A bote pronto

El campeón Barça recupera el liderato

Llegaba el Sevilla, bajo el manto del liderato ocasional, producto de sus últimas cuatro victorias consecutivas coincidentes con traspiés blaugranas. Se abría un ciclo de ocho días intensos con las visitas, además, del Inter de Milán y del Real Madrid al Camp Nou.

El primer compromiso se ha saldado con una victoria de prestigio, pero se ha perdido al buque insignia. Leo Messi, caía lesionado al cuarto de hora en una disputa con Franco Vázquez y se le ha diagnosticado una fractura en el radio del brazo derecho con un pronóstico de tres semanas de baja.

Leo Messi dejó al equipo con una renta de dos goles y en cuya elaboración resultó decisiva su participación. Al segundo minuto, una gran jugada de Semedo que se apoya en Messi para que el rosarino se invente un pase genial que deja solo a Coutinho ante Vaclik, al que bate de primera con un disparo parabólico al ángulo.

En el minuto doce tuvo su cita Messi con el gol número 32 al Sevilla en 35 participaciones. Resultó de un magnífico pase en profundidad de Luis Suárez que el astro recoge con un control orientado, cortocircuita en línea de disparo desarbolando a Sergi Gómez y coloca el cuero fuera del alcance del arquero. Un gol de gran dificultad y belleza plástica de los que Messi ya los acumula en un capazo pleno.

FC Barcelona 4 Sevilla FC 2, protagonistas y goles

FC Barcelona: Ter Stegen; Semedo, Piqué, Lenglet, Alba; Busquets, Rakitic, Arthur (Sergi Roberto, min.66); Coutinho, Messi (Dembelé, min.26) y Luis Suárez (Munir, min.81).

Sevilla FC: Vaclik; Kjaer (Mercado, min.55), Sergi Gómez, Carriço; Jesús Navas, Vázquez (Roque Mesa, min.69), Banega, Sarabia, Arana; André Silva (Muriel, min.78) y Ben Yedder.

Goles: 1-0: Coutinho, min.2. 2-0: Messi, min.12. 3-0: Luis Suárez (p.), min.64. 3-1: Sarabia, min.79. 4-1: Rakitic, min.88. 4-2: Muriel, min.91.

Árbitro: Martínez Munuera (comité valenciano). Mostró tarjeta amarilla a Vaclik (min.61).

Incidencias: Partido de la novena jornada de LaLiga Santander disputada en el Camp Nou ante 88.712 espectadores.

Con la marcha de Leo, se jugaba otro partido, pero con un marcador en franquía para los locales. Ambos entrenadores, conocedores que estaba en juego el liderato, habían alineado a las primeras espadas y reiterados sus sistemas habituales. El Barça bajo el patrón del 4-3-3, con Semedo que se afianza en el lateral y Arthur integrado como titular, que reclama el balón, lo guarda y es un engarce por delante de Busquets y por detrás de Coutinho. Por su parte, Pablo Machín propuso su dibujo más desarrollado, con tres centrales y dos laterales largos. La amenaza de un marcaje al hombre a Messi no se cumplió y el cuarto de hora que dispuso Messi fue suficiente para hacer un roto decisivo a la defensa hispalense que mostró deficiencias en el eje.

Dembélé fue el sustituto del argentino y nada fue igual. Cambió el guion y Barça y Sevilla propusieron un cambio de golpes, expresión metafórica, que condujo a un nuevo partido abierto y entretenido que acabaría en empate a dos y que daba por buena la ventaja de dos goles obtenidos bajo la égida del inconmensurable Messi.

En ese intercambio de oportunidades, hubo ocasiones para unos y otros de manera que cada cual lamentará las suyas no materializadas. Mención especial a Ter Stegen que se agigantó en dos dobles ocasiones para cerrar su marco y mandar un aviso a su seleccionador alemán, Joachim Löw, renuente a otorgarle plaza de titular en el marco germano. A la hora pasada de juego, sacó milagrosamente un testarazo de André Silva estirando un brazo cual Mazinger Z, para tapar posteriormente el remate a bocajarro del “Mudo” Vázquez que parecía irrevocable.

Del posible 2-1 se pasó al 3-0 que aseguraba la victoria local en una jugada individual de Luis Suárez, gafado ante el gol, pero con una participación y sacrificio digna del mayor encomio, que se planta solo ante el portero que le derriba. El uruguayo se encargaría de mejorar sus estadísticas goleadoras con un lanzamiento impecable del penalti, engañando a Vaclik.

Una carambola de Sarabia, en un remate lejano que Lenglet cambia la trayectoria, da origen al primer gol nervionense. Con ese marcador de 3-1 vuelve en escena Ter Stegen, emergiendo bajo palos con una intervención a una mano a un disparo de Sarabia que llevaba marchamo de gol y a repeler, increíblemente, el remache de Ben Yeder. El estadio en pleno aclamó su nombre.

Pero en pleno frenesí, con marcajes descuidados, aún hay tiempo para dos goles más de bella factura. El cuarto del Barca es obra de Rakitic de una magnífica volea baja desde el pico del área. Gol que el croata no celebra por reconocimiento a su pasado.

Cerraría el marcador el Sevilla, ya en tiempo de prolongación, en un magnífico remate enroscado de Muriel para recordarnos que Coutinho no es único en esa especialidad.

Cerca de noventa mil personas presenciamos un espléndido encuentro de fútbol que sirvió para que el Barça recuperara el liderato que le fuera arrebatado en la jornada octava. Los blaugranas para bien y los sevillistas para mal rompieron sus rachas de distinto signo.

El campeón vuelve a liderar la competición y ve como sus rivales madrileños más directos se alejan, con especial mención al descalabro madridista que merecerá atención preferente en el A Bote Pronto de la edición de mañana.

La lesión de Leo Messi es motivo de honda preocupación. pues se sabe, por todos, la prevalencia de su fútbol y su capital grado de influencia en el éxito. Los rivales inmediatos respirarán más tranquilos. Valverde tiene un trabajo ímprobo, pues la permuta del capitán por cualquier otro jugador implica, necesariamente, otras modificaciones tácticas. O así piensa nuestra pluma.

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