A bote pronto

Fin de semana y cierre del Mundial

Normalmente, los partidos que definen la clasificación general para los puestos tercero y cuarto, carecen de excesiva importancia y el interés se reduce tanto en las gradas como en los propios protagonistas. El enfrentamiento es consecuencia de la derrota de ambos contendientes en semifinales y ello infiere una pátina de desilusión por quedarse a las puertas de la gloria.

No debiera ser así en el análisis del partido de hoy entre ingleses y belgas, pues ambas selecciones han mostrado una proyección mejorada de su fútbol, dentro de las respectivas marcas de identidad.

Bélgica ha sido la gran tapada del campeonato y los Hazard, De Bruyne, Lukaku, Courtois y compañia han demostrado su dimensión mundial, elevando el tono de la selección belga para presentarla como firme candidata a los títulos.

En cuanto a Inglaterra se ha postulado por salir de ese túnel en que están inmersos los inventores del fútbol. Su único título mundial data del año 1966 que fue como anfitriona y lo ganó en el viejo Wembley en una final frente a Alemania Occidental (así, con el apellido, para distinguirla de la “Oriental”) con un “gol fantasma” de Hurst en la prórroga. Previsiblemente, con la tecnología del VAR aplicada este Mundial , el tanto no se hubiese registrado.

Junto al acreditado delantero del Tottenham, Harry Kane, futbolista que registran todas las agendas de clubes importantes, ha destacado el joven arquero del Everton, Jordan Pickford, que ha efectuado, quizá, las mejores intervenciones del campeonato. Recordamos tres de singulares en cuartos de final que aupó a su selección a las semifinales.

En el plano individual, Harry Kane y Lukaku lucharán por la “Bota de Oro” del campeonato, en el que parte con ventaja el inglés que ya suma seis, por cuatro el centro delantero belga. En ese listado, figuran con posibilidades de mejorar la marca, los franceses Mbappé y Griezmann  que contabilizan tres dianas cada uno. El “Balón de Oro” puede ser cosa de los goleadores franceses, para romper la hegemonia del binomio Leo Messi – Cristiano Ronaldo.

La técnica del VAR ha tenido mucho más dinamismo de lo que los agoreros auguraban y las pausas para la revisión de las jugadas han sido restringidas a mínimos. No se han registrado goles en fuera de juego que hayan subido al marcador. En caso de duda, los árbitros han dejado continuar el juego para que, llegado el caso de anotación, fuera el videoarbitraje quien fallara la acción.

Una de las personas más satisfechas, sino la que más, es Gianni Infantino, presidente de la FIFA. En conferencia de prensa concedida en las propias instalaciones del estadio Luzhnikí  moscowita donde este domingo se celebrará la clausura del Mundial, el dirigente se ha mostrado entusiasmado.

Ataviado con el uniforme rojo de los voluntarios, ha dado rienda suelta a su optimismo comprensible: “Desde hace un par de años venía diciendo que esta sería la mejor Copa del Mundo de la historia. Hoy puedo decirlo incluso con más convicción porque la viví y ustedes también”.

Ha valorado el cambio positivo de la nación rusa y ha entrado en cifras que ratifican sus aseveraciones: “Tuvimos el 98 por ciento de ocupación de los estadios, un millón de fanáticos del extranjero para descubrir este país, más de 3.000 millones de televidentes y ciertamente habrá 1.000 millones para la final”.

Gianni Infantino se ha mostrado así de ufano en su primer Mundial desarrollado bajo su mandato. No le faltan razones. O así piensa nuestra pluma.

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