A bote pronto

El FC Barcelona es líder solitario

A 72 horas del estreno de la Champions League, se esperaba que Valverde agitara la alineación, al menos con un cambio por línea, pero se quedó en dos, si bien afectaron a tres posiciones. El descanso dispensado a Sergi Busquets originó la entrada de Semedo al lateral con la traslación de Sergi Roberto a la posición de Iván Rakitic, en tanto que el croata actuaba de medio centro.

Menos alteración produjo la irrupción por primera vez en la liga de Rafinha, tras jugar en Tánger en la Supercopa de España. Ocupó la posición de Coutinho y fue el más entonado de la medular.

Se adelantó en el marcador Aritz Elustondo al volear un balón, en segunda jugada, producto del lanzamiento de una falta muy dudosa atribuida a Sergi Roberto. Este registro perturbó a los blaugranas hasta el punto de firmar unos primeros 45 minutos desdeñables.

El txingurri tuvo que recurrir en el segundo acto a la recomposición primigenia, con el sacrificio de Semedo, como ya ocurriera en el Camp Nou frente al Alavés en el inicio del campeonato. Pocos minutos después, rescataría a Coutinho en lugar de Rafinha que empezaba a ser intrascendente después de un inicio aseado.

No se puede establecer la ecuación causa/efecto, pero la realidad es que con el equipo titular de Valverde se produjo la reversión del marcador. Los goles vinieron al cumplirse la hora de juego y con el intervalo de solo tres minutos. Tuvo negativa participación el guardameta Rulli con dos despejes en semifallo, al margen de la destreza de los rematadores Suárez y Dembélé, si bien en el gol del triunfo el balón besó las mallas tras dos rebotes defensivos posteriores al remate del francés.

Ter Stegen salvó varias ocasiones de gol y contabilizó tres intervenciones de mérito en el espacio de cinco minutos en el inicio del segundo período con el 1-0 en el marcador que hubieran podido sentenciar el match.

No jugó bien el Barça en la jornada que se coloca líder solitario, pero la realidad es que la estadística final otorga merecimientos a los catalanes para el triunfo. En tiros a puerta (8-12), en córners (1-6), en pases (330-775 con 75% y 88% de acierto) y en posesión (30%-70%).

Arbitró el madrileño Carlos Del Cerro Grande que, ominosamente, perdonó la expulsión a Illarramendi por tres veces. Tuvo que rectificarle el entrenador Ander Garitano promoviendo el cambio, con mejor criterio. Hubo un agarrón a Piqué en el área que tuvo todos los visos de penalti.

Sabiendo la victoria del rival se presentó el Real Madrid en San Mamés con solo la reserva de Casemiro en favor de Ceballos y con el cambio de papel de Kroos. No jugó de inicio Isco que parece ser el jugador número doce, en beneficio de Asensio que se ha hecho con el tercer puesto de la delantera, acompañados a Bale y Benzema.

Eduardo Berizzo consideró el doble pivote en la medular para contener a los blancos y los mantuvo a raya en el primer tiempo en donde cobró ventaja con el gol de Muniain, que apuntilló un balón de Willian que llevaba la destinación a la red, en una jugada provocada por el poco rigor defensivo de Marcelo y el poco acierto de Ramos.

Con el resultado desfavorable, es significativo que Lopetegui prescindiera de Modric y Bale para mejorar el resultado. Precisamente el reemplazante Isco remató un servicio de Bale, antes que el galés fuera cambiado.

Arbitró González González con ese virus en favor del equipo grande que se tradujo en seis tarjetas a los locales por una sola a los visitantes: Yeray (m. 44), Dani García (m. 59), Capa (m. 67), Yuri (m. 71), Beñat (m. 77), Carvajal (m. 83), Unai Simón (m. 92). Y un criterio mutante en la interpretación de las faltas que desquició a los jugadores y público local. Pasó por alto una falta visitante, en el último tramo, que permitió un contraataque en superioridad que no fue gol milagrosamente.

No consideró penalti una acción de Casemiro que estirado a ras de hierba frena un balón con el brazo. Idéntica jugada a la producida hace unos años en un “clásico” en el estadio Santiago Bernabéu, en donde se le señaló pena máxima a Piqué. La misma prensa que juzgó esa jugada como penalti diáfano, ahora atribuyen involuntariedad, sin juzgar los riesgos que conllevaba la acción del brasileño.

A estos resultados, se suman los nuevos descalabros domésticos del Valencia y el Atlético. Los colchoneros salvaron un punto a escasos segundos del término del tiempo de prolongación.

El FC Barcelona alcanza el pleno. Cuatro victorias de cuatro, que son cinco de cinco si sumamos la victoria en la Supercopa de España frente al Sevilla. Hay muchas aspectos del juego a pulir, pero se efectuarán mejor con el colchón de seguridad que otorga su prolongada supremacía en el fútbol español. Con los resultados de ayer se restituye la normalidad de los nuevos tiempos y el equipo catalán, campeón de siete ediciones en la última década, ya es líder solitario del campeonato. O así piensa nuestra pluma.

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