A bote pronto

El Barça va mutando su piel

La nueva estructura de la secretaria técnica del FC Barcelona, con la incorporación de Pep Segura y la supervisión del CEO, Óscar Grau, están agitando el mercado de futbolistas, aprovechando la coyuntura de la apertura de la ventanilla de invierno que permite modificar las plantillas. Pero su trabajo va más allá del curso presente y tiene horizontes futuristas en la inmediatez más próxima.

El último verano dejó trabajos pendientes, en una coyuntura poco favorable. La inyección de dinero que se produjo por la marcha voluntaria de Neymar, puso en aviso a los clubes propietarios de aquellos jugadores que estaban en la agenda blaugrana. Sabedores de que las arcas del club catalán gozaban de una salud sobrevenida, quisieron pescar en esas aguas de rica nutrición.

El FC Barcelona ya tenía dos experiencias en su historia muy negativas y no quiso caer en una tercera. En la embocadura de los años sesenta del siglo pasado, la entidad catalana recibió 25 millones de pesetas, que en la moneda actual son poco más de 150.000 euros, una fortuna en la época. Fue por el traspaso al Inter de Milán de su jugador Luis Suárez.

Ocurrió tras la debacle de la final de Berna, donde los palos y la noche aciaga del portero Antonio Ramallets impidieron al FC Barcelona ganar su primera Copa de Europa y tomar el relevo del Real Madrid a quien había eliminado en cuartos de final con aquel gol histórico de Evaristo de Macedo. Aquel capital recibido era una fortuna en la época y el FC Barcelona lo malgastó en una serie de fichajes, en los que solo triunfó Chus Pereda, proveniente del Sevilla FC, junto con Tibor Szalay.

Magistral instantánea del gol de Evaristo al portero Vicente, captada por el fotógrafo Pérez de Rozas y que dio la vuelta al mundo.

El segundo caso ya es contemporáneo y está en la memoria colectiva y se refiere a la huida de Luis Figo atraído por el dinero del entonces aspirante a la presidencia del Real Madrid, Florentino Pérez. Fueron 10.000 millones de pesetas, equivalentes a 60 millones de euros. El Barça de Joan Gaspart dilapidó esa cantidad en futbolistas como Overmans y Petit, entre otros menores, que dieron un pobrísimo resultado deportivo. Fiasco absoluto.

Esta vez, se anduvo con tiento, aunque es inevitable navegar en un mercado inflacionista que ya compra pisos con la moneda virtual de los bitcoins y pronto hará lo propio en la mercadotecnia deportiva.

El FC Barcelona fichó, a principio de curso una figura emergente, pero ya con un grado alto de consagración como es el francés de origen camerunés, Ousmane Dembélé, al que las desgracias en forma de lesiones están diferiendo su entroncamiento en el equipo. En esta  ventanilla invernal, en el ecuador del curso, se ha contratado Philippe Coutinho que no es sino que un fichaje demorado por las altas pretensiones del Liverpool, anterior propietario.

A menos de medio año de la conclusión del curso, donde el FC Barcelona navega a satisfacción y con aspiraciones máximas a los títulos en juego, los ejecutivos deportivos blaugranas han abierto el horizonte y han cerrado, prácticamente, el fichaje de Antoine Griezmann, que milita en el Atlético, para el curso venidero. El acuerdo con el futbolsita está cerrado y al Atlético ya se le ha notificado la intención de satisfacer la cláusula de rescisión que desde este uno de enero pasó de 200 millones a la mitad, en virtud de los acuerdos suscritos en los contratos.

Coutinho, ya fichado, aún no tiene número y, entre las pocas opciones de disponibilidad, es casi seguro que herede por elección propia el número catorce de Mascherano. En cambio, al francés se le reserva el número siete, el suyo habitual y que ha dejado vacante el turco Arda Turan.

En el espacio de curso y medio, año y medio natural, el FC Barcelona habrá fichado, con calculada gradualidad, tres estrellas futbolísticas de primera magnitud, cuyo coste gravita en una cifra superior a los 350 millones de euros. Es el mercado.

Al inicio de temporada, el FC Barcelona tenía inscritas en la Federación Española (RFEF) 24 fichas de la primera plantilla. De ellas, a día de hoy, son perceptibles las bajas de Javier Mascherano, Arda Turan y Rafinha Alcántara, quedando a la espera de una misma resolución Aleix Vidal y Gerard Deulofeu.

Cinco bajas proyectadas que se compensan con dos altas, Coutinho y Yerry Mina, lo que dejaría la plantilla en 21 hombres. Cifra que considera ideal el entrenador Valverde que quiere contar con algún valor emerrgente de la cantera.

No son previsibles más bajas, pero una buena oferta pondría en el mercado a jugadores como André Gomes, Denis Suárez o Lucas Digne, cuyo rendimiento queda por debajo de las expectativas. En caso de que se produjera, el FC Barcelona acudiría a la reposición del miembro, dentro de una amplia lista de nombres futuribles que la secretaría técnica tiene escrutados.

En las postreras 24 horas, se ha producido una doble noticia. De un lado, la renovación hasta el año 2022 de Sergi Roberto, como ya aventuramos en nuestro A Bote Pronto de ayer, con una cláusula ” anti Rey Midas” de 500 millones y, por otra parte, la baja de Rafinha, a la que nos hemos referido de soslayo.

Rafinha es un futbolista de excelentes cualidades que las lesiones reiteradas le han impedido desarrollar todo su fútbol. Todavía joven (São Paulo, Brasil; 12 de febrero de 1993) tiene carrera por delante.

Se va al Inter de Milán, mismo equipo que en 1961 hizo fortuna fichando a Luis Suárez al que ya nos hemos referido, único Balón de Oro del fútbol español. Se va cedido, por cuestión del “fair play” financiero, y será un traspaso obligatorio si el cuadro milanés se clasifica para la próxima Champions League, circunstancia probable ya que en la mitad del scudetto, ya ocupa esa posición que le faculta ese derecho. El coste será de 35 millones de euros más 3 en variables. La bondad del traspaso se verá en diferido por la evolución del hispano-brasileño que aún suspira en subirse al carro del Mundial de Rusia con la canarinha.

La plantilla del FC Barcelona quedará conformada en el presente y con un futuro halagüeño que augura el rejuvenecimiento progresivo que se está llevando a cabo. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper