A bote pronto

“Infinito Iniesta”, patrimonio culé para siempre

Un fin de semana largo, con la celebración este lunes de la segunda Pascua en Barcelona y algunas ciudades aledañas, incidió en la ocupación de las gradas del Camp Nou que “solo” cubrieron 84.168 plazas. Los asistentes acudieron al estadio, básicamente, a despedir al “infinito” Iniesta, según el acertado eslogan de los organizadores del Club, que hicieron un guiño al número del dorsal de su camiseta que tumbado representa ese símbolo.

La jornada había deparado  ya titulares de portada como el contundente triunfo de Marc Márquez en el GP Francia MotoGP 2018 y el octavo triunfo de Rafa Nadal en el Torneo de Roma y, en la simultaneidad del encuentro, caería la “décima” del Real Madrid en la Euroliga de basket.

Al partido de clausura de la liga se presentaban los equipos con las cuentas claras. El cuadro local había cumplido objetivos y esperaba recibir el trofeo de la liga de manos del nuevo presidente de la Federación Española, Luis Rubiales, en tanto que el visitante, certificaba una clasificación por debajo de las expectativas que le alejó hace unas fechas del sueño europeo.

En el inicio descansó Leo Messi, resguardándose para el Mundial de selecciones y atendiendo al compromiso por el cual el futbolista no fue citado recientemente para los dos partidos amistosos de Argentina. Todo pactado.

FC Barcelona 1 Real Sociedad 0, protagonistas y gol

FC Barcelona: Ter Stegen; Semedo, Piqué, Yerry Mina, Jordi Alba; Rakitic, Busquets, Iniesta (Alcácer, 82’); Dembélé (Denis, 52’), Suárez, Coutinho (Messi, 66’)

  1. Sociedad: Moyà; Aritz (Odriozola, 70’), Llorente, Raúl Navas, De la Bella; Januzaj (Canales, 62’), Illarra, Zurutuza (Xabi Prieto, 88’), Oyarzabal; Juanmi, Willian José

Gol: 1.0, Coutinho (m.57).

Árbitro: Munuera Montero, del comité andaluz. Tarjetas a Raúl Navas (42’), Suárez (42’), Januzaj (52’’), Alba (71’), Rakitic (75’).

Estadio: Camp Nou (84.168 espectadores). En la Lloja, estuvieron presentes el President de la Generalitat, Quim Torra; el president del Parlament, Roger Torrent y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.

Los equipos jugaron con cierta desinhibición y relajamiento y ello propiciaba un fútbol alternativo de ejecución excesivamente pausada. El juego pivotaba en torno a Iniesta en la zona de tres cuartos y pudimos disfrutar de algunas de sus asistencias profundas, marca de la casa.

Las amenazas no se sustanciaron en situaciones claras de gol, si bien Willian José obligó a Ter Stegen a un despeje apurado, Rakitic marró en la dirección de un cabezazo fácil y Oyarzabal e Iniesta desajustaron por poco sendos remates.

En esas, se llegó al minuto 41 que pudo resultar fatídico. Semedo recupera un balón que sirve a Rakitic que proyecta el contragolpe con un balón al espacio para la carrera de Dembélé. El marcador Raúl Navas, consciente de que iba a ser desbordado, sega el tobillo del francés en una actuación desmesurada y muy peligrosas que merecía la expulsión ipso facto. No lo advirtió así el mediocre colegiado andaluz Munuera Montero, que saldó la situación con una benigna tarjeta amarilla al agresor, del mismo color de la que viera Luis Suárez por protestar la repudiable intervención defensiva. La implantación del WAR hubiera dejado a la Real Sociedad en inferioridad numérica.

Fue una entrada escalofriante, de otros tiempos, cuando los futbolistas operaban desde la impunidad que les otorgaba la falta de cámaras televisivas. Aunque fuera distinta, la brutalidad de la acción nos remontó a la de Goicoechea sobre Maradona en este mismo escenario y que mandó al quirófano al argentino.

Dembélé tardó en recuperarse y se temió una lesión grave que le hubiera alejado del Mundial de Rusia. Afortunadamente, se quedó en un esguince que le obligó a solicitar el cambio en los primeros compases de la segunda mitad.

Pudo inaugurar el marcador el Barça si el colegiado hubiese advertido la zancadilla de Zurutuza a Semedo. Probablemente, el lanzador hubiera sido el protagonista principal, Andrés Iniesta.

El único gol del partido fue obra de Coutinho, que suma su décimo tanto desde su llegada en el mercado de invierno. Excelente tanto del brasileño que se procuró espacio y desde fuera del área conectó un disparo con rosca, espléndido de colocación y potencia, imposible para Moyà.

No hubo más goles, ni demasiadas ocasiones, éstas ya de color blaugrana y con Messi en el campo. A diez minutos para la conclusión, el “momento Iniesta” alcanzó su punto álgido al propiciarse el cambio. Jugadores de uno y otro equipo aplaudían la salida, entre abrazos, del capitán que recibía una atronadora ovación al tiempo que se coreaba su nombre y apellido con musicalidad incorporada.

La estadística no reflejó el gol cien culé que hubiera supuesto el número seis mil en la competición. Así que nos quedamos con números de rebajas, 99 y 5999 goles, en el registro del curso y en la acumulación, respectivamente.

A dos minutos del final, otro ilustre futbolista se despedía. El donostiarra Xabi Prieto, jugador de gran calidad que no llegó a internacional absoluto y que el fútbol le ha tratado por debajo de sus merecimientos.

En la clasificacion general de la liga se observan diferencias muy marcadas. Tanto el campeón, en positivo, como los tres descendidos, en negativo, se han distanciado del resto de competidores.

La directiva del Barça organizó con brillantez unos emotivos actos de clausura donde no faltaron luces y truenos para dar realce al “doblete” y a la despedida de Iniesta. Sobre el césped y vencido por la emoción el futbolista dio las gracias a todos y se mostró eternamente agradecido, para acabar con los “viscas” al Barça, a Catalunya y a Fuentealbilla, su pueblo natal.

Andrés Iniesta concluye una etapa de 22 años, dieciséis de ellos en el primer equipo con el que ha disputado un total de 647 partidos oficiales, en los que ha marcado 57 goles y ha sumado 32 títulos. Le aguarda el exilio dorado del Sol Naciente. Allí se prolongará el magisterio del “Infinito Iniesta“. O así piensa nuestra pluma.

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