A bote pronto

El error de Messi despertó al Espanyol

A Ernesto Valverde le salió bien la agitación del equipo en el estadio Municipal de  Balaídos frente al Celta de Vigo en el partido de ida de octavos. Una alineación pergeñada con piezas alternativas dio la talla y se llevó un valioso empate a un gol que dejaba franca la eliminatoria para la vuelta del Camp Nou, donde partía con la ventaja del doble valor del gol en campo contrario, en caso de mantenerse la igualada inicial.

No fue así en el RCD Stadium de Cornellà-El Prat, entre otras cosas porque el RCD Espanyol tomó el match como una reivindicación de su pobre temporada, yéndole la vida en la disputa de cada balón, en tanto que el FC Barcelona contemporizó en exceso y jugó toda la primera hora con la placidez de un rival que no engendraba peligro y que su único afán era achicar balones, sin capacidad para la creación.

RCD Espanyol 1 FC Barcelona 0, protagonistas y gol

RCD Espanyol: Diego López; Marc Navarro, Naldo, Duarte, Aarón (Didac Vila, 57′); Víctor Sánchez (c), David López, Sergi Darder ( Leo Baptistao, 46′), Javi Fuego (Melendo, 74′), Granero y Gerard Moreno

FC Barcelona: Cillessen; Sergi Roberto, Piqué, Vermaelen, Digne; Busquets, Aleñá (Luis Suárez, 58′), Denis Suárez (Rafinha, 78′), Paulinho (Rakitic, 53′); Aleix Vidal y Messi (c).

Goles:1-0 min. 88. Melendo. Jugada de Marc Navarro por la banda derecha y su centro es rematado por Melendo lejos del alcance de Cillessen.

Árbitro: Ricardo De Burgos Bengoetxea (col. vasco). Mostró tarjetas amarillas a Aaron (43′) por derribar a Messi; a Aleña (55) por plancha a Víctor Sánchez, a Jordi Alba (55′) por protestar desde el banquillo, a Gerard Moreno (61′) por protestar el penalty; a Rakitic (82′) por derribar a Gerard Moreno; a Vermaelen (84′) por protestar; a Víctor Sánchez (86′) por derribar a Rafinha; a Suárez (90′) y David López (90′) por enzarzarse en una discusión.

Incidencias: Estadi RCD Stadium. 23.323 espectadores.

Las alineaciones fueron toda una declaración de intenciones

Ernesto Valverde siguió con el guion de Vigo y dejó en el banco a tres piezas esenciales como son Alba, Rakitic y Luis Suárez, saliendo con Digne, Aleñá, Aleix Vidal, además de Denis Suárez,  que suplÍa al nuevamente lesionado Iniesta que ya no jugó en Anoeta.

Por su parte, Quique Sánchez Flores, no reparó en descansos y dispuso el equipo que creyó más competitivo para obtener el mejor resultado. En ambos casos, con los segundos cancerberos, que son los voluntariamente designados para esta competición.

Una jugada inicial, sancionada favorablemente a beneficio del Barça resultaría, paradójicamente, en contra de sus intereses. Fue una claro desplazamiento por detrás de Messi para interrumpir un contraataque que el colegiado De Burgos Bengoetxea solo sancionó con falta al rosarino, obviando la tarjeta meridiana y llevando la lógica indignación a los futbolistas locales y a las gradas siempre irritadas.

En el minuto 52, cuando solo había exhibido una de las nueve tarjetas amarillas de su registro final, actuó con cobardía infinita al no repetir muestreo al futbolista Aarón que derribó ostentosamente por detrás con las manos abrazadas al cuerpo de Sergi Roberto, cuando éste se disponía a entrar en el área en una acción de inminente peligro. En su subconsciente, le pasaría la acción de inicio perdonada a Messi. Pero el resultado del error fue distinto al equipararse una primera tarjeta de amonestación al visitante  con una segunda al local que hubiera acarreado la merecida expulsión. Quique Flores corrigió de  inmediato al árbitro y procuró el cambio del jugador para asegurarse seguir jugando con  once futbolistas.

La primera parte había sido de dominio absoluto blaugrana, pues el rival le cedió el campo y prefirió recibirle atrás, apercibido de disputas anteriores selladas con el fracaso, como el 5-0 infligido en la primera vuelta de la liga en el feudo culé. Sin embargo, los blaugranas no supieron sacar fruto de sus acciones desarrolladas a partir de la zona de tres cuartos del terreno espanyolista. Dispusieron los culés de tres libres directos de Messi, un buen disparo de Busquets, respondido acertadamente por Diego López y un remate franco de Denis Suárez que se le fue fuera, recordando otra situación parecida que marró en Vigo. Y poco más productivo.

Al inicio del segundo acto, el entrenador perico dio un paso adelante y retiró al centrocampista Sergi Darder  para situar en punta a Leo Baptistao como acompañante de Gerard Moreno.

El partido siguió la misma tónica de dominio infructuoso visitante, lastrado por la imprecisión irritante de Aleix Vidal, la débil  aportación de Denis Suárez y por el marcaje zonal a Leo Messi que ahogaba sus movimientos.

Sergi Roberto rompe líneas, deja rivales atrás y se produce la jugada antes descrita que debió acabar en expulsión de Aarón (minuto 52). Reitera acción atacante en el minuto 61 y Granero le raspa toda la tibia hasta llegar a pisar y provocar su caída dentro del área.

El penalti lo lanzó Messi y correspondió Diego López con un gran despeje, como ya hiciera hace casi diez años defendiendo el marco del Villarreal.  Es el sexto penalti del curso que lanza el argentino con un índice de acierto de solo el 50%. En el cómputo global, Leo Messi ha fallado 21 de los 86 penaltis ejecutados, lo que da un porcentaje de desacierto del 24,4%, de lo que se colige que, en esta especialidad, no alcanza la excelencia.

Esta acción errada fue clave. El público se vino arriba y los futbolistas blanquiazules subieron las revoluciones. El equipo se estiró y llegó más a las inmediaciones de Cillessen, si bien no se concretaron acciones de peligro de gol. Mutó un guion que aventuraba otra victoria del Barça cocinada a fuego lento.

El empate ya satisfacía a los locales y Diego López perdía tiempo al ir a buscar lentamente un balón para ejecutar un saque de puerta, evitando la acción de los recogepelotas a los que solicitaba menos celeridad. Lejos estaba el gallego de pensar que el resultado aún les sería más favorable en la inmediatez, en una incursión de Marc Navarro que deja en evidencia a Digne, con centro retrasado a un desmarcado Melendo que cruza el cuero a las mallas. No había tiempo para más, dos canteranos habían fabricado el gol de un triunfo que colma de felicidad al espanyolismo. Bastó el disparo del gol, precedido de otro lanzamiento a balón parado de Marc Navarro por una falta provocada por un error de Rakitic.

A ocho días vista de saber si esa victoria parcial tiene efectos clasificatorios. Aunque la jornada de gloria y felicidad local ahí queda registrada independientemente de la suerte final.

El partido le vino grande al joven colegiado vasco (31 años) , pese a ser internacional y haber arbitrado ya en los “clásicos”. Ricardo De Burgos Bengoetxea tomó decisiones que tuvieron más que ver con la política del arbitraje que con las apreciaciones.

Por primera vez, el Barça caía derrotado en el Estadi RCD Stadium, otro dato para la estadística, como el que cierra un ciclo de veintinueve imbatibilidades consecutivas sumando todas las competiciones oficiales. En la suma de méritos, el Barça no mereció la derrota, pero no tuvo el nivel superior de acierto para esquivar a la diosa fortuna, a la que tenemos que convenir que le ha sido favorable esta misma temporada en otros lances. Esto es fútbol. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper