A bote pronto

Importancia superior del arquero

Casi todos los niños en el patio de colegio quieren jugar de delanteros para marcar goles. Ocasionalmente, se sitúan en las improvisadas porterías, delimitadas por libros y/o atuendos deportivos de abrigo, los jugadores menos avispados en el manejo del balón redondo o bien se establece un orden de sufrida permuta.

En los tiempos de merchandising, rara vez vemos a aficionados, infantes o adultos, con la equipación de un portero. De la importancia de un guardameta para la suerte del equipo, tuvimos constancia fehaciente en negativo en 1961 en la final europea de Berna donde el FC Barcelona de Kubala y Suárez, de Evaristo y Kocsis, hasta completar un elenco de primeras figuras, sucumbió ante el Benfica por una muy desafortunada noche de Antoni Ramallets, perjudicado también por los palos cuadrados de las porterías. La leyenda se refería al portero con el apodo de “El Gato de Maracaná” por sus felinas estiradas en el Mundial de 1954 en Río de Janeiro y de ello oí hablar en las tertulias que frecuentaba mi padre.

Recordamos el primer traspaso sonado en las porterías del fútbol español. Se produjo en el año 1966 cuando el FC Barcelona contrató los servicios de Miguel Reina (padre del actual Pepe Reina) que militaba en el Córdoba CF pagando ocho millones de pesetas (al cambio, algo más de 48000 euros). Era una fortuna para la época y no faltaron los comentarios desdeñosos de la época: “qué disparate, pagar tanto por un portero, ¡adónde vamos a llegar!”. El tema resultó más incomprensible porque el equipo blaugrana disponía de dos acreditados especialistas, el valenciano José Manuel Pesudo y el catalán Salvador Sadurní.

El guardameta es el primer bastión defensivo y, en esas cualidades propias de la deconstrucción, se valoró su participación hasta el año 1992 que se modificó el reglamento. El abuso desmedido del pase deliberado al portero para mantener un score favorable se devino insufrible como atestiguó el Mundial de Italia -1990 y tuvo su punto culminante en la Copa de Libertadores 1991 donde Boca Juniors argentino y el Oriente Petrolero boliviano aseguraron el empate mediante este ardid reiterativo, que favorecía a ambos y, de paso, eliminaba al River Plate, rival impertérrito de Boca. La recepción del portero con la ventaja del uso de las manos amenazaba el porvenir del fútbol y fue penalizada por el nuevo reglamento en el año de las Olimpíadas de Barcelona. Luego sería ampliada y mejorada en el año 1997, impidiendo al arquero usar las manos si recibe el balón por el lanzamiento de un saque de banda.

Ahora se requiere que el portero sea también un futbolista de campo, al margen de su especialidad. Debe poseer visión de juego y dominio técnico del balón para jugarlo con juicio y seguridad. El nuevo escenario condenó al gran Andoni Zubizarreta en el FC Barcelona y Johan Cruyff priorizó el concurso de Carles Busquets (padre del actual Sergio Busquets), portero menor en el ámbito de las anteriores competencias bajo palos.

En el año 2001, la Juventus revolucionó el mercado, pagando al Parma la cantidad de 52,8 millones de euros por “Gigi” Buffon, el incombustible guardameta que, ahora a sus cuarenta años, ha fichado por el P.S.G.

En el año 2011, la hemeroteca también destaca al gran Manuel Neur, transferido del Schalke 04 al Bayern de Münich por 30 millones de euros. El alemán anduvo media temporada en el dique seco pero no le impidió disputar en Rusia todos los partidos mundialistas de su selección, para disgusto del inédito Ter Stegen, que había jugado a satisfacción los partidos clasificatorios.

Pep Guardiola llegó el pasado curso al banquillo del Manchester City y postergó a Joe Hart bajo la imputación de ser deficitario en los nuevos registros exigibles y este curso se la ha dado salida fichando por el Burnley. El técnico catalán forzó el fichaje del brasileño Ederson Moraes que militaba en el Benfica y los mancuanianos afloraron 40 millones de euros por el trasvase.

También esta pretérita temporada se produjo un traspaso interno en la Premier y Jordan Pickford fue transferido del Sunderland al Everton por 28, 5 millones de euros. La calidad de este guardameta ha quedado refrendada en el Mundial de Rusia con actuaciones portentosas.

Este curso 2018-19 las cifras alcanzan nuevas cimas y Alisson Becker ha llegado al Liverpool procedente de la Roma a cambio de 62,5 millones de euros + 10 de variables. Pero el récord ha sido pulverizado en cuestión de días.

Los “blues” del Chelsea pagan la cláusula de rescisión de Kepa Arrizabalaga al Athletic Club estipulada en 80 millones de euros y allana el camino para que el belga Thibaut Courtois, que no quiso ampliar su contrato, marche al Real Madrid, que, a su vez, pagará su cláusula de 35 millones de euros.

Meses antes, en el mercado de invierno, Florentino Pérez quiso llevar a Kepa al Real Madrid cuando la cláusula era de solo 20 millones, pero encontró la oposición frontal del entonces entrenador Zinedine Zidane que aplicó sentimientos éticos en la salvaguarda de los méritos acumulados por el costarricense Keylor Navas.

En la última final de Copa entre el Barça y el Sevilla, el portero Jasper Cillessen fue decisivo en la consecución de uno de los goles al lanzar de primera con precisión un balón a la zona de tres cuartos a la carrera de Coutinho concluida con la asistencia ganadora a Luis Suárez. Definitivamente, los cancerberos modernos son el primer peón atacante del equipo. El dominio de la escena, su disposición táctica y una técnica fiable, da ventaja numérica al equipo en la salida de balón. El recordado Johan Cruyff vuelve a tener razón. O así piensa nuestra pluma.

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