A bote pronto

Iniesta, Piqué y Silva enseñan el camino a Ramos

Con independencia de los resultados deportivos de la selección española, la primera baja anunciada fue la de Gerard Piqué que, con tiempo de antelación, fijó el Mundial de Rusia como fecha de clausura de su participación centenaria con España. Tras el fracaso del Mundial, precipitado con la dejación impresentable de Lopetegui, han seguido sus pasos los más veteranos Andrés Iniesta y David Silva.

Con las bajas anunciadas, solo queda Sergio Ramos como superviviente del inicio de la etapa de éxito que principió el año 2008 con Luis Aragonés en el banquillo y Xavi Hernández de jefe de máquinas sobre el campo.

Iniesta y Silva aguardaron su decisión a saber el resultado deportivo de “la roja”, quizá con el ánimo de seguir en la feria si el éxito acompañaba a la empresa. Tras el fiasco colectivo en Rusia, ambos jugadores han tomado la iniciativa de cerrar su etapa en la selección, cuando ya era perceptible que su ciclo había concluido. Han tenido la inteligencia de tomar la iniciativa.

Con Luis Enrique al frente del timón de “la roja” se advierte un cambio importante que también atañe a la renovación de nombres. Quien calla y se muestra reticente es Sergio Ramos. El capitán, uno de los más significados fracasados a nivel individual en el certamen mundialista, no habla sobre su futuro y, obsesionado por las estadísticas individuales, alimenta sus esperanzas de alargar su etapa como internacional y alcanzar el récord de participación de Iker Casillas.

Es reclamable un gesto de generosidad y que diera un paso al lado, para facilitar la labor del seleccionador. En una nueva imagen de España, tampoco suma el historial conflictivo del futbolista que ha quedado muy perjudicado entre los aficionados que no olvidan, por ejemplo, el último percance con Salah, que sacó al futbolista egipcio de la final europea de la Champions League.

Sabe el madridista que la decisión de su continuidad pone entre la espalda y la pared al nuevo técnico que tiene, de entrada, la animadversión de la influyente prensa centralista y mediática.

A sus treinta y dos años y medio, cuando empiece el curso septembrino, el de Camas no es imprescindible (tampoco en el Real Madrid) y la selección necesita savia nueva que le aleje de prejuicios pasados.

Si Ramos es renuente a tomar la decisión, Luis Enrique deberá hacerlo por él y sin que mediatice al asturiano la polémica que se cree en su contra desde los sectores del poder, de los que aún no han superado la decisión del asturiano de cambiar al Real Madrid por el FC Barcelona, como jugador en el curso 1996-97, primero a resultas de un interés profesional y, luego, ya con implicaciones emocionales emitidas sin ambages.

Luis Enrique dispone de una lista larga de centrales con proyección. El Mundial de Rusia debe despedir a una generación de éxito que perdurará en el tiempo. No ha lugar a supervivientes que perjudiquen la planificación futura y que arrastren una serie de prebendas y privilegios de vestuario, obtenidos al reclamo de triunfos que el tiempo ya amortizó. O así piensa nuestra pluma.

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