A bote pronto

Dosificar a Luis Suárez

Luis Suárez, el “nueve” titular indiscutible del Barça desde que llegó en el año 2014, ha concedido una larga entrevista a la emisora radiofónica del grupo Godó, RAC 1, en la cual se ha explayado sobre la actualidad blaugrana y los nuevos fichajes, pero con el retrovisor puesto en la Champions League del curso pasado perdida en la noche aciaga de Roma, en los cuartos de final.

En este sentido, Luis Suárez se alinea con el parecer de Leo Messi, que expresara esa misma pesadumbre en las palabras de presentación del equipo en el nuevo curso. El capitán ya había ratificado su lamento en una entrevista en Catalunya Ràdio, registrada hace varios días, pero emitida este lunes en la reaparición del programa vespertino “Tot Costa”, tras el descanso estival.

Es positivo y aleccionador que los futbolistas sigan buscando respuestas a una durísima derrota que puso en litigio la bondad de una temporada que, objetivamente, cabe calificarla de buena, con la consecución del “doblete”, con una superioridad incuestionable, como reflejó las diferencias de puntos con los perseguidores en laLiga y la amplia goleada en la final de Copa del Rey.

El uruguayo cumplirá el próximo mes de enero 32 años, una edad en que las fuerzas físicas empiezan a declinar y la práctica del fútbol en la élite se atisba corta en el tiempo. Lo es más en futbolistas que tienen en el derroche físico una condición resultante de su éxito deportivo. Sería el caso de Luis Suárez, ejemplo de generosidad y entrega sobre el rectángulo, aunque sería injusto menoscabar sus facultades técnicas que le han propiciado ser uno de los mejores rematadores, como reflejan las estadísticas de goles. Además, combina bien y tiene buena visión del fútbol colectivo.

Lo novedoso de las declaraciones a las que nos hacemos eco, se refiere a su “mea culpa” sobre su alineación frente al CD Leganés en liga, acaecida tres días antes del fatídico partido frente a la AS Roma. Admite el charrúa que no debió jugar y muestra arrepentimiento público.

En teoría jugó porque así los dispuso Ernesto Valverde, que tenía y tiene poderes plenipotenciarios en la confección de las alineaciones. El entrenador es el principal responsable en la asignación de titulares y suplentes y éste no ha mostrado público reconocimiento de una equivocación.

Acaso, el futbolista hubiera podido influir en la decisión, mostrando ante el entrenador ciertas dudas sobre su capacidad física y/o mental para acometer los dos partidos en tres días. Pero no le pertenecía a él la decisión, como parece colegirse de sus palabras.

Este curso, el entrenador no ha rotado todavía y ha confiado en los hombres de siempre, más a tono para ganar en Tánger la Supercopa de España y erigirse ya líder en laLiga en defensa del título de campeón que ostenta. No obstante, el técnico ha tomado nota de la lección del pasado y Roma ha sido un punto de inflexión.

La dosificación de Luis Suárez quedará determinada por la decisión de Ernesto Valverde, producto de sus reflexiones, y no será una consecuencia de una decisión unilateral del futbolista, como parece desprenderse de sus declaraciones.

El FC Barcelona tiene un equipo titular de altísimas prestaciones y se han incorporado piezas nuevas de calidad contrastada para formar una plantilla más competitiva. Se cuenta con los nuevos porque serán importantes en el cómputo global del curso. Suárez, pero también Messi, Piqué, Busquets, Rakitic o Alba, tendrán descansos programados para que lleguen, en las fechas decisivas del mes de marzo, en plenitud física.

En estas declaraciones de Luis Suárez, subyace, empero, la constatación de que el futbolista de élite se adjudica un protagonismo en las decisiones superior al que orgánicamente le pertenece. O así piensa nuestra pluma.

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