A bote pronto

Gil Manzano a favor de obra

El Real Madrid está este curso en crisis deportiva, cambio de entrenador incluido, y con unos números económicos que desdicen su realidad de ajustar el talonario mucho más que su tradición relata.

Se puede incluir en el diagnóstico de desasosiego el balance social, con un presidente sin alternativas democráticas reales, por mor a unos Estatutos a la procura que impide, a la práctica, la presentación de nuevos candidatos a una presidencia blindada.

En esta situación de emergencia, no es extraño que el Real Madrid y su cohorte de medios de propaganda blanca ya precipiten el estrellato del joven Vinicius como medida efectiva de distracción. Para ello, no reparan en medios, hasta regalarle la adjudicación de un gol, con la connivencia de Gil Manzano que no quiso rectificar el acta.

Vinicius era un joven menor de edad que Florentino Pérez fichó del fútbol brasileño pagando una fortuna de 61 millones de euros,   según se ha descubierto al incluirse las onerosas comisiones que conllevaba la transacción. El Club apuntó solo 45 millones.

En el debe del defenestrado Lopetegui estuvo la prescindencia del joven al que abandonó al equipo filial del Castilla, para desespero del presidente que ya lo quería en el primer equipo.

Con Solari ascendido a primer entrenador, bajo el título de provisional para que no compute un nuevo registro futuro, las expectativas del jugador han variado, más por la presión del empleador que por el criterio profesional del empleado en el banquillo.

Para hacer posible ese lanzamiento, el Real Madrid cuenta con los altavoces suficientes y con algún “favor”. Ávidos de estrellas tras la marcha forzada del goleador Cristiano Ronaldo y el desencanto por la doble “B”, Bale y Benzema, el público madridista se ha ilusionado con la promesa.

En el “todo vale” se incluye la adjudicación de un gol a Vinicius marcado en propia meta por el defensa del Real Valladolid, Kiko Olivas. El joven, recién incorporado al juego lanzó un disparo dirigido al banderín de córner, pero halló en el camino la espalda del defensor que lo desvió entre los tres palos de la portería.

El joven, ya avezado en la imagen y el marketing, lo celebró con alharacas, adjudicándose la autoría. El colegiado Gil Manzano así lo registró en el acta, que ha sido incapaz de rectificar, pese al amparo del reglamento que se lo permite y la evidencia de que el tanto fue un autogol del defensa.

El colegiado extremeño, con su incomprensible decisión de no rectificar el Acta incorporando un anexo, se convierte en uno de los primeros forjadores de una historia que comienza en la exuberancia fantasiosa.

Al Real Madrid de Mourinho, Mateu Lahoz adjudicó un gol al defensa Pepe que había desviado con la espalda un lanzamiento de golpe franco de Cristiano Ronaldo. El madrileño diario Marca, que es el fundador del Trofeo Pichichi, barrió para casa y se lo otorgó al portugués de Madeira, desatendiendo el acta arbitral. Nosotros así lo denunciamos en A Bote Pronto. Ese gol de más, bailó todas las estadísticas, pues todos los medios, como es natural, se remitieron a la oficialidad, no contemplada por el rotativo que ponía su grano de arena en esa pugna entre Leo Messi y Cristiano Ronaldo.

No ha habido uniformidad de criterios y, en esta ocasión, para el Trofeo Pichichi, el gol se computa a la nueva figura en ciernes. La coherencia da paso al periodismo de bufanda, el que brinda otros servicios e intereses. O así piensa nuestra pluma.

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