A bote pronto

Caos del Real Madrid previo al derbi barcelonés

La vigésimo segunda jornada de liga, en los puestos cabeceros, principió este sábado para el Real Madrid, incapaz de ganar al modesto Levante UD, que lucha por salvar la categoría, y ello pese a adelantarse por dos veces en el marcador del estadio Ciutat de València.

Zidane alineó al equipo titular, el que ganó la «duodécima» y donde no figura Isco, que vuelve a su dura realidad de ser la pieza número doce del engranaje, como primera alternativa en los cambios. El resultado de empate ha sido un nuevo varapalo para la afición blanca, que ya firma nombres propios al fiasco.

Una alineación de gloria pasada, de tumultuoso presente y sin futuro: Keylor Navas; Carvajal, Varane, Ramos, Marcelo; Casemiro, Kroos, Modric; Bale, Benzema y Cristiano Ronaldo. Nacho, Isco y Asensio son las piezas sacrificadas por el técnico francés Zidane que habita envuelto en la nostalgia del pretérito.

Llevaba nueve partidos consecutivos sin ganar el Levante. Los modestos granotas, que luchan por evadir el descenso, encajaron un gol inicial producto de un error mayúsculo de su deficiente portero Oier. Pero tamaña ventaja no fue suficiente ya que el dominio del Real Madrid, que acabaría el partido con un 79% de posesión, fue estéril con una «BBC» roma que descuenta episodios de triunfo vencidos.

Así llegó al descanso encajando un gol en un nuevo despiste de Ramos, pródigos esta temporada, conjurado en primera instancia por Keylor Navas, pero que remachó a gol Boateng haciéndose suyo el rechace, al igual que hiciera Fornals en el estadio Santiago Bernabéu en el gol de la victoria del Villarreal. La diferencia es que, en el primer caso, se sustanció en una vaselina prodigiosa y, en el segundo, en un remate a ras de hierba muy ajustado al palo.

El Real Madrid dominó la segunda parte con poca convicción, pero Postigo le regaló un balón a Benzema que Isco no desaprovechó en la continuación. Era el minuto 81 y desde hacía un cuarto de hora el malacitano había suplido al galés Bale.

Parecía que el pescado estaba vendido, máxime cuando minutos después Jason tuvo una oportunidad pintiparada, rematando increíblemente fuera a portería vacía. Pero esta defensa de pitiminí aún daría una nueva oportunidad a los granotas y el debutante Pazzini agradeció el obsequio de Carvajal.

Con la segunda ventaja en el marcador, Zidane quiso amarrar y retiró al inocuo Cristiano Ronaldo para poblar más el centro del campo con la presencia de Asensio. El luso abandonó circunspecto el terreno sin mirar al técnico. Ya sentado en el banquillo se encaró con un cámara que tomaba instantáneas suyas y le conminaba a que las dirigiera para el terreno de juego. ¡Quién lo iba a decir del ególatra personaje que anhela, en lo común,  para sí todo el protagonismo mediático!

Mientras Zidane sigue en el limbo, por primera vez admitió el capitán Sergio Ramos que la liga está prácticamente imposible. Eliminado también de la Copa del Rey, donde no fue capaz de ganar en casa a los modestos Fuenlabrada y Numancia y cayó eliminado ante el pundonoroso Leganés, el  Real Madrid, se juega todo a la cata europea.

Una temporada circunscrita a un máximo de siete partidos, si desde los octavos de final accede a la final. La sintomatología no lo prevé, pues el equipo presenta un cuadro de patologías quebradizas, pero el Real Madrid se crece en estos partidos eliminatorios, según muestra su historia, donde ha acabado convirtiendo en exitosos cursos de negros nubarrones.

El Barça, que sí está en todos los frentes, vuelve hoy a Cornellà, donde perdió su primer partido oficial después de veintinueve encuentros, adicionadas las tres competiciones. La comprensión del calendario obligará a algunos cambios, teniendo en cuenta que viene de jugar hace unas sesenta horas la ida de la Copa y aguarda la vuelta, en una eliminatoria muy competida con el Valencia CF y con el horizonte cercano de la visita a Londres para jugar los octavos de final de Champions League frente al Chelsea.

El ambiente está caldeado y los entrenadores han hecho bien en rebajar esa tensión. Los puntos, en buena lógica, no los precisa el Barça para ser campeón ni el Espanyol para eludir el descenso, por lo que los objetivos a medio plazo son asumibles por ambos con cualquier marcador. Está en juego el orgullo de los futbolistas y de sus aficiones. Nada más, pero nada menos. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper