”, desacatan el resultado de las urnas que situaron a Josep Lluís Núñez Clemente como primer presidente de Club democrático del fútbol peninsular hispano. Esta diáfana antinomia periclita, ciertamente, el presente deportivo de la Entidad…”

“… Sirvan estas líneas sin mordaza, para execrar a quienes a caballo de turbios conceptos de ideología política aplicada o a intereses insondables de clasificación varia, acometen con acritud y argumentos apócrifos al actual rector del Club. Algunos cubren servicios pseudo informativos en medios de comunicación social. Estos plumíferos o lenguaces, según sea el caso, transgreden el medio – comunicación – por su fin ignominioso: el sofisma y la falacia.

En mi calidad de socio, no observo la descatalanización del Club que, contumaz y obstinadamente, dirimen los arriba calificados. Desde esta ventana abierta de R.B., mi aliento al presidente que no voté para que prosiga con denuedo en la ardua tarea de construir un “Barça Triomfant”, dentro de un marco perspicuo, crítico y democrático. O así piensa nuestra pluma.”

A día de hoy, suscribimos nuestro artículo de casi cuarenta años atrás. Sin citar nominalmente a nadie, muchos quedaron aludidos. No pondremos tampoco ahora nombres, máxime cuando algunos de ellos el calendario de la vida les ha pasado factura.

Descanse en paz Josep Lluís Núñez. Nuestro pésame a su esposa Maria Lluïsa Navarro, y a sus hijos. A título póstumo, llegarán los homenajes y el reconocimiento a un gran presidente que, admitiendo sus sombras, prevalecieron sus luces. O así piensa nuestra pluma.

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