A bote pronto

Florentino Pérez infla “Balones de Oro”

La distinción del “Balón de Oro” que promueve la revista “France Football” ha dejado de ser un tofeo deportivo que otorga el reconocimiento al mejor jugador del año, para convertirse en una manipulación del marketing que favorece los intereses de los clubes de pertenencia, además de a los futbolistas consagrados.

Lo supo hace años Florentino Pérez que siempre dio importancia capital a estas nominaciones, que gusta de referirse al “amor entre el Real Madrid y el Balón de Oro”, buscando repercusión mediática hacia su Club. Su influencia política puede que haya tenido que ver con los cuatro entorchados de Cristiano Ronaldo vistiendo la camiseta blanca en los años 2013-14-16 y 17.

El presidente del Real Madrid, está obsesionado con el premio de “El Balón de Oro”. El mandatario ve en él una oportunidad mercantil para valorar al alza a los jugadores blancos. Una muestra de tal fascinación es su declaración referencial: “Intento fichar jugadores que sean futuros balones de oro”.

Esta obstinación desmesurada le ha llevado equivocar los cálculos matemáticos, la suma y la multiplicación, impropio de un ingeniero. En la entrega a Luka Modric hizo sus cuentas particulares: “Claro que estamos obligados, Empezó Di Stéfano, continuó Kopa y, ahora, Luka Modric. Es el décimo jugador del Real Madrid que gana el Balón de Oro. Hemos ganado 17 y es verdad que el Madrid tiene una gran historia de amor con el Balón de Oro. Estoy seguro que esto va a seguir siendo así en el futuro”.

Bajo ese camelo intenta – o intentaba – fichar a Neymar: “Tendría más opciones de ganar el Balón de Oro en el Real Madrid”. Y seguirá moviendo los hilos para buscar una razón suplementaria que decante la opción de los futuribles fichajes para favorecer la marca Real Madrid y obtener beneficio económico a través del marketing.

Los once galardones a jugadores que defendían la camiseta blanca fueron: los cuatro del portugués Cristiano Ronaldo (2013, 2014, 2016 y 2017), los dos del argentino Alfredo di Stefano (1957 y 1959), el del francés Raymond Kopa (1958), el del italiano Fabio Cannavaro (2006), el del brasileño Ronaldo (2002), el del portugués Luis Figo (2000) y el del croata Luka Modric (2018).

Con esta última denominación a Modric el Real Madrid iguala los registros de los futbolistas que obtuvieron ese honor con la camiseta blaugrana del FC Barcelona, que fueron: Cinco del argentino Leo Messi (2009, 2010, 2011, 2012 y 2015), dos de Johan Cruyff (1973 y 1974), el de los brasileños Ronaldinho (2005) y Rivaldo (1999), el del búlgaro Hristo Stoichkov (1994) y el del español Luis Suárez (1960).

En las cuentas tramposas del presidente del Real Madrid, se adicionan los premios conferidos a Zidane con la Juventus, Ronaldo Nazario con el Inter, Kaká con el Milán, Owen con el Liverpool y el primero de los de Cristiano Ronaldo obtenido con la camiseta del Manchester United. Rizando el rizo, cuenta, como otro Balón de Oro más, una distinción especial reconocida a la trayectoria global de Alfredo Di Stéfano. Un desdén hacia los equipos a los que ningunea sin recato, al restarles el protagonismo real.

Así, en ese ridículo batiburrillo de mezclar autorías y pertenencias, se ha adjudicado, sin aparente rubor, los trofeos individuales ganados por los futbolistas defendiendo otras camisetas y el número real de once lo ha inflado ante el estupor general y se ha permitido, con ufanidad desdeñable, aseverar: “Ningún club igualará en la vida nuestros 17 Balones de Oro”.

No es una cuestión de criterio. Prevalece un interés de engañar a la opinión pública para la obtención de un beneficio. No se trata solo de orgullo de pertenencia a una Institución que hace expandir laureles ajenos sumados como propios, sino también los intereses que se derivan de la economía al hinchar la valoración del activo humano privativo. O así piensa nuestra pluma.

Facebook: Barça Universal

Twitter: @albertgilper