A bote pronto

España, de rebote y gracias

España ganó por un raquítico tanto conseguido sin querer en un balón que rebotó en la rodilla de Diego Costa. Irán se desesperezó en la segunda mitad y suyas fueron las opotunidades de gol más claras, incluyendo un gol anulado, tras dos minutos de suspense y encomiendas.

Irán 0 – España 1, protagonistas y gol

Irán: Beiranvand; Rezaeian, Hosseini, Pouraliganji, Haji Safi (Mohammadi, m.69); Ebrahimi, Taremi, Ezatolahi, Amiri (Ghoddos, m.86), Ansarifard (Jahabakhsh, m.75); y Azmoun.

 España: De Gea, Carvajal, Piqué, Sergio Ramos, Jordi Alba, Busquets, Iniesta (Koke, m.70), Lucas Vázquez (Marco Asensio, m.79), Isco, Silva y Diego Costa (Rodrigo, m.89).

Goles: 0-1, m.54: Diego Costa.

Árbitro: Andrés Cunha (URU). Amonestó a los iraníes Amiri (78) y Omid Ebrahimi (90).

Incidencias: partido correspondiente a la segunda jornada del grupo B del Mundial de Rusia 2018, disputado en el Kazán Arena ante 42.718 espectadores.

El ex entrenador portugués del Real Madrid, Carlos Queiroz, dispuso en el Kazan Arena de un sistema defensivo iraní multiplicado, que aturdió y anuló al ataque español en una primera parte donde el cero a cero reflejó la voluntad y éxito defensivo, de un lado, y la nulidad táctica y poco acierto individual de “la roja”. Por cierto, una selección que ha vestido de blanco en los dos partidos disputados, a juego con los colores del Real Madrid que son mayoría en los actores de dentro y fuera del campo.

Una victoria mínima raquítica pone líder casual a España, que avanza a Portugal por una tarjeta menos recibida. Último criterio establecido cuando hay igualación en el resto de variables deportivas.

El ex madridista Fernando Hierro, sustituto eventual del nuevo entrenador blanco, Julen Lopetegui, decidió dar entrada en el titular de España al reserva del Real Madrid, Lucas Vázquez, en lugar del madrileño atlético Koke Resurrección que había ocupado ante Portugal la plaza que Lopetegui tenía reservada para el ex barcelonista Thiago Alcántara. También permutó a los futbolistas madridistas en el lateral derecho y, esta vez, el premiado con la titularidad fue Carvajal, que desmejoró las prestaciones de Nacho, goleador en el primer partido.

Con una España en apuros defensivos, Andrés Iniesta, el faro de la selección, volvió a ser reemplazado, esta vez  por Koke, en tanto que la inoperatividad de Lucas Vázquez fue sancionada con la presencia de otro suplente merengue, Marcos Asensio.

España dominó con poco bagaje en la creación. Lo hizo más por inercia, ante el desprecio combinatorio iraní, que por convicción. En la banda derecha, Carvajal y Lucas Vázquez, parecían que se marcaban entre sí, creando un tapón que favorecía a la retaguardia. En la otra banda, Isco estuvo más activo que preciso, más romo en sus arabescos que práctico.

Silva fue el que puso más dinamismo e Iniesta el más clarividente. Diego Costa quedó anulado en la maraña defensiva, en un juego vulgarizado.

En la segunda mitad, España aceleró su juego e imprimió mayor intencionalidad en sus acciones, oteándose el peligro en el área iraní. Pero la mejor ocasión, la firmó el rival en un disparo de Ansarifard que tocó la red por la parte exterior y medio estadio cantó gol.

Pero el que llegó fue el tanto hispano en una buena apertura al espacio de Costa que pelea el balón, con la mala fortuna para el defensor Rezaeian que ve que su rechace topa con la rodilla del atacante y el pícaro balón toma dirección inapelable hacia la red. Una carambola.

Cuando parecía que ya estaba hecho, los iraníes espabilaron y desarbolaron, por momentos, el entramado de Hierro. Fruto de ello llegó el gol que el linier y el VAR anularon por un fuera de juego. Tuvo el empate Irán en tres oportunidades más. La más clara un remate de cabeza de Taremi que se marchó ligeramente por encima del travesaño.

Tiempo que se puso de manifiesto las dudas que ofrece De Gea, al que penalizan errores pasados. Fijo y clavado bajo palos, difícilmente atiende a la disputa de balones que merodean el área y que comprometen los disparos rivales. No dio muestras de seguridad y solo le salvó la falta de dirección de los envíos persas.

El equipo español estuvo obtuso y desde el improvisado banquillo no se supieron dar soluciones válidas. Pero España estará en los octavos de final si el próximo lunes 25 consigue  no perder ante la ya eliminada Marruecos. O así piensa nuestra pluma.

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