A bote pronto

Cartelera cinematográfica en la noche sabatina

El Real Madrid ha cubierto una temporada irregular con el fracaso en la liga y Copa española, torneos, ambos que han sido ganados por el FC Barcelona. Ello ha acrecentado el batacazo blanco que presenta este registro impresentable:

– En liga, solo terceros a ¡17 puntos! del campeón Barça

– En Copa, eliminados en cuartos de final por el Leganés perdiendo el partido de vuelta en casa, después de haber ganado en la ida.

El Real Madrid se juega el curso a una sola carta que le conducirá al éxito, inflado por sus parroquianos, de la conquista triplicada consecutivamente de la “orejona” o al fracaso absoluto de una temporada.

El aficionado blanco aguarda impaciente este último resultado para otorgar nota. Una eventual derrota haría tirar de moviola para recordar el hastío de un curso donde el Real Madrid ha aburrido en su estadio y ha acumulado malos resultados.

Como en el fútbol la memoria, además de selectiva, acostumbra a ser efímera, una victoria de hoy, taparía todos los registros anteriores y las portadas harían juegos malabares para poder insertar en letras grandes el nuevo registro “la decimotercera”.

El futuro en el inmediato corto plazo pasa por la suerte de hoy. De cómo ha llegado el Real Madrid a esta final ya dimos cuenta de soslayo en nuestra última entrega, donde señalamos el protagonismo indebido y decisivo de los colegiados Björn Kuipers, Cüneyt Çakir,  Gianluca Rocchi y Michael Oliver.

En Europa, entidades y aficiones le tienen ganas al Real Madrid, pues no pasan desapercibidas algunas de sus victorias procesadas por decisiones que conculcan los reglamentos. De ahí, que el mundo futbolístico se alinee mayoritariamente con el Liverpool. en cuanto a simpatías se refiere. En el plano deportivo, el gran favorito es el Real Madrid.

Muchos, como el catalán Jordi Alba, “siempre quiero que pierda el Real Madrid” o como el brasileño Filipe Luis, “En la final voy con el equipo de rojo” exteriorizan sus sentimientos sin mayor problema.

En la España en blanco y negro, uno debía ocultar sentimientos que no fueran en favor de la causa del equipo español. Era en razón de un patriotismo mal entendido en un país que no era aceptado en el entonces acuñado como Mercado Común, precursor de la Unión Europea actual.

Afortunadamente ahora, unos y otros, pueden proclamar sus preferencias emocionales, sin cortapisas y ello es saludable porque abre fronteras y rompe tabúes.

Guste más o menos, sea justo o injusto, la verdad es que el FC Barcelona, en cierta medida, participa hoy sin jugar. Una derrota blanca, subrayaría más si cabe los éxitos propios en liga y Copa (el difícil “doblete”) y agrandaría el fracaso del rival.

Por el contrario, una victoria, enaltecida por los aparatos de propaganda a la procura, minimizaría injustamente una gran temporada blaugrana. Incluso por aquellos que, ufanos, proclaman, con débiles argumentos, a la liga española como la mejor del mundo. La teoría de los vasos comunicantes es vigente.

Última final que se ofrecerá por televisión en abierto, pues ya la vigesimoséptima edición del curso 2018-19 se emitirá por los canales de pago. El partido de hoy se podrá ver por TV3 en Catalunya  y por Antena 3. A los no futboleros, se unirán otros que, por motivos de filias y fobias, se estimen más elegir su opción de consumo televisivo entre la  oferta de películas de la parrilla televisiva.

El presidente Rajoy, madridista confeso, asediado por la corrupción política de su partido político no asistirá al evento. Única baja en el Real Madrid que tiene la plantilla al completo. O así piensa nuestra pluma.

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